La guerra de Iraq no ha acabado

Me quedó pendiente hacer algunos comentarios a mi intervención en Radio Sefarad. Es lo que nos pasa a los que estamos acostumbrados a la reflexión pausada. Sólo a posteriori nos resultan algunas cosas más claras pero entonces ya es demasiado tarde.

No me quedé a gusto con lo que dije sobre los Territorios Ocupados e Iraq. Aunque debería haber estado preparado. Yo cuando hablo de de “Guerras Posmodernas” pienso en los cárteles de la droga de México o la piratería en Somalia. Sin embargo la gente tiene siempre presente aquellos conflictos que se consideran más de actualidad.

Aún así tengo mis dudas a incluir Io que pasa en Iraq en el marco teórico de las Guerras Posmodernas. Una insurgencia contra una fuerza extranjera de ocupación llegada al país bajo el pretexto de imponer el progreso y la modernidad no es muy distinta de acontencimientos de hace 200 años. Lo que me hizo comprender allá a finales de 2004 lo que sucedía en Iraq fue precisamente un libro de memorias sobre la guerra de Vietnam. Lo cual no quita que haya seguido en este blog el actual conflicto en el país. Y sentía que tenía que elaborar unos apuntes mínimos (el borrador más viejo que he encontrado es de noviembre de 2007).

Hace poco leí de un tirón The Gamble”, el segundo libro de Tom Ricks sobre la ocupación estadounidense de Iraq. En el primer libro, “Fiasco”, contó por qué la ocupación del país resultó ser un fracaso.

En este segundo explica cómo partiendo de una situación de derrota en 2006 (aquí lo que decíamos en este blog en enero de 2005) las fuerzas de ocupación estadounidenses consiguieron un enorme descenso del nivel de violencia. El libro puede entenderse como una loa a aquellas personas que entendieron lo equivocada que era la estrategia militar de las fuerzas de ocupación hasta 2006 y lucharon contra viento y marea para aplicar una nueva manera de hacer las cosas a partir de 2007. Pero el propio Ricks apunta a cómo los cambios en Iraq son reversibles.

El cambio de rumbo en Iraq llegó cuando en 2006 se asumió que las fuerzas de ocupación estaban siendo derrotadas. El descrédito de quienes habían llevado la dirección de la guerra abrió la puerta a que se intentaran nuevas estrategias. Y queda simbolizada en la dimisión del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el mismo que había impuesto una fuerza de invasión mínima que luego resultó insuficiente para mantener la estabilidad del país. Una soberbia intelectual de la que en España tenemos su equivalente en boca de quien reclamaba más cooperantes y la retirada de soldados en Afganistán.

Con gran oposición polítican dentro de EE.UU. se elevó el número de tropas en Iraq a lo largo de 2007, en lo que daría en conocer como el “Surge”. La idea era obtener un cambio de tendencia en la situación del país que permitiera luego una retirara progresiva de las tropas.

Aunque en la portada de “The Gamble” aparezca el general Petraeus, al que se le suele atribuye todo el mérito, la lectura del libro deja clara que fue la suma de varios factores lo que llevó al cambio en Iraq:

-El agotamiento de la violencia entre grupos iraquíes cuando la limpieza étnica convirtió Bagdad en una urbe de barrios homogéneos. El resultado fueron miles de desplazados y refugiados.

-El alto el fuego decretado por el líder shií Muqtada Al Sadr en lo que se intuyó un intento de convertir a su “Ejército del El Mahdi” en una fuerza política y social con un fuerte brazo armado al estilo de Hizbolá en el Líbano.

-La percepción de los líderes sunníes que en el largo plazo tenían las de perder frente a la mayoría shií y que los yihadistas extranjeros eran una amenaza para sus comunidades. El movimiento obvio fue aliarse con las fuerzas de ocupación en lo que se llamó el “Despertar de Al Anbar”.

-La suma de la nueva visión incorporada por el general Petraeus, que había sido el impulsor del nuevo manual de contrainsurgencia FM 3-24, con las lecciones aprendidas sobre el terreno por las tropas del general Odierno. La alianza con los clanes sunníes locales, a los que se financió y armó, surgió de la interacción sobre el terreno. Y se llegó a hacer a espaldas de los políticos estadounidenses e iraquíes.

Se puede entender, en cierta manera, que la cuestión en Iraq se redujo a que sunníes y shiíes entendieron que por una cuestión estratégica les convenía llegar a un alto el fuego con las fuerzas de ocupación sabiendo que en el largo plazo se retirarían. Iraq corre el riesgo de convertirse en unos nuevos Balcanes donde la presencia extranjera sea precisa durante veinte años para asegurar que las comunidades locales no entren en guerra.

Pero donde peligra la estrategia de pacificación del país, y ahí entra la perspectiva posmoderna, es que las fuerzas de ocupación abandonaron su objetivo de modernizar el pais y se aliaron con las fuerzas tradicionales premodernas. EE.UU. armó y financió a jeques que veían su poder amenazado por los yihadistas extranjeros, alquilando su lealtad a espaldas del gobierno de Bagdad y convirtiédolos en señores de la guerra. La paz con los clanes sunníes durará cuanto dure la financiación estadounidense y la tolerancia de las autoridades de Bagdad. Ninguna de las dos será eterna.

12 thoughts on “La guerra de Iraq no ha acabado

  1. Pingback: La yaga iraquí
  2. Efectivamente el proceso de pacificación no es irreversible. Nunca lo son. Pero una vez que los propios irquies disfruten de las ventajas de la paz, pogas ganas les van a quedar de guerras o insurgencias.

    Si el gobierno iraquí aprovecha para desarrollar unas buenas fuerzas de seguridad y al mismo tiempo es capaz de “distribuir” prosperidad. Si se dan nuevos enfrentamientos podrán ganar. Depende ya de ellos mismos. Los yakees les han ganado tiempo.

  3. El factor “agotamiento” es el único que quizás haya pasado por alto. He leído de varias personas sobre el terreno de cómo según ha bajado el nivel de violencia pocas ganas tiene el iraquí medio de volver a los tiempos anteriores.

    Cuando digo que la situación es reversible no me refiero a la misma manera que cualquier proceso social es reversible. Me refiero a las condiciones particulares de Iraq. Los EE.UU. se aliaron con los clanes sunníes a espaldas del gobierno de Bagdad privatizando el poder político y armado. Ya han habido choquese entre las fuerzas pagadas por EE.UU. y las autoridades iraquíes. ¿Seguirán recibiendo su sueldo y conservarán las armas cuando se vayan los estadounidenses?

  4. ¿Les seguirán pagando? Pues depende de si el gobierno de Bagdad considera que les merece o no la pena.

    ¿Seguirán armados? No creo que estén dispuestos a soltar las armas por las buenas. Pero ahora caso de decidir enfrentarse al gobierno de Bagdad tendrán enfrente a unas fuerzas bien equipadas y entrenadas. Por las PMC’s Y con una moral combate que les permitió derrotar a Sader la última vez que se alteró. Yo que soy un optimista veo como signo esperanzador que el primer ministro esté cambiando sus alianzas y que en las últimas elecciones su partido laico haya sido de los más votados. Una de las ventajas de la acutal situación es que la decisión está en manos de los propios iraquies ya que los que si que han sido derrotados han sido los yijadistas internacionales.

  5. Ahí está: Al final seis años de guerra sólo ha conseguido despejar de piezas el tablero. Los yihadistas con un papel exiguo y los estadounidenses con sus alidos planteándose el calendario de salida definitiva.

    Las piezas que quedan pueden dar juego para rato.

Los comentarios están cerrados.