Be acid boric, my friend

Como no tengo televisión supe por primera vez del spot de BMW en el que aparece Bruce Lee en el blog K-Government de Carlos Guadián. Las parodias, imitaciones y versiones se prodigaron en la red, aunque no me vine a enterar hasta que volví a encontrarme con el asunto en El País de esta semana que acaba.

La publicidad de BMW recogía una entrevista en el que Bruce Lee empleaba el agua como metáfora de lo que fue su aspiración en el mundo de las artes marciales: Romper los límites que la rigidez de la tradición imponía. La metáfora del agua (adaptable, fluída, sin forma) es una constante en el pensamiento oriental. Desde Miyamoto Musashi y su “Libro de los Cinco Anillos” a Sun Zi y “El Arte de la Guerra” mucho antes.

Y hoy he descubierto, debo ser el último que lo ha hecho en la red, una parodia de Acebes en el el programa “Polònia” de TV3 inspirada en el anuncio en cuestión:

¿Para qué limitarse al triste y anodino mundo real cuando se tiene todo un campo libre en el descacharrante universo de la fantasía? Sea Iraq, el 11-M o la negociación con ETA. Y no es un síndrome español. En EE.UU. aquellos polvos de las mentiras sobre las armas NBQ iraquíes han traído el presente lodazal que acaba de pasar factura al Partido Republicano.

Meto el dedo en la llaga una y otra vez sobre las mismas mentiras porque no olvido la soberbia y los insultos de quienes decían que Saddam Hussein era una amenaza, que el 11-M lo organizó antes ETA y ahora el PSOE, que todo en la ocupación de Iraq iba bien… Guardo en el disco duro una copia de seguridad de lo que fue mi primer blog donde por primera vez publiqué contracorriente cosas como Vietnam Redux o Vietnow: La guerra que EE.UU. está perdiendo. Un día de estos rescataré los comentarios para que nos echemos todos un risas. Rumsfeld ha caído. Este blog sigue. Y tanto que sigue, que he dado mis primeros pasos en Granada en el mundo del “publica o perece”.

Como les contaba la noche de mi marcha, acudí al IIº Congreso Internacional de Seguridad y Defensa organizado por el Centro de Estudios y Análisis de Seguridad de la Universidad de Granada. Presenté mi ponencia sin más contratiempo que mi bisoñez en estos asuntos, conocí mucha gente interesante y quedaron en el aire colaboraciones futuras. De vuelta en Madrid en vez de recuperar las horas de sueño perdidas acudí a la última cena de Las Ideas, que esta vez demostró una vez más que Internet es el mejor Puente Aéreo entre Madrid y Barcelona.

Me quedan en la recámara muchas cosas de las que hablar. Pero mi cuerpo y mi cabeza necesitan un descanso.

5 thoughts on “Be acid boric, my friend

  1. Solo constatar un hecho.

    Si, eres el último de la red en enterarte XDD

    “Me quedan en la recámara muchas cosas de las que hablar.”

    Espero leerlas pronto.

    SALUDOS

  2. No vengas ahora con mentiras: tú, como otros muchos, manteníais que la victoria era cosa hecha, y que estábamos a las puertas de un nuevo orden mundial. Ahora, a meterte la lengua en el culo, ¿no?

    Lo de las armas de destrucción masivas, mejor ni hablamos, que tú mantenías que existían, siempre según “tus fuentes de información”. Eres un mentiroso patético. Los fascismos se ayudan en su incubación de gente como tú, que parecéis inofensivos por ser tontos.

  3. Hola Lobo, leyendo el comentario antiguo que indicas, el de Vietnam Redux, me ha llamado la atención una cuestión que indicas. Se trata del dato de que el número de bajas americanas en Iraq resulta más bajo al ser heridos los que en otras condiciones tecnológicas serían muertos.

    Y eso me ha hecho recordar un artículo aparecido en El País poco después de la primera guerra de Iraq, dónde se decía que el ejército americano estaba estudiando el desarrollo de armas que provocaran heridos en lugar de muertos. Se pensaba por ejemplo en rayos láser que cegaran permanentemente a soldados enemigos, para que no pudieran combatir más, pero fueran una carga para su ejército.

    Las razones:

    – Que el coste de un herido es mayor que el de un muerto para el enemigo (cuidados médicos, transporte,…)

    – Que el efecto desmoralizador de un herido para sus compañeros combatientes es muy superior al de un muerto.

    – Además, para la opinión pública, puede ser más aceptable (resultar más humanitario) que el ejército americano hiera en lugar de matar. La diferencia entre el ejército iraquí y el norteamericano durante la primera guerra del Golfo era tan enorme, que unas bajas iraquíes tan altas causaron espanto entre los aliados europeos. Además, por aquel entonces ocurrió el impopular asalto a Waco, que el gobierno Clinton hubiera preferido haber resuelto con heridos en lugar de muertos.

    De ser así, las sin duda efectivas protecciones de los soldados norteamericanos tendrían un doble efecto, al reducir el número de muertos a costa de aumentar el de heridos:

    – Por un lado habrían maquillado las cifras de bajas, disimulando la catástrofe, o al menos retrasando su percepción.

    – Pero por otro lado habría incrementado el coste económico de la guerra.

    Sospecho que los heridos y mutilados excombatientes son como una bomba de relojería. Terminarán por protestar agriamente contra el gobierno, y contra la guerra. La cuestión es si no les explotará a los demócratas, ya en el gobierno, y no a unos republicanos en la oposición.

    Un mutilado puede soportar su estado si cree que ha sido por una buena causa, pero si no, si no ve ningún alto ideal que justifique su sacrificio, su amargura y su ira no tendrán límites.

    Aconsejo dos películas:

    – “Nacido el 4 de julio”, en la que el personaje de Tom Cruise tras aceptar que su paraplejia ha sido por participar en una guerra tan inútil como injusta, se “redime” al reconvertirse en un activista pacifista.

    – Otra, con el mensaje opuesto, pero igual temática. No recuerdo el título 😦 trata de tres excombatientes norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial que vuelven a casa. Uno de ellos ha perdido las dos manos, y en un bar un filonazi le intenta captar para su causa, argumentándole que la guerra ha sido innecesaria para EEUU. Eso causa la ira del excombatiente.

    Como se ve, los mutilados pueden ser una pesada carga, un colectivo al que mimar y animar, porque puestos en contra, pueden tumbar gobiernos.

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