Falsos culpables

En la inaguración del nuevo monumento a las víctimas del 11-M una persona sostenía una pancarta que decía: “Acebes prisión por negligencia criminal. Aznar proceso por el Tribunal Internacional de la Haya”. La imagen la recogían tanto El País como 20 Minutos. En esa línea el diputado de IU por Málaga Antonio Romero ha denunciado a Aznar por crímenes de guerra en Iraq. Y así hay quienes sostienen que el 11-M es el resultado del apoyo del gobierno de Aznar a la invasión estadounidense de Iraq.

Buscar responsabilidades políticas en el 11-M es un error que nos impide comprender la naturaleza del terrorismo yihadista y nos lleva a no estar alerta ante la amenaza de ese tipo de terrorismo. En primer lugar es un error porque desvía la responsabilidad de los terroristas que cometen el atentado. Los atentados no suceden de forma automática por la política de un presidente de gobierno. Aunque algunos lo piensen. Suceden porque un grupo de personas tienen la deliberada intención de matar y causas estragos con un fin político.

En segundo lugar es erróneo porque es equivocada y peligrosa la idea de asumir los atentados como un “justo castigo”. Los terroristas en la mayoría de los casos se justifican aludiendo a un número de agravios más o menos imaginados. Si entendemos que los ataques terroristas son el resultado natural de un agravio a un colectivo estamos por un lado convirtiendo a los terroristas en su representante legítimo, y por otro aceptando los castigos colectivos. En el caso de Bin Laden podría tener más o menos apoyo popular entre los musulmanes de todo el mundo (aunque no deja de ser significativo que entre quienes poco o nada ha arraigado Al Qaeda sean los palestinos). Pero no es y no puede ser el interlocutor a la hora de resolver los problemas de las sociedades musulmanas. En cuanto a la idea de los atentados indiscriminados como un “castigo justo” estamos ante una idea odiosa: La criminalización y deshumanización de las víctimas. Lo vemos ante los muertos palestinos e israelíes anónimos que se convierten por arte de magia en base política o electoral y, por tanto en “cómplices” de sus líderes, cuando alguien quiere justificar los desmanes del bando opuesto. Los trabajadores de las Torres Gemelas eran para algunos “tecnócratas al servicio del capitalismo”. Así se les puede hacer culpables desde el cambio climático a la opresión de media humanidad. Y por extensión convertir su muerte en algo intranscendente y banal.

Todo este tipo de ideas tienen la misma base que las teorías conspirativas. Se trata de negar una realidad y buscar una explicación falsa pero reconfortante a nuestros prejuicios. Aquellos que ven en Bin Laden un luchador anti-imperialista se niegan a creer que su mano esté detrás de la muerte de tantas personas. La imagen del multimillonario saudí como una especie de Subcomandante Marcos del islamismo se rompería en pedazos. Aquellos que buscan la culpabilidad de ZP y ETA en el 11-M creen que una vez salga a la luz su verdad podrán dormir tranquilos y vivir en una España amenazada sólo por un terrorismo local terrible pero familiar y bien conocido. Si hiciéramos caso a todos los conspiranoicos que pueblan Occidente sólo podríamos concluir que Al Qaeda no existe: El 11-S, el 11-M y el 7-J fueron según ellos atentados organizados por los servicios secretos de cada país respectivo. Tantos errores nos desvían de un hecho fundamental: La amaneza yihadista contra España.

7 thoughts on “Falsos culpables

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  2. y, cómo se hace para ver análisis tan claros?

    cómo se piensa sin prejuicios?

    y si es posible tener esa visión de las cosas, por qué no la comparten contigo los asesores de los gobiernos?

    ayer le daba vueltas al asunto en términos de perspectiva diacrónica y sincrónica. pero no había pensado lo que tú dices. los puntos de vista…

    me reconozco presa de mis propios prejuicios. y gracias a leerte (por ejemplo este Falsos culpables), puedo identificar mejor esos errores. yo también habría sostenido esa pancarta. y diez más como ésa.

    supongo que no todos hemos dado aquel paso “del mito al logos”.

  3. hola, quería hacerte unos comentarios a tu artículo. vaya por delante que están escritos del mejor tono y el respeto a este blog, que sigo fielmente desde hace un par de meses. verás:

    algunos nos resistimos a definir terrorismo como violencia que sólo puede venir de los países pobres; algunos pensamos que las primeras potencias están realizando en el tercer mundo , hoy y desde hace muchos años, políticas en ocasiones bien pueden ser calificadas como terroristas, y que incluyen la perpetración o instigación de golpes de estado, el genocidio, la tortura, y sobre todo el mirar para otro lado mientras los esbirros útiles hacen el trabajo (muy) sucio. por eso pensamos que nuestra reputación en esos países es, merecidamente, más bien mala.

    algunos pensamos que las víctimas siempre son inocentes, pero de un lado y del otro y que los malos son los que tiene el poder y manejan las armas, también de un lado y del otro. también pensamos que “parece ser” que no vale lo mismo un muerto occidental que un millar del tercer mundo, basta comprobar las consecuencias de un muerto en un lugar o en otro.

    algunos llegamos a pensar, a veces, que terrorismo no es más que una etiqueta útil que sirve para lavar conciencias y seguir cómodamente pensando que somos algo así como el eje del bien, y no los matones del planeta. algunos pensamos, finalmente, que la solución al terrorismo que se practica desde uno y otro lado, es un cambio radical en la forma de hacer política y en las relaciones internacionales, en el respeto auténtico de esos documentos que un día se firmaron como la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, la Carta de las Naciones Unidades, etc.; y dejar de practicar el abuso, la dominación, la búsqueda a toda costa del interés económico y geoestratégico, y sobre todo dejar de mentir a la población civil.

    quizá este tipo de argumentaciones pueda llegar a dar armas a los terroristas (a los del tercer mundo), pero quizá lo más importante sea decir la verdad, o lo que honestamente se piensa, y quizá eso pueda ser el principio del fin de todos los terrorismos.

    perdón por el discursito y, por otra parte, felicidades por el blog de un seguidor y suscriptor

    un saludo

  4. Te felicito por la claridad y la lógica preclara de tu análisis.

    A la vez, estoy de acuerdo con el planteo de senecio.

    En mayor o menor medida, muchos hemos querido -como Ros- levantar esa pancarta y otras de distinta naturaleza. Creo que se debe, por un lado, a la poca difusión masiva de fuentes de información como este blog y, por otro, al hecho de que somos, por naturaleza humana, seres profundamente emocionales. Nuestro sistema límbico, siempre presto, tiene vía libre cuando el neocórtex no se encuentra muy bien amueblado y reacciona a su manera.

    Pero no crees que, por estas mismas causas, resulta conveniente a cierta lógica de poder el miedo generado por el terrorismo y que, por ello, se exagere desmedidamente el impacto potencial del terrorismo islámico. Reconozco que esta pregunta es un poco retórica.

  5. Anoche corregí dos fallos de sintáxis morrocotudos. Ahora toca contestar.

    -¿Cómo combatir los prejuicios? No podría hablar en términos generales. Podría limitarme al tema del salafismo yihadista. La única solución que conozco es leer. Leer mucho. Y asumir que las noticias de la prensa no son suficiente. Hay que ir a los libros. Quizás recuperar la sección Biblioteca no sea mala idea.

    Parte de las ideas aquí presentadas no surgieron por generación espontánea. Deben mucho a unautor argentino Fernando Iglesias cuyo libro “Twin Towers” (publicado en España por ed. Bellaterra) fue uno de los puntos de partida para mi perspectiva de las guerras posmodernas.

    Recuerdo que en la universidad mis compañeros solían considerar buen profesor aquel que repetían las ideas que ya tenían al comenzar el curso. Resultaba irónico que etiquetaran como “muy crítico” a los profesores pseudomarxistas que repetían los clichés de siempre.

    -Es un debate muy viejo. Surge en cada conferencia o charla sobre el tema. Alguien habla de las amenazas del terrorismo y enseguida levanta la mano alguien para hablar que terrorismo también es el terrorismo de estado, la agresión imperialista al Tercer Mundo y un largo etcétera de sucesos ciertos y verificados.

    Será por deformación académica, pero yo al terrorismo lo llamo terrorismo. A los golpes de estado, golpes de estado. Y al terrorismo de estado, terrorismo de estado. Temas que trataré el día que tengo alto interesante que decir.

    Para quien quiera bucear en archivos oficiales estadounidenses desclasificados recomiendo la web del proyecto “NSA. ¡Y pensar que un profesor me decía que atribuir un papel a la CIA en el golpe de estado contra Allende eran especulaciones conspiranoicas de izquierda!

    -Si Aznar tuvo alguna responsabilidad política por su apoyo a la invasión de Iraq me parece que ya las pagó en las urnas y convirtiéndose en uno de los personajes más antipáticos de la política española. Igualmente para el caso de Acebes y el 11-M. ¿Responsabilidades criminales en la invasión de un país? Me temo que el Derecho Internacional Público funciona como funciona. Sigue el dictado de los vencedores de las guerras.

  6. gracias por tu respuesta. dos comentarios rápidos (hay que trabajar)

    – quizá el debate es muy antiguo ¡porque sigue sin resolverse!

    – el lenguaje académico ¿es neutro o lo “contamina” la ideología?

    saludos

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