Fotos del viaje a Israel

Miro mi galería de fotos del viaje a Israel y no reconozco el Israel que conocí y percibí.

Fue un viaje en el que presté más atención con los sentidos que con la cámara. Sé que el paisaje humano de la ciudad vieja de Jerusalén, por ejemplo, ofrece muchas oportunidades al fotógrafo. Pero en un lugar de calles tan estrechas hacer fotos disimuladamente era imposible y no me gusta tratar a la gente local como animales en un zoo.

Hubo pocos momentos para apreciar lugares tranquilos y recogidos. En el Museo del Holocausto, Yad Vashem, sobra decir que apenas hice fotos.

Puede que aún rescate más fotos y amplíe los pies de fotos. Pero aquí ya tienen 72 fotos.

Hoja de Ruta 2011

Llevo demasiado tiempo leyendo mucho y escribiendo poco. Es hora de que todas esas lecturas germinen.

2011 será el año en que versiones de diferentes capítulos de Guerra Distribuida, el que será mi segundo libro, aparezcan como artículos en revistas académicas o las presente como comunicaciones en congresos académicos. El primero de ellos será el capítulo dedicado a la ciberguerra contra Estonia en 2007. Le seguirán otro sobre ciberguerra durante la Guerra de Osetia del Sur de 2008 y un un tercero sobre cierto teórico de la guerra distribuida cuya obra ha pasado desapercibida en España.

Viendo que en el ámbito académico español se ha tratado poco el asunto de la ciberguerra creo que se abre la posibilidad de escribir sobre la respuesta institucional de EE.UU., Reino Unido y OTAN además de discutir académicamente las definiciones del fenómeno (¿ciberguerra? ¿ciberataques? ¿cibersabotaje? ¿ciberterrorismo?).

En paralelo a los capítulos del segundo libro iré escribiendo sobre las perspectivas iraní y venezolana de la guerra asimétrica. Presentaré en español el modelo de Frank Hoffman de guerrass híbridas y su aplicación a la Segunda Guerra del Líbano (2006) y la Guerra de Osetia del Sur (2008).

Con todo esto tendré trabajo para medio año, como mínimo. Espero encontrar tiempo para ir puliendo y ampliando el texto de mi primer libro para poder presentar una segunda edición de Guerras Posmodernas, que considero francamente mejorable. Y espero que 2011 no sea otro año más que pase sin haber terminado de poder en orden las categorías del blog, pulir las erratas de viejos artículos y poner en orden mi galería de fotos de Flickr.

“Los siete pilares de la sabiduría” de Lawrence de Arabia

919 páginas contando dedicatorias, agradecimientos, prefacio e introducción. ¡919 páginas de texto!

Esta madrugada acabé “Los Siete Pilares de la Sabiduría” de Lawerence de Arabia, del que su autor nos cuenta es una versión reducida (!) de su manuscrito original. Me embarqué en la lectura del tal ladrillo mientras creaba mi propio itinerario de lecturas sobre guerra irregular en el desierto de cara a próximos trabajos sobre el Flanco Sur Profundo.

La obra es el recuento minucioso de las experiencias del autor que fue enviado por el ejército británico como asesor de la fuerzas irregulares al servicio de la familia hachemita durante la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido alentó la llamada “Revuelta Árabe” contra el Imperio Otomano esperando aliviar presión en el frente palestino donde las fuerzas regulares británicas con base en Egipto trataban de abrirse paso en dirección norte. T. E. Lawrence, casi sin quererlo, se convirtió en uno de los líderes militares de la revuelta logrando coordinar las acciones de las fuerzas regulares británicas con las de su irregulares árabes.

Lawrence supo desde el principio que los británicos no pensaban permitir la independencia de los árabes tras la guerra a pesar de que su papel era precisamente animar a los árabes a revelarse contra las turcos para librarse del yugo extranjero. Aun así Lawrence representó su papel siendo carcomido por la culpa y sintiéndose un farsante, lo que finalmente le llevó a retirarse de la vida pública tras la guerra y buscar desesperadamente el anonimato. Incluso la publicación de “Los sietes pilares de la sabiduría” se hizo vendiéndose por debajo del coste, tal era la preocupación de Lawrence de que alguien creyera que trataba de sacar algún beneficio.

Desde el principio queda claro en el relato de Lawerence que si sus peripecias se pueden considerar épicas el día a día se vio caracterizado por el calor, el frío, el cansancio, el hambre, la sed y toda clase de penurias. Ni siquiera los momentos de descanso se vieron libres de piojos y pulgas. El libro se llena con el relato de largos días a lomos de un bamboleante camello bajo un sol abrasador con todo lujo de detalles sobre el estado de ánimo y la descripción de los paisajes. Se esfueza en logar que el lector no sienta envidia de sus aventuras.

Décadas atrás antes del relativismo cultural, el multiculturalismo y el interés por las culturas tradicionales Lawrence se convierte en uno más de los árabes y dedica espacio a loar la nobleza de corazón y la pureza de espíritu de quienes el resto de británicos considera salvajes incivilizados. Aunque su descripción de los personajes y sus reflexiones metafísicas suenen totalmente añejas. Se puede considerar a Lawrence un antropólogo notable. Y a pesar de su inexperiencia militar un estratega de mejor nivel.

Tras estudiar la situación Lawrence comprende que los turcos tratan de controlar la Península Arábiga y las actuales Siria y Jordania manteniéndose fijos al terreno. Su gran acierto es no atacar y conquistar la ciudad de Medina, que los turcos mantenían para otorgar legitimidad religiosa al monarca otomano. En caso de haber expulsado a los turcos de la Península Arábiga aquellos habrían podido cerrar filas y concentrar fuerzas en Palestina y Siria. Durante la guerra ignoran la ciudad, convirtiendo a la guarnición turca en prisionera virtual, y se dedican a atacar una y otra vez el ferrocarril que la une al resto del Imperio. Así los turcos se ven obligados a tratar de defender cada estación, reponer tramos de vía y vigilar las vía.

“Los ejércitos son como las plantas, inmóviles, firmemente arraigadas, nutridas por largos troncos conectados con la cabeza” (pág. 268). Los irregulares árabes fracasarían tratando de enfrentarse directamente con las tropas turcas. Su mejor opción es vagar por el terreno lanzando ataques esporádicos convertidos en “una influencia, una idea, algo intangible, invulnerable, sin frente ni retaguardia, que se extiende por todas partes como un gas” (pág 268.); “como un vapor, que se difundiera allí donde deseáramos” (pág. 269) . Lawrence utiliza en su provecho lo temporal del compromiso de los árabes que van y vienen, auséntadose en tiempo de cosechas y apareciendo cuando una batalla promete obtener botín. Ataca aquí y allá, obligando a los turcos a fijar más y más tropas en el terreno. Es sin duda un pionero del swarming.

“The Secret War With Iran” de Ronen Bergman

En el aeropuerto de Tel Aviv me encontré con el típico kiosko de prensa y libros con una sección dedicada temas militares en hebreo. Me produjo frustación tener en la mano libros que no podía leer con la perspectiva israelí sobre la Segunda Guerra del Líbano, que en España apenas se ha tratado. Hay que recordar que a su término rodaron cabezas en Israel y se entró en una fase de autocrítica de la que se extrajeron un buen número de lecciones. Encontré otra sección pero de libros en inglés y allí di con “The Secret War With Iran” de Ronen Bergman, especialista en temas de seguridad y defensa del periódico israelí Yedioth Ahronoth. Se pueden imaginar las veces que oí hablar de Irán en siete días en Israel. Así que el libro terminó en la saca.

Hace unos años hubiera disfrutado como un chiquillo con estos libros que cuentan con pelos y señales operaciones clandestinas del Mossad en Irán, Siria o Líbano. Pero a estas alturas uno no puede evitar sospechar de relatos tan detallados de lo que se supone son actividades de una organización secreta. O efectivamente el autor cuenta con increíbles y veraces fuentes de primera manera o estamos en otro ejercicio de periodismo espectacular donde se ha colado la ficción vía intoxicaciones interesadas (¿qué vías le quedan a un periodista para confirmar el relato de su “amigo el espía”?). También es verdad que el libro cuenta varias chapuzas y pifias del Mossad, con el que el autor es bastante crítico.

Según el libro el régimen iraní es el responsable de toda clase de desmanes. Y esa parte no creo que sea ficción: El asesinato de disidentes en Europa, atentados en Buenos Aires, apoyo a Hizbolá… Ahí está el interés del libro porque podemos hacernos una idea qué podría pasar en caso de un ataque israelí o estadounidense al programa nuclear iraní. Podría ser muy “interesante”.

“La guerra eterna” de Dexter Filkins

Se puede decir que hay un canon bibliográfico de la guerra de Iraq. “Cobra II”, todo un ladrillo en formato bolsillo, es la historia de cómo se planificó y realizó la invasión del país. Aporta la perspectiva del régimen iraquí gracias a haber contado con documentos del e información de la investigación de las fuerzas armadas estadounidenses tras la caída de Saddam Hussein. Como el libro fue publicado originalmente en 2006 la historia de la ocupación queda incompleta.

Cómo la ocupación de Iraq resultó un desastre queda magistralmente retratada en “Fiasco” de Thomas Ricks y “Assasin’s Gate” de George Packer. El primero habla de la falta de planificación, de la burocracia y las decisiones tomadas en despachos. El segundo da voz a los iraquíes que querían un país mejor y ven sus sueños frustrados cuando todo se hunde en un país sin preparación para vivir en democracia.

“La guerra eterna” de Dexter Filkins es un libro diferente. No hay un propósito concreto de explicar qué fue mal en Iraq ni tampoco es simplemente una colección de escenas de guerra de Iraq y Afganistán. Quizás es la forma de contarlo. Filkins tiene una especial capacidad para retratar el dolor, la desesperación, la pobreza y la locura.

El Iraq que aparece en el libro nada tiene que ver con el retrato triunfante de los comunicados oficiales entre 200 y 2006. Filkins muestra el contraste entre la visión de los estadounidenses que ocupan el país y la perspectiva real de los iraquíes cuando no hay soldados, políticos y cámaras cerca. El Iraq que aparece en el libro es del un ejército local de chiste, los secuestros, las matanzas sectarias, los atentados suicidas, las venganzas…

Evidentemente la situación cambió en Iraq a partir del “Surge” y un enfoque totalmente diferente a la lucha contrainsurgencia, tal como cuenta Thomas Ricks en “The Gamble”, pero a parte del valor de su prosa el libro proporciona unas cuantas lecciones sobre la realidad de una guerra sucia como la de Iraq.