El Gran Oriente Medio


1979 es el año cero de las transformaciones en Oriente Medio: La Revolución Iraní, el asalto a la Gran Mezquita de la Meca y la invasión soviética de Afganistán. Fue el año en que una turba de estudiantes arrasó la embajada estadounidense en Islamabad y el año posterior a la decisiva intervención cubana en la Guerra del Ogadén. La idea de que una extensa franja desde el Cuerno de África a Asia Central se había convertido en un foco de desestabilización mundial bajo influencia soviética llevó a Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional en la Administración Carter, a acuñar el término “arco de crisis”.

“An arc of crisis stretches along the shores of the Indian Ocean, with fragile social and political structures in a region of vital importance to us threatened with fragmentation. The resulting political chaos could well be filled by elements hostile to our values and sympathetic to our adversaries.”

El mismo Zbigniew Brzezinski es el que al término de la Guerra Fría planteó los retos geopolíticos de Estados Unidos en El Gran Tablero Mundial donde acuñó un nuevo término: La “zona global de infiltración de la violencia” o también los “Balcanes Euroasiáticos”, que englobaban desde Somalia (un estado en descomposición) a Asia Central, donde tras la desaparición de la URSS había estallado una guerra civil en Tayikistán. No por casualidad, coincidía con el área de responsabilidad del mando militar regional CENTCOM. Brzenzinski rescataba la vieja geopolítica clásica de Halford Mackinder para apuntar que esa región era la “tierra corazón” (heartland) del mundo.

Tras el 11-S la idea de que la solución militar y policial al terrorismo yihadista debía ser acompañada de medidas políticas y económicas llevó a la administración Bush a tratar en 2004 de lanzar una iniciativa en el seno del G-8 que abarcara los países del Norte de África, Oriente Medio y Asia Central en lo que se denominó el Gran Oriente Medio. Llovieron palos sobre la iniciativa, especialmente porque al ampliar los límites de la región perdía todo sentido. Pero la idea era interesante: Mirar a Oriente Medio entendiendo que según el fenómeno que estudiemos hemos de incluir los países del Norte de África, el Cáucaso, Asia Central y el Cuerno de África. Sólo así podemos entender el papel que juega Turquía en el mundo musulmán, con sus empresas asentadas desde Libia a Kazajistán. O entender por qué Emiratos Árabes Unidos y Qatar buscaban protagonismo en la crisis Libia.

Podrán encontrar mi artículo “El Gran Oriente Medio tras la Primavera Árabe” en el número 411/412 correspondiente a los meses de julio-agosto de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad que ya están en los kioskos de España. Explico la evolución de la “mirada geopolítica” estadounidense desde el “arco de crisis” al “Gran Oriente Medio”, por qué Turquía ha emergido como modelo en la Primavera Árabe, expongo las que considero claves de la nueva “Guerra Fría” con Irán y cómo Qatar junto con Emiratos Árabes Unidos se han convertido en países tremendamente activos en la arena internacional a pesar de que Arabia Saudita era el país destinado a liderar el Consejo de Cooperación del Golfo como país hegemónico en el Golfo Pérsico..

Los libros de abril

libros comprados en abril

Tras este largo paréntesis tengo que ponerme al día con las listas de los libros que entran en mi biblioteca. En febrero me llegaron tantos que en marzo me propuse leer y no comprar. En abril ya no pude resistir la tentación.

Deadly Waters de Jay Bahadur.
Un aprendiz de periodista se lía la manta a la cabeza y se planta en Puntland para escribir sobre los piratas somalíes desde la orilla. Bastante desmitificador e interesante porque apunta hacia dónde podrían ir las soluciones en tierra al problema.

A swamp of dollars de Michael Peel.
El libro se anuncia como una indagación sobre el grupo guerrillero MEND del delta del Níger y resulta más una radiografía de la sociedad nigeriana donde el enorme constraste de la riqueza petrolera y la absoluta miseria ha instituido la corrupción y delincuencia como mecanismos sociales por los que todo el mundo quiere un trozo del pastel.

Doctrina de Seguridad Nacional y regímenes militares en Iberoamérica de Pedro Rivas Nieto.
Libro que tengo pendiente de leer. La Doctrina de Seguridad Nacional fue la respuesta a las insurgencias comunistas durante la Guerra Fría. Ahora que se plantea el uso de las fuerzas armadas para combatir la delincuencia resulta interesante leer los antecedentes.

Apuntes para una geopolítica del siglo XXI

Como saben, mi interés por la Geopolítica surgió ante mi asombro por su arraigo en muchas cabezas pensantes españolas después de mi paso por el XIX Curso Internacional de Defensa celebrado en septiembre de 2011 en Jaca.

La semana pasada, por fin, la página web de la Armada Española hizo disponible gratuitamente el número de mayo de 2012 de la Revista General de Marina. En ella encontrarán mi artículo “Apuntes para una geopolítica del siglo XXI”, donde hago una crítica a la geopolítica clásica desde el punto de vista de las guerras posmodernas.

Volviendo al origen

Hace poco leí Viaje a los confines de la tierra de Robert D. Kaplan en su edición original en inglés. Había leído la edición española a mi paso por la Universidad Complutense de Madrid y no sé por qué se me había en la cabeza que fue un libro previo y preparatorio de La anarquía que viene. En realidad Kaplan escribió primero “La anarquía que viene” como un artículo que fue publicado en 1994 y sólo años más tarde fue publicado en una recopilación de artículos a la que dio nombre y que en España apareció en 2000. Yo lo leí en la primavera de 2001 y despertó en mi el interés por la transformación de los conflictos armados. Estoy aquí por Robert D. Kaplan.

Así que Viaje a los confines de la tierra es una obra posterior. Se trata de la crónica de un viaje por África Occidental, Oriente Medio, Asia Central y Camboya en el que Kaplan va armado con el marco teórico que había creado en 1994 en aquel artículo seminal. Kaplan tomó las ideas de Thomas Homer-Dixon sobre cómo la escasez de recursos naturales (tierras de cultivo, agua, bosques…) auguraba conflictos armados y las ideas de Georgie Anne Geyer sobre estados fallidos. Kaplan sostiene que ciertas culturas, formas de religión y un pasado histórico como unidad política llegan a constituir una urdimbre que mantiene cohesionada las sociedades y que su ausencia explica el colapso de otras. Pero al final de su viaje, cuando llega a Camboya y recorre los lugares del horror de los Jemeres Rojos se pregunta cómo pudo pasar algo así en un país budista con lo que deja en suspenso sus conclusiones y concluye que el caso de cada país debe ser explicado por sí mismo.

No comparto el neomalthusianismo de Kaplan y creo que se han escrito demasiadas tonterías ahí fuera sobre “las futuras guerras por el agua” pero creo que sus ideas sobre el papel de la desforestación en África Occidental en las guerras civiles de la región apunta en la dirección correcta. Creo que la desertización del Sahel es la causa última de los acontecimientos recientes en el norte de Malí y es una línea de investigación que merece la pena ser seguida. Oirán más de mí sobre ello en el futuro.

La rivalidad de China e India después de la geopolítica

Hay dos hitos que señalar en estas últimas semanas. La India probó con éxito su misil balístico Agni V con 5.000 kilómetros de alcance. Y entró en servicio el submarino INS “Chakra”, un submarino nuclear ruso de la clase Akula II en leasing por 10 años.

Ya adelanté por aquí una y otra vez la rivalidad entre India y China en el Océano Índico bajo la que hay que entender los movimientos indios. Uno de esos fenómenos geopolíticos que bien merecerían la atención de un blog en español pero que yo aquí sólo me animo a recordar.

Robert D. Kaplan, que va a sacar un libro sobre geopolítica, le ha dedicado un artículo a la rivalidad entre India y China. Plantea algo interesante. Las nuevas tecnologías en el plano militar y el comercio marítimo acaban con las distancias y con las áreas de influencia geográfica en el sentido clásico. Una idea en consonancia con mis argumentos de crítica a la geopolítica clásica que saldrá pronto como artículo de revista.

Terrorismo en el Sahel, ¿no estaremos abusando del término?

El martes pasado fui al campus en Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea de Madrid y casi por casualidad terminé teniendo una brevísima participación en un programa de radio con el profesor Bienvenido Gazapo y cinco alumnas del grado de Relaciones Internacionales. El tema era el Sahel. Se pueden imaginar las razones por las que no rechacé la oferta para participar. El tema. Claro.

Se tocaron casi todos los temas: La crisis libia, la revuelta tuareg en Malí, la Primavera Árabe y el ascenso de los partidos islamistas, el papel de EE.UU. y Europa en la zona, la sequías y hambrunas… Yo que siempre decía que mi interés por el Flanco Sur Profundo era un acto de predicar en el desierto, me encuentro que ahora está en todas partes. En 2010 el ministro Moratinos llamó la atención sobre el “Flanco Sur”. Un reciente documento del Instituto Español de Estudios Estratégicos hablaba del “arco de inestabilidad” de África, término que acuñé como subtítulo de mi comunicación académica sobre el tema en 2008. Ahí están varios documentos del IEEE sobre el Sahel. Incluso he encontrado que en el último número de la revista Atenea, dedicado a la Estrategia Nacional de Seguridad española, aparece un brevísimo apunte sobre el Sahel, cosa que no se hace para ninguna otra aérea geográfica.

Si uno busca, encontrará decenas de textos sobre “terrorismo en el Sahel”. Y ahora que está popularizado el concepto me pregunto si lo que sucede allí, bandas nómadas en Toyota Land Cruiser serie 70, se puede etiquetar como terrorismo. Ataques a puestos militares en campo abierto y secuestros de occidentales no difieren de acciones guerrilleras. Evidentemente Al Qaeda en el Magreb Islámico ha operado en las ciudades argelinas y mauritanas como un grupo terrorista “clásico” con atentados contra personas y edificios civiles. Pero me pregunto si hablar de terrorismo, como si fueran grupos clandestinos cuando en realidad corren a sus anchas por el Sahel, no es limitar la perspectiva que tenemos sobre el tema.

El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

Dije allá por noviembre de 2011 que tras las elecciones el Partido Popular aparcaría su discurso populista sobre la derrota de ETA únicamente por la vía policial y una vez en el poder haría gestos hacia ETA. Y así ha sido. Interior dará más facilidades para acercar a Euskadi presos de ETA.

Para entrar en el programa los presos tendrán que rechazar la violencia de forma expresa y desvincularse de la organización terrorista, pero no pedir perdón a las víctimas, algo que hasta ahora sí era necesario (no porque lo establezca la ley, sino porque esta ha sido la práctica del Ministerio del Interior del Gobierno socialista) para entrar en los itinerarios de reinserción.

Lo siguiente que sucedería, dije, es que sin terrorismo el nacionalismo vasco despegaría electoralmente. Y así parece que va a ser. Un encuesta le da a la suma de Amaiur y PNV cai 50 de los 75 diputados en juego en las elecciones regionales vascas del próximo año.

El contexto de crisis económico y apabullante mayoría soberanista nos va a llevar a una situación política interesante en el País Vasco.

Volvió El Alijar

Desde que se fueron Jorge Aspizua y Pedro Lucio para siempre, la blogsfera española de temas de seguridad y defensa quedó bastante huérfana. Antes habían cerrado Blimdablog por razones no muy difíciles de imaginar y El Alijar, tras el revuelo provocado por ciertos comentarios hechos allí.

Pues hoy tras pasarme un lector el chivatazo me he encontrado que El Alijar ha vuelto, recuperando además (¡olé!) su histórico de publicaciones. Podría limitarme a contar que El Alijar contaba a Pedro y a Jorge entre sus amigos para señalar que luchaba en el bando de los buenos. Pero ahí están esas entradas sobre las ideas dal ex-secretario de defensa Robert Gates o aquella propuesta sobre África para demostrar que además sabía de lo que hablaba.

Hoy me siento un poco menos solo.

Un nuevo giro de tuerca en México

No quería dejar pasar el tiempo sin comentar el bloqueo de carreteras en la ciudad de Guadalajara el pasado mes de marzo en México. Me recordó el ataque en swarming del Primeiro Comando da Capital en São Paulo en 2006.

Allá por 2008 llamé la atención sobre cómo los narcos habían cruzado una línea más con un atentado terrorista en Morelia el 15 de septiembre. Pensé que era un gran salto que inaguraba una nueva era en México. Pero la experiencia de estos años es que en México los cambios son graduales y constantes, paso a paso. Mientras se divaga sobre una futura Guerra Fría en Asia-Pacífico lo real y tangible es una “guerra contra las drogas” en el eje Colombia-Centroamérica-Mexico que se está perdiendo.

A vueltas con India y China en el Océano Índico

El pasado 5 de marzo hice un apunte breve sobre el posicionamiento de China e India en el Océano Índico. Cinco días después Eurasian Hub publicó una entrada sobre el mismo tema. Serendipias, que diría Íker Jiménez, o bien síntoma de que Asia se ha convertido en una señal bien grande y evidente en el radar por lo que el mismo tema se nos cruzara a la vez. Precisamente vía Eurasian Hub he llegado a “Collar de perlas frente a telón de acero en el pulso estratégico del Índico” de Diego Agúndez desde Nueva Delhi.

La India y China han iniciado una lucha estratégica no declarada por el control del océano Índico, nudo del transporte petrolero y, según mantienen buena parte de los analistas, políticos y diplomáticos indios, posible foco de futuras tensiones.

Para la India, el Índico -al que da nombre- ha sido siempre y casi de un modo sentimental “su” mar, pero esa concepción se ve desafiada por la creciente presencia de China y su intento por garantizarse el suministro de combustibles y materias primas.