Stepni Volk v Slovenija

Empiezo a controlar este teclado esloveno “qwertz”. Lo primero que hice en Internet fue revisar mis cuentas de corre en Yahoo! y me encontré que estaba buscando zahoo.es. El siguiente paso ha sido descubrir cómo colocar los acentos (Alt Gr + 9), algo que la propia Nastja desconocía. .

Ayer cogí el EuroCity Venezia-Mestre/Ljubljana sin novedad. A las 18:00 cruzamos la frontera. Sl-GSM me dio la bienvenida a Eslovenia. El “roaming” en Eslovenia me entró más rápido aquí que en Italia. Curioso. Estrenaba pasaporte y le pedí al policía esloveno que revisaba los pasaportes que me pusiera el cuño. La primera vez que estuve aquí hice lo mismo. Ser ciudadano de la Unión Europea parece darte un aire de respetabilidad que lleva al desinterés por ti de la policía. Volviendo de Sarajevo rumbo a Viena en 2002 mi colega Pablo y yo nos miramos cuando el policía de la República Sprska de Bosnia nos devolvió el pasasporte sin más. Corrimos por el pasillo del tren, un viejo vagón de la Deutsche Bahn, para pedirle que nos pusiera el cuño. Viajar son unos días. Tirarse el rollo dura toda la vida.

Nada más llegar a Ljbuljana fui reconociendo el lugar. El pasillo que conecta a los distintos andenes, donde había en 2002 una oficina donde me conecté gratis a Internet. La minúscula estación de autobuses. Y mientras miraba alrededor no caí en la cuenta que Nastja estaba a unos metros míos haciendo señas. Tenía el sol a sus espaldas y no podía verla. Al rato estábamos en la carretera rumbo a ´iri, su pueblo. Uy, perdón su “ciudad”.

Eslovenia es una especie de Suiza de renta media. Todo es inmensamente verde. Las casas grandes, tipo caserío vasco, y los buenos coches en la puerta dan una imagen de país boyante. Si no es porque supiera que según qué estadísticas se usen Eslovenia queda entre Portugal y Grecia, o la tercera del trío, casi me atrevería a decir que el nivel de vida aquí es tan bueno como en España. Aunque sospecho que sea porque el coeficiente de Gini aquí se acerca mucho más a cero que en España.

Nastja sabe de qué pie cojeo, así que me tenía un miércoles bien completo. Empezamos por la mañana remontando la garganta de un riachuelo, por un sendero en paralelo a la corriente entre paredes altas y casi verticales, para llegar a Franja, un antiguo hospital de guerra partisano. Al parecer los alemanes y los colaboracionistas locales nunca lo descubrieron. Luego dejamos a su hermana en un campamento scout, para lo cual tuvimos que atravesar el río Idrijca en una balsa hecha con tres cámaras de neumático y tablas de madera, agarrado a la tirolina y dándonos impulso. En la otra orilla había que internarse en el bosque hasta llegar al campamento. Dejamos a la hermana, atravesamos el río de nuevo, y otra vez la carretera.

La siguiente pareda, Most na Soči. Un lugar donde el río Soča se ensancha hasta formar un pequeno lago y donde han instalado un parque con esculturas al aire libre en su orilla. Por un cartel en varios idiomas me enteré que el río en italiano se llama Isonzo. Me sonaba de algo y me pasé el resto de la manana dándole vueltas hasta la siguiente parada, a un tiro de piedra de la frontera italiana y a los pies de los Alpes Julianos: Kobarid. Allí visitamos el museo sobre la Primera Guerra Mundial. Los Alpes Julianos fueron un frente de batalla para Italia y el Imperio Austro-Húngaro. Las fronteras no han parado de moverse en esta zona a lo largo de la historia. Y Kobarid fue en su momento italiana con un nombre que me hizo caer en la cuenta de por qué me sonaba familiar el nombre de Isonzo. Kobarid se llamaba Caporetto en italiano. En el museo saqué un par de ideas interesantes sobre temas que he estado leyendo últimamente. Por aquí estuvo en la Primera Guerra Mundial un tal Edwin Rommel, y en la ofensiva austro-germana del ’17 se ensayaron los antecedentes de la guerra relámpago.

Nastja, me temo, se aburrió pronto mientras yo me dedicaba a mirar en las vitrinas prismáticos de trinchera, fusiles Mannlicher y uniformes italianos. Además uno de los encargados del museo al preguntarle a ella en qué idiomas querá los folletos nos llevó a una sala aparte donde pusieron expresamente un documental doblado al español para mí. Divertida la insistencia del hombre: “Spanish, OK. But Spanish speaker from Spain or Catalonian Speaker from Spain?”.

Tras el empacho de museo de guerra, nos internamos hacia el monte hasta llegar a un camping. Allí dejamos el coche y caminamos para almorzar a la orilla del Soča, tras cruzar un puente colgante de 50 metros. La zona estaba llena de bañistas del resto de Europa. En el aparcamiento del parking podían verse coches suizos, austríacos, alemanes, polacos y holandeses. Mirando el mapa te das cuenta que aquí coges un coche y te pones en unas horas en en un montón de países. La cosa también funciona al revés. Y los eslovenos lo aprovechan. Esto está lleno de restaurantes, hostales y negocios de deportes de aventura.

Y para aventuras la que me esperaban en el campamento scout de la hermana de Nastja. Me vi haciendo de barquero con la balsa en el río Idricja, porque una vez que lo atravesamos nos dimos cuenta que en la otra orilla alguien quería cruzarlo. Vuelta para allá, vuelta para acá. Luego un paseo en canoa (para terminar de soborecargar los hombros). Y por la noche, convertido en atracción del día. ¦panija les suena un lugar de lo más exótico. Y los críos, todos con ojos inmensamente azules, me miraban como a un marciano. En el fuego de campamento para hacer honor a mi origen el chico de turno que tocaba la guitarra (¿qué es un fuego de campamento sin alguien tocando la guitarra?) cantó “La Bamba” en mi honor. 100% cultura española. Los críos pidieron a gritos al final que la repitieran. Y la verdad es que no la cantaba mal. Para los eslovenos la fonética española no es muy difícil. Al revés la cosa cambia, aunque sólo sea por esa manía eslovena de juntar consonantes (Krn se llama la montaña a cuyos pies está Kobarid).

Ya era noche cerrada cuando atravesamos el Idricja, esta vez en canoa. El chico que nos llevó nos dejó de paso en su camino río arriba hasta la cueva donde los más adultos escondían las cervezas. Sobra decir que por la noche un poco de lectura y desplome en la cama.

Y eso, fue sólo el primer día.

3 respuestas a “Stepni Volk v Slovenija

  1. A veces hasta te envidio :P.

    Nada tio, que la cerveza que nos debemos vas a hablar tu solo xD.

    Que te vaya bien lo que te queda de viaje :).

Los comentarios están cerrados.