Enmascarando a los insurgentes

La blogosfera es así. Es sólo cuestión de tirar del hilo…

PRISM (Project for the Research of Islamist Movements), una organización israelí, ha publicado un informe sobre los yihadistas en Iraq, cuya mención en Rantingprofs recogió Barcepundit.

PRISM ha hecho un recuento a partir de las listas de yihadistas extranjeros muertos en Iraq recopiladas en páginas webs. Los yihadistas tienen la costumbre de publicar datos de los muertos, sin escatimar morbosas fotos de sus cadáveres. Es algo que había visto en Bosnia y Chechenia. Y han empezado a hacer con Iraq.

PRISM es el primero en reconocer que los datos le llegan indirectamente, y que siendo datos sólo de los muertos reconocidos y publicitados la lista «does not necessarily reflect the exact numbers and composition of all Arab volunteers in Iraq». Pero al menos es útil es comprobar de forma aproximada el peso estadístico de las distintas nacionalidades. Y una de las cosas que PRISM ha encontrado es que los iraquíes sólo componen el 8,4%, concluyendo como hice yo mismo al ver los datos aislados por primera vez, que si los iraquíes tienen tan escasa presencia entre las células yihadistas entonces la insurgencia autóctona responde a otros motivaciones. PRISM habla de baazistas. Rod Nordland, Tom Masland y Christopher Dickey, de Nesweek, en su altamente recomendable artículo «Unmasking the Insurgents«, hablan de «a growing array of soldiers and security men from Saddam’s devastated military, members of his old Baathist regime, rebellious desert tribesmen, fierce nationalists, common thugs and a relatively few itinerant fanatics from around the Muslim world».

Soldiers For The Truth recogía un informe del Center for Strategic and International Studies de finales de 2004 sobre la insurgencia iraquí. En unos términos muy familiares el informe, que he descubierto estos días vía Íñigo Sáez de Ugarte, cuenta cómo el referirse a los insurgentes como «terroristas» contribuyó a subestimar su amenaza y el alcance de su apoyo entre la población iraquí.

En su página 14 se dice: «The insurgency seems to remain largely Iraqi and Sunni dominated. Some 35 Sunni Arab groups have made some kind of public announcement or claimed responsibility for terrorist or insurgent attacks – although many may be little more than cells and some may be efforts to shift the blame for attacks or make the insurgent movement seem larger than

it is. An overwhelming majority of those captured or killed have been Iraqi Sunnis, as well as something like 90-95% of those detained».

Y en la 15 además, en la misma línea que el trío de periodistas del Newsweek: «The Sunni insurgents are divided into a complex mix of Sunni nationalists, pro-Ba’ath/exregime, Sunni Iraqi Islamist, outside Islamic extremists, foreign volunteers with no clear alignment, and paid or politically motivated criminals».

A estas alturas creo que ha quedado clara la naturaleza de la insurgencia iraquí, a la que le pronostico un futuro a la argelina. Los yihadistas en Iraq han cavado su propia tumba al rechazar la convocatoria de elecciones (que los iraquíes quieran regir su propio destino implica que rechacen a los estadounidenses pero no las elecciones). Las detenciones de miembros próximos a Al Zarqawi posiblemente sean un síntoma de que más iraquíes cada día estén dispuestos a librarse de tipos como Al Zarqawi.

Lo curioso es encontrarse a gente pululando por la blogsfera española que saca la conclusión de que ese 10% de iraquíes entre las filas yihadistas es la prueba de que no hay una insurgencia iraquí como tal. Sólo hay terroristas extranjeros. Y que Iraq se haya convertido tras la invasión estadounidense en el reclamo de todos los chiflados de Medio Oriente que quieren ir al Paraíso es sólo la prueba palpable de que Iraq era un estado terrorista, y la invasión estaba justificada. Desde luego, hay gente pa’ to’.

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