Furor del converso

Bob Woodward no necesita ser presentado a periodistas y aspirantes a ello. Junto con su compañero Carl Bernstein reveló las artimañas que el comité electoral de Richard Nixon había empleado, entre ellas espiar la sede del partido demócrata en el complejo de edificios Watergate de Washington. Richard Nixon dimitió a raíz del escándalo y los dos periodistas del Washington Post cautivaron la imaginación del público: Dos incansables periodistas dispuestos a llegar al final para desvelar las cloacas del poder.

Después de aquello siguió en la brecha. En 1987 publicó “Veil” un libro sobre el escándalo Irán-Contra (tan jugoso que daría para unas cuantas entradas) que conseguí en su edición español en un saldo a precio de ganga. El libro era pesado de narices por dedicarse a explicar el funcionamiento de los pasillos del poder en Washington. Lo leí hace mucho tiempo y sólo me quedan recuerdos curiosos. Como la percepción de que Ronald Reagan no se enteraba ni de misa la media. O que Gadaffi en una visita a España se paseaba por su habitación con tacones de mujer.

Luego recuerdo la publicación de su libro “Los Comandantes” dedicado a los personajes claves de la administración del presidente Bush Sr. y el alto mando estadounidense durante la guerra por la liberación de Kuwait de 1991. Woodward reapareció en las librerías con libros que trazaban perfiles personales de personajes clave. Y tras el 11-S retomó el enfoque de “Los comandantes”: Hacer un retrato pormenorizado de la toma de decisiones al más alto nivel. Fueron “Bush en guerra” (2003) y “Plan de Ataque” (2004). Algunos le criticaron su excesiva cercanía al poder, aunque los libros fueron recomendados por demócratas y republicanos. Unos veían los fallos de la administración Bush. Otros creían ver resaltado al “war president”.

Woodward parece haber querido sacudirse el sambenito de periodista acomodado. Su último libro, el tercero de la serie “Bush en Guerra”, se titula “State of Denial” y según John Dickerson en Slate.com presenta a una admistración Bush “clueless, dishonest, and dysfunctional”. El libro puede que no cambie la opinión de nadie sobre Bush: [B]ut he’ll do something more dangerous: He will confirm the doubts about Bush that a majority of Americans already have.

Iñigo Sáez de Ugarte enlaza en guerraeterna.com a varios extractos en el Washington Post y diversas opiniones sobre el libro.

En Estados Unidos hay una estampida de periodistas, militares, analistas y comentaristas que han descubierto de pronto que en Iraq las cosas van mal. Menuda sorpresa. Corren todos a apuntarse el mérito de haber advertido a tiempo a la opinión pública. Será curioso (dentro de lo trágico que será) rescatar cuando el barco se hunda lo que tanto neocon dijo en su momento sobre las interminables buenas noticias que llegaban de Mesopotamia.

One thought on “Furor del converso

  1. ayer estuve con el hermano de José Couso. se está metiendo una buena currada sobre iraq. me preguntó si yo sabía algo del asunto. entonces me di cuenta que lo poco que sé es por leerte.

    a propósito de los “lectores mudos”: qué pasa en iraq? qué sabemos? qué permiten que nos llegue? ¿es verdad que a los periodistas independientes los matan o secuestran?

    no quiero darte grima con un pacifismo utópico infantil pero ¿a dónde vamos a parar con tanto tanque?

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