Amargas cucharadas de ácido bórico.

Los defensores de las teorías conspiranoicas sobre el 11-M llevan ya un par de años lanzando acusaciones de todo tipo contra políticos, policías y jueces. Nos extraña que lanzar amenazas por la radio salga tan barato. Pero es que ni siquiera acusar a alguien de haber organizado o colaborado en el mayor atentado terrorista de la historia de España parece tener repercusión legal alguna. Hasta ahora. La justicia se ha puesto en marcha, por fin, para poner las cosas en su sitio.

El “colectivo de funcionarios públicos” Manos Limpias, presidido por Miguel Bernard Remón, había presentado una denuncia contra el juez Juan Del Olmo (instructor del 11-M) y de la fiscal Olga Sánchez por destrucción del pruebas. Según la denuncia a los terroristas que murieron en Leganés no se les hizo autopsia y los vagones de tren no fueron analizados escrupulosamente. Suponemos que los impulsores de la denuncia la hicieron tras leer las historietas de ficción que publica Libertad Digital, El Código da Pino.

11-M

Ni Fríker Jiménez lo hubiera explicado mejor

La semana pasada el Tribunal Supremo se pronunció. Ha desestimado la denuncia porque es falsa. Resulta que las autopsias y la inspección minuciosa de los vagones se hizo, y así consta en el sumario (que es secreto de momento). Además el Tribunal Supremo, según nos cuenta Terra, “considera que Bernard puede haber incurrido en un delito de acusación y denuncia falsas, castigado con hasta dos años de prisión, y a instancias de la Fiscalía pide que sea investigado por los Juzgados de Madrid”.

Espremos que se siga impartiendo justicia.

Sé a la última manifestación que acudistéis

Esta tarde en Madrid tendrá lugar una manifestación convocada inicialmente en repulsa por el atentado del 30 de diciembre y que el Partido Popular ha querido que se entienda como un acto de desagravio al gobierno o de adhesión a su política antiterrorista. Hemos llegado a tal absurdo que la inacción del gobierno llevó a ETA a acabar con la tregua mientras que todo este tiempo el Partido Popular decía que España y el Estado de Derecho estaban siendo liquidados por el gobierno. “Proceso de rendición” lo llamaban. Ahora hemos vuelto al punto de partida. Una oportunidad perdida.

La manifestación de hoy no la convoca el gobierno ni el PSOE. La convocan la Federación Nacional de Asociaciones Ecuatorianas de España, la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras. Tengo en mis manos una hoja con la convocatoria de la manifestación firmada por los dos sindicatos. Dice que es un acto de condena del terrorismo y de apoyo a los familiares de las víctimas. Llama a la unidad de los demócratas y a la firmeza contra el terrorismo. Habla de un futuro de “paz, sin violencia, de vida y libertad”. Creo que es un llamamiento claro, sencillo y que cualquier demócrata podría firmar. Reparo, una vez más, que en vez de académicos, intelectuales, escritores y periodistas (¿dónde están?) los focos se centren en los “artistas”. Pero la cuestión no es quien más va a ir o apoya la manifestación. Ni siquiera si el gobierno gestionó bien las negociaciones con ETA. La cuestión es decidir si las razones de la convocatoria son justas y asumibles. Yo estaré allí esta tarde (si eres blogger y acudes, sigue los consejos de César).

Habrá quienes hoy se queden en casa. Pero no crean que algunos se han quedado de brazos cruzados estos días. El pasado jueves 11 de enero la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el colectivo Peones Negros convocaron concentraciones “por el fin de la negociación con ETA y la verdad del 11-M”. La AVT, no olvidemos que es una asocación que representa a algunas y no todas las víctimas, tiene todo el derecho de manifestarse cuando quiera y por lo que quiera. Pero es significativo que haya asumido las teorías conspiranoicas del 11-M. El colectivo Peones Negros, nacidos al calor de Libertad Digital y del blog de Luis del Pino, apoyan la inocencia de algunos imputados de la causa del 11-M. Y se ha ofrecido a los abogados de oficio encargados de defender a los presuntos terroristas. Trágico o delirante, según se mire.

“Es hora de quitarse la careta”, aseguró el presidente de la AVT en Murcia informa Libertad Digital. Y es que va siendo hora de que la gente sepa la relación entre el 11-M y el Plan Hidrológico Nacional (visto en La Sombra de Aznar). Es el camino que lleva la derecha en este país. Con el historiador (Ctrl+C)ésar (Ctrl+V)idal, el periodista de investigación Luis del Pino y el demócrata Pío Moa al frente.

Negociar con ETA (V): La palabra rota

Según pasan los día desde el atentado de ETA en Madrid hablar de lo que debió y pudo ser la negociación con la banda terrorista tiene menos sentido. Me apete hablar de otras cosas. Pero el ruido sigue. Y por encima de ese cruce de acusasiones entre los dos principales partidos políticos del país que se resume en “¡y tú más!” y “¡y tú también!” hablar de la negociación con ETA es hablar de dilemas morales. Dilemas que son un ejercicio intelectual que pueden ser debatidos con negociación o sin negociación. Estos días encontré por fin una de las últimas piezas del puzzle.

En el verano de 2005 defendí la idea de que ETA iba camino de declarar una “tregua” y que el gobierno debería negociar. Mirando hacia atrás mis argumentos para defender la negociación entre el gobierno y ETA me resultan endebles. En aquel entonces hablaba más desde la intuición que desde la reflexión. Curiosamente han sido las lecturas sobre la ocupación de Iraq y el arte más que ciencia de la contrainsurgencia (el FM 3-24 convenientemente impreso reposa ahora mi biblioteca) lo que me ha llevado hasta mi actual postura. En absoluto quiero decir que Iraq y lo que pasa en la comunidad autónoma vasca sea equiparables. Es simplemente una cierta manera de mirar la realidad que es lo que hace a la contrainsurgencia un arte y no una ciencia.

Pedro en El Tirador Solitario nos llamaba la atención hace unas semanas sobre un blog de temática militar que había recibido un premio. Su autor contrastaba la invasión etíope de Somalia con la ocupación de Iraq. Y extraía la peculiar conclusión de que EE.UU. estaba fracasando en Iraq porque a sus soldados no se les daba la posibilidad de combatir la insurgencia a sangre y fuego libre de la molesta presencia de los medios de comunicación. Esa justificación de que la represión a la larga no logra su objetivo porque no se aplica a gran escala y con saña es la idea que esconde las reflexiones de la derecha española. Daniel en un comentarios hablaba de la “falta de valor”. Lo que comúnmente se conoce como “falta de huevos”. Adam Selene dice que es una falacia afirmar que la vía policial es insuficiente para acabar con el terrorismo cuando éste recibe un apoyo social importante. Señala como ejemplo la lucha contra el terrorismo del… régimen de Pinochet. Exacto. No hay huevos. La política antiterrorista de cierta derecha es la política antiterrorista del Capitán Trueno.

Creía ya en el 2005 que no es posible acabar con el terrorismo de ETA mientras exista en el País Vasco una cantera suficiente de descerebrados . Tenía dos razones. Una era acabar con ETA antes de que mutara. La idea la había tomado de David que lo ha explicado muy bien estos días. Y la otra era concluir con la Transición española, integrando a la izquierda abertzale en el sistema democrático. En aquel momento no lo supe explicar bien. Ahora ha quedado patente que el fin de ETA pasa por una solución para sus miembros encarcelados y su rama política ilegalizada. Es posible un fin de ETA sin costes políticos. Esto es, sin que el Estado otorgue nada a la izquierda abertzale que no gane legítimamente en unas elecciones. De ahí la necesidad de crear dos “mesas”, para que lo político quede reducido al ámbito político. Queda solo un precio, si se quiere llamar, “judicial” que implica una carga moral. ¿Sería lícito conceder, por ejemplo, reducciones de pena a ciertos terroristas?

La cuestión es que ese dilema lo enfrentó una vez hace ya mucho tiempo la sociedad española. A toda una serie de siniestros personajes que robaron, torturaron y asesinaron no se les pidió cuentas en aras de la reconciliación y una vida en paz y democracia. Sobre sus víctimas y su recuerdo se dice “que es mejor dejar los muertos descansar en paz”. ¿Podríamos hacer eso una segunda vez? ¿No? ¿En absoluto? Pues entonces tomemos una decisión. O negociamos con ETA o reconsideramos el pasar página a lo que sucedió en este país entre 1939 y 1975.

P.S.: Nos vemos el sábado.

Negociar con ETA (IV): Cerrar la Transición

La identidad de los países se construye sobre mitos fundacionales. El del actual régimen político español es el de una virtuosa Transición, ejemplo para el mundo entero. No hay hispanista extranjero o líder político de país de democracia joven que en una entrevista para un medio de comunicación español no alabe nuestra modélica transición. Sólo con el paso del tiempo y la madurez mi generación ha ido descubriendo los peajes pagados. Peajes que provocan bochorno tras repasar las lecciones que la democracia española fue impartiendo por países como Argentina y Chile.

Pero con todo podemos sentirnos afortunados si repasamos la historia de España. Por una vez en en una España de historia sangrienta y calamitosa que perdió todos los trenes a la modernidad y el desarrollo los Unos y los Otros aceptaron unas reglas de juego que regularan la vida política en un régimen de libertades. Todos menos un sector de la población vasca, que sigue considerando lícito matar para alcanzar sus objetivos políticos.

En la siguiente tabla he recogido de la web del departamento de interior vasco el voto a la izquierda abertzale en las elecciones autonómicas desde 1980. En 1998 y 2001 Batasuna, anteriormente Herri Batasuna, participó en coalición con el nombre Euskal Herritarrok (“Ciudadanos Vascos”). En 2005, ya ilegalizada, pidió el voto para el Partido Comunista de los Tierras Vascas.

votaciones al parlamento vasco

Podemos discutir cuántos de estos votantes apoyan a ETA. También cuantos vascos apoyan a ETA y no entran en estas cifras por no haber votado. Pero cualquier solución al problema de ETA pasa por abordar lo que es un problema político.

Negociar con ETA (III): Una derecha sin estrategia

Uno de los campos de batalla de la lucha contra el terrorismo es el lenguaje. Los expertos recomiendan no caer en la trampa de usar los términos empleados por los propios terroristas para referirse a ellos mismos o sus acciones. Recomiendan por ejemplo no utilizar el término “guerra”. Hablar de “guerra” contra los terroristas los eleva de la condición de cobardes asesinos a la de combatientes. En la comunicación pública los gobiernos utilizan además eufemismos que quitan a los terroristas toda aureola de combatientes y los reduce a delincuentes comunes. La “Fracción del Ejército Rojo” fue para el gobierno alemán la “banda Baader-Meinhof”.

Pero una cosa es el lenguaje utilizado en la comunicación pública y otra analizar la realidad de la forma más franca y precisa que se pueda. Si hablamos de “proceso de paz” ¿es que estamos en guerra con ETA?

Después de la frase “la guerra es la continuación de la política por otros medios” la cita más repetida Karl von Clausewitz en estos tiempos de guerra posmodernas dice:

The first, the supreme, the most far-reaching act of judgement that the statesman and Commander have to make is to establish…the kind of war on which they are embarking: neither mistaking it for, nor trying to turn it into, something that is alien to its nature. This is the first of all strategic questions.

Tengo delante un recorte de la edición del 23 de noviembre del diario El País (pág. 22). El día anterior había tenido lugar un debate radiofónico entre Josu Jon Imaz, Patxi López y María San Gil. Guardé la hoja entera por una frase de San Gil: “No queremos dialogar con los terroristas. A los terroristas se les derrota”. Estoy seguro que mucho españoles sucribirían la frase. Lo que dudo es que haya quiene sepan contestar ¿cómo se les derrota?

La frase de San Gil es tan mitinera como huera. ¿Alguien podría señalarme una columna periodística, artículo, ensayo o entrada de blog donde alguien exponga una estrategia antiterrorista coherente y viable para derrotar a ETA sin pasar por una mesa de negociación? Hablar de ETA como delincuentes comunes está bien para los mítines, pero no para combatir el terrorismo. Quienes hablan de ETA como San Gil parecen que lo hacen de una banda de asaltadores de chalets. Como si una docena de detenciones acabara con el problema. Como si a tres docenas más de detenciones no le siguieran tres docenas de saltos de la militancia política y la violencia callejera al terrorismo.

Pensaba hablar este fin de semana del libro “Fiasco” de Thomas E. Ricks. Un de las lecciones principales sobre la campaña de contrainsurgencia de EE.UU. en Iraq es que falló estrepitosamente porque su objetivo fue derrotar militarmente a los insurgentes y no tuvo en cuenta a la población. La clave de de la lucha contra ETA no es que ETA ponga bombas sino que hay un sector de la sociedad vasca no mayoritario pero importante que aplaude las bombas. En la España del siglo XXI hay quienes aún creen lícito el imponer su voluntad al resto de la sociedad mediante la violencia. Y mientras eso sea así detener a los terroristas seguirá siendo necesario pero no suficiente.

Negociar con ETA (II): Las preguntas quedan

Me encuentro hoy sábado con el atentado de ETA en la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas. Llevaba días dándole vueltas a la segunda parte de mi valoración sobre las negociación con ETA. He tendido que cambiar de planes y la reseña de dos libros sobre Iraq habrá de esperar. La actualidad obliga. Pero creo que lo sucedido no cambiará mucho de lo que tenía pensado escribir.

Me suelo perder con los políticos y opinadores profesionales diciendo y contradiciendo. Sus palabras me parecen sólo ruido. Si una negociación de este tipo sólo se puede llevar a cabo de forma discreta sólo podemos sacar conclusiones de las declaraciones oficiales y acciones públicas de unos y otros. Y en este último intento de negociar con ETA han sobrado palabras y han faltado acciones ante las que poder tomar una postura.

La cuestión fundamental de este último intento de negociación con ETA es el escaso margen de maniobra con el que ha contado el gobierno. La derecha mediática ha tocado a degüello cuando en noviembre de 1998 saludó “otro valiente paso de Aznar hacia la paz”, pedía “grandeza de miras” y miraba a Irlanda como un “espejo para España”. Los políticos del PP, por su parte, hablaban de la “generosidad” que estaban dispuestos a mostrar en sus negociaciones con el “Movimiento de Liberación Nacional Vasco”. Si no existieran las hemerotecas con ¿qué enésima reescritura de la historia nos habríamos encontrado? Es irónico en este sentido el debate sobre la memoria histórica. ¿A quién le causa sorpresa la existencia de un debate público sobre qué pasó en España tres cuartos de siglo si se pretende desvirtuar u ocultar lo que sucedió a ojos de todo hace menos de una década?

La hipocresía de la derecha en este y tantos asuntos podría ser una excusa para cerrar el debate aquí. Pero exclamar “¡y tú más!” me parece un recurso retórico intelectualmente perezoso. Lo que hiciera o dejara de hacer la derecha cuando gobernó es irrelevante para enfrentarnos a la cuestión moral de si es admisible que este gobierno democrático negocie con ETA.

[Continuará]

Una vida contra ETA

Nunca presté atención a las andanzas del ex-general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo. Teniendo en cuenta su casposa parroquia de fans me resultó un personaje lejano. Además por el bien de mi bolsillo (y de mi cordura también) me abstuve siempre de comprar libros sobre el terrorismo en España. Pero viviendo la enésima “tregua”de ETA de la que sí he hablado y movido por un impulso compré “Mi vida contra ETA”.

El libro más que unas memorias personales de toda una vida entera se centra en su paso por la 513ª Comandancia de la Guardia Civil con sede en Inchaurrondo. El libro es simplemente el relato, no siempre ameno, de los atentados de ETA y caídas de comandos en la provincia de Guipúzcoa entre 1980 y 1995. Alguna pifia ortográfica y de sintaxis, además de un estilo repetitivo, son síntoma de una edición descuidada. ¿Nadie en la Editorial Planeta se molestó en revisar a fondo el libro? El libro gana interés cuando entra en profundidad en los detalles de asuntos como Sokoa y la caída de la cúpula de ETA en Bidart, que nos permite conocer los entresijos de lo que fue la lucha contraterrorista en España. El sacrificio personal y la paciencia fueron los recursos principales en aquellos años de la ETA más dura que no la tecnología. El libro concluye con la visión personal de Galindo de lo que fue su caída. Determinados políticos y periodistas jetas quedan vívamente retratados por su hipocresía.

Para aquellos convencidos de que las fuerzas armadas y de orden público fueron un pilar mimado del régimen de Franco deberían saber que hasta la llegada del PSOE al poder en 1982 los medios empleados por la Guardia Civil en el País Vasco eran patentemente precarios. Además resulta evidente en el libro que el verdadero punto de inflexión en la lucha contra ETA lo supuso la progresiva ayuda francesa en la lucha contraterrorista. Galindo queda reflejado en sus memorias como una persona profundamente católica, un nacionalista español y simpatizante del PP. El País Vasco son para él las españolísimas Vascongadas. Pero como suele suceder con esta clase de personas su autorretrato dice cosas diferentes de lo que él pretendía. Galindo es un extranjero en el País Vasco. La suya es una campaña de contrainsurgencia. Y como el mismo cuenta más allá de un punto la solución sólo puede ser política.

Negociar con ETA (I): El ruido y la furia

Hoy haciendo limpieza de los periódicos de la semana pasada me encontré con la foto de Eduardo Madina en la portada de El País del miércoles 15. Recuerdo del día anterior leer en Internet sus declaraciones en la Audiencia Nacional durante el juicio de dos de los presuntos autores del atentado terrorista que sufrió.

Una frase se me clavó: “En mi casa se hizo de noche y una sombra de pena y de tristeza envolvió a mi familia“. Un escalofrío extraño en el estómago. Aquella noche en casa me encontré con las palabras de Donaire, que César resaltaba:

Hay heridas tan profundas, tan ácidas, que jamás cicatrizan. Y dejan un reguero de dolor, como el eco de las guerras. Es entonces cuando palabras como éstas tienen la solemnidad de una bóveda de crucería. ¿Saben?. Hay personas con la altura moral de la Catedral de Burgos. Madina, ilustre compañero de Las ideas, un abrazo inmenso.

Y desde la semana pasada sentía que tenía que volver a retomar la cuestión de ETA y su fin. Abordé una posible negociación por primera vez el tema en septiembre de 2005, seis meses antes de la “tregua” de ETA, para llevarle la contraria aquellos que a cada débil atentado sin víctimas de la banda terrorista proclamaban que tal cosa no iba a producirse. Se equivocaron, igual que lo hicieron con el 11-M, Iraq y otras tantas cosas.

Hay demasiada política de baja estofa en algo tan trascendental. Es hora de volver a diseccionar el problema.

11-M Volvemos y somos multitud

Cuando empecé a destripar las teorías conspiranoicas en agosto de 2005 la tarea me hacía sentir como Sísifo. Al fin y al cabo difamar y tergivesar los hecho siempre es más fácil que contrastar los datos. Un Friker Jiménez cualquiera no gasta ni una neurona en decir en su blog que en 1930 Franco fue abducido por un OVNI mientras hacía esquí acuático estando de vacaciones con su familia en Torrevieja. Pero quien quiera rebatirlo tendrá que averiguar dónde estuvo Franco en el verano de 1930. Y si quiere resultar contundente del todo habrá de comprobar si Torrevieja tenía en 1930 alguna infraestructura hotelera que le convirtiera en destino turístico o si el esquí acuático se practicaba en la España de los años 30 y concretamente en Torrevieja.

Afortunadamente la cadena de enlaces entre blogs y la coincidencia en foros políticos fue reuniendo a los escépticos ante las teorías conspiranoicas. El trabajo resultó entonces más llevadero. Primero fue el lanzamiento el viernes 26 de mayo de este año del blog colectivo Desiertos Lejanos, que fue el primer gran esfuerzo de demostrar las patrañas que se esconden en las teorías conspirativas sobre el 11-M. Si no es porque hablamos de una tragedia, el mayor atentado terrorista de la historia de la democracia española, uno entendería que el humor es la única manera de afrontar la conspiranoia y sus insufribles defensores.

Y mientras arreciaba la campaña mediática conspirativa la blogosfera reaccionaba desde ambas márgenes del espectro ideológico: Desde Nacho Escolar a Manel Gozalbo. Demostrando que no se trata de una cuestión ideológica, sino de mero sentido común.

Ahora el último paso. Abrir la conversación y el debate. El foro de Desiertos Lejanos.

Apostemos algo

En Cómo acabar con la cultura Woody Allen incluye un relato que consiste en el intercambio de cartas entre dos individuos jugando una partida de ajedrez por correspondencia. La partida resulta del todo incoherente porque cada uno pretende mover piezas sobre el tablero que el otro afirma haber tomado en una etapa previa de la partida. Así cada uno le va rectificando al otro sus movimientos, anunciádose jaques al rey continuamente, hasta que finalmente cada uno proclama su victoria.

El que haya seguido la trama conspiranoica sobre el 11-M habrá visto que sus protagonistas se asemejan a los protagonistas del relato epistolar de Woody Allen. Creen haber demostrado que en el 11-M no tuvieron nada que ver terroristas yihadistas, que las bombas que estallaron aquel fatídico día no contenían explosivo Goma 2 Eco proveniente de la mina Conchita de Asturas, que la mayoría de imputados deberían estar alegremente en la calle, que en aquel piso de Leganés nunco hubo un comando yihadista atrincherado (fue todo FX)… Por decir dicen que el miembro del Grupo Especial de Operaciones que murió en el asalto a aquel piso nunca existió. Un conspiracionista decía en uno de sus foros (¿o fue en los comentarios de un blog?) días antes de la manifestación del 10 de junio de este año que ya se estaba imaginado a ZP abandonando la Moncloa en helicóptero. Se refería a la imagen de los presidentes de Argentina y Bolivia haciendo lo propio tras las revueltas populares que provocaron la caída de sus gobiernos.

Uno podía pensar en un principio que a esta gente directamente le falta un tornillo, que entran en la categoría del conspiranoico estadounidense. De hecho muchos que aparecen en los blogs y foros conspiranoicos entran en esa categoría: Son las nuevas generaciones de “Expediente X” y “Matrix”, series de ficción a las que han hecho referencia en su discurso. Pero si uno lee a quienes se han tomado la molestia de contrastar las afirmaciones que contienen los libros, blogs y artículos de los conspiranoicos (véase por ejemplo Desiertos Lejanos y Manel Gozalbo en HispaLibertas) comprobará que las falacias que quedan al descubierto son el producto de una profunda deshonestidad intelectual y periodística. Detrás de ellas hay una evidente voluntad de engañar, tergiversar y manipular. Y a estas alturas es evidente que si ciertos medios de comunicación hacen de altavoz para los conspiranoicos no es por nada que tenga que ver con la búsqueda de la verdad. Resulta significativo que los conspiranoicos hayan escogido como símbolo para ellos mismos un peón negro. Reconocen ser las marionetas de menos valor de alguien que maneja los hilos.

Así que ahí va mi propuesta. ¿Cuánto nos apostamos a que en el lejano día que vuelva el Partido Popular a gobernar España los archivos de la comisión parlamentaria del 11-M seguirán cogiendo polvo en la carrera de San Jerónimo (¿o estará digitalizados en algún disco duro perdido?). ¿A que los medios de comunicación que tanto espacio han dado en sus portadas y tantos minutos de radio han dedicado a la conspiranoia de pronto, así por las buenas, perderán interés en el asunto? A lo que no me atrevo a apostar es sobre la cara de gilipollas que se les va a quedar a los conspiranoicos. Pobrecitos…