La banalidad del mal

Leí la noticia el 31 de diciembre en 20 minutos: Aparecen 50 kilos de explosivo Goma-2 en una casa abandonada de Ronda (Málaga). Una de tantas teorías conspiranoicas del 11-M plantea que es imposible que se usara explosivo “extraviado” de una mina asturiana. Nadie hace desaparecer decenas y decenas de kilos de explosivo así como así, dicen. Los explosivos, ya sabemos, son un material peligroso del que hay un estricto control. Ya saben. Como el explosivo militar en los cuarteles.

También dicen que un atentado es una cosa compleja. Imposible de llevar a cabo por cualquiera (“moritos”, “pelanas”, los llaman los conspiranoicos). Hoy leía en la BBC (vía periodistadigital.com) lo barato que fue el 7-J.

Por no hablar de esas enrevesadas conexiones entre 11-M y ETA. Que no haya ninguna prueba no demuestra nada, esgrimen. El País publicaba hoy: “La investigación de los teléfonos descarta cualquier vínculo de ETA con el 11-M”

Definitivamente hay que retomar el tema del 11-M. Pero para que dejen de tomar el pelo.

4 respuestas a “La banalidad del mal

  1. Acabo de descubrir este blog, un gran trabajo y una documentacion impresionante. A seguir asi, mis más sinceras felicitaciones

  2. Un maquinista de una cantera me contaba que tras las voladuras, cuando recogen y transportan los escombros para su procesado, aparecen explosivos sin detonar que fallaron durante la voladura, que se apartan para que la empresa que realizó la voladura se encargue de ellos.

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