Geopolítica de la crisis griega

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Álvaro Imbernón y un servidor hemos hecho un repaso a las cuestiones geopolíticas de fondo en la crisis griega para Passim.eu: “El contexto geopolítico de la crisis griega”. Hablamos del temor estadounidense a un acercamiento griego a Rusia, el papel que podría asumir Grecia en la pinza energética rusa sobre Europa, el interés de China en Grecia como parte de sus rutas comerciales y el impacto en las relaciones de la UE con los Balcanes que tendría una salida griega.

GuerrasPosmodernas.com tiene ahora página de Facebook

Ayer creé la página de Facebook de GuerrasPosmodernas.com Cada medio tiene unos tiempos y unos usos. El blog me permite explayarme todo lo que quiero pero obtiene pocos comentarios. Mi perfil de Twitter supera ya los 2.500 seguidores. En dos años y medio he lanzado más de 15.800 tuits. He tenido intercambios interesantes con otros usuarios. Pero evidentemente 140 caracteres imposibilita cualquier reflexión sustancial. Quedaba vacante un espacio intermedio que podrá llenar Facebook, un medio donde la gente es más proclive a dejar comentarios y compartir enlaces. Allí publicaré noticias, fotos y vídeos que me apetezca acompañar con uno o dos párrafos de texto pero que nunca habría traído al blog. Ayer, por ejemplo, hablé del patrón de camuflaje Pencott Badlands y comenté una noticia sobre la proyección del Estado Islámico hacia Gaza.

De la sociedad industrial a la sociedad red

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El pasado jueves 25 participé en la primera mesa redonda de las jornadas “Tenerife, Isla Colaborativa” que organiza el Foro de Economía Colaborativa y Social de Tenerife con el imprescindible impulso de Pedro Martín de Commonomia.

 Mi perspectiva es que lo que se ha venido en llamar Economía Colaborativa no es el resultado coyuntural de la actual crisis económica, que hubiera súbitamente vuelto a todo el mundo más empático y generoso, sino que son síntomas de los cambios sociales del paso de la Sociedad Industrial a la Sociedad de la Información.

Cuando hablamos de Sociedad Industrial no nos referimos únicamente a ciertas formas de organización de la economía y el trabajo, sino que constituye en sí misma una “civilización” que se refleja en la política, la familia, la educación, los medios de comunicación, etc. No cuesta comprender que todo ello está ahora mismo en “crisis”, es decir en transformación.

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La naturaleza de la Sociedad Industrial es el orden jerárquico y la sincronía. Obreros y estudiantes que entran uniformados a la misma hora a la fábrica y en el colegio para salir cuando suena la sirena. Lectores de periódico que leen en papel una selección de las noticias del día anterior. Televidentes que se sientan a la misma hora para ver las noticias que se emiten siempre a la misma hora y con el mismo formato. La sociedad de la información viene a romper con todo ello y lo vemos en todos los órdenes de la vida.

Evidentemente, hablé de los estudios de Paul Baran para la RAND Corporation sobre las redes de comunicación con estructura de red distribuida, que están en la base de Internet. Hablar de la transformación social hacia la sociedad de la información es hablar de la aparición de estructuras más distribuidas y asíncronas.

baran_netAsí, la sociedad de la información trae nuevas de organización y una nueva ética del trabajo. Hablé de los conceptos expresados en La Catedral y el Bazar por Eric S. Raymond (1997) y La ética del hacker y el espíritu de la era de la información  (2001) por Pekka Himanen.

En el turno de preguntas me dio tiempo de entrar en las contradicciones y limitaciones de las nuevas estructuras en red, algo que he tratado aquí en el último medio año. Véase “Volver a la guerra red” (enero 2015) y “Repensar las Guerras Posmodernas” (junio 2015).

Esta es la segunda vez que me llaman para hablar del tema y es la segunda vez que me toca hacer una intervención breve de 15 minutos. Me gustaría poder algún día poder profundizar en el tema y desarrollarlo más. Sería el capítulo inicial de mi aparcado proyecto de libro sobre netwar. Tampoco es mi primera incursión en otros temas ajenos al blog. Fui invitado a participar en el blog del Maker Space Tenerife, donde en 2013 publiqué “Hacia una nueva revolución industrial” y “Tras la deslocalización,  reindustrialización“.

Este semana tendrá lugar la segunda tanda de actividades de las jornadas “Tenerife, Isla Colaborativa”.

Plan de trabajo

No, no decidí abandonar el blog ni tampoco me hicieron desaparecer agentes rusos. Me tomé unas vacaciones en Semana Santa y luego me vi tan agobiado que decidí prescindir de escribir en el blog aunque medio mundo esté patas arriba. Quizás sea ese el problema. Que GuerrasPosmodernas.com dejó de ser un blog de reflexión para convertirse en un blog que trataba de interpretar la realidad.

Una de las cosas que me tiene ocupado es un congreso académico para el que estoy terminando un texto que parte del concepto de guerras híbridas (sin entrada de momento en la Wikipedia en español, curiosamente). Y he terminado leyendo sobre el concepto ruso de “guerra no lineal” o el concepto de “guerra especial” de John R. Schindler. Nada de ese debate ha transcendido al español, cómo no. Así que he encontrado que hay toda un frente en el que abrir brecha, que es a la que se dedicó siempre este blog.

Y no, no se trata de caer en la última moda de turno. “¡Las guerras han cambiado!, ahora son posmodernas/híbridas/en red/de 4ª Generación”. Se trata de acotar términos y estudiar qué aportan al debate. Y establecer los primeros apuntes para una posterior publicación. Porque esa es otra lección de estos últimos tiempos. De nada sirve abrir brecha en este blog si no hay detrás una profundización en un artículo en alguna publicación que llegue a más gente que los lectores del blog. Es el caso de la revista Ejército del Ejército de Tierra español que el próximo mes de junio publicará mi artículo sobre la Operación Serval.

Mientras, la casa sin barrer. Y el concepto de Guerras Posmodernas necesita una puesta al día y una mejor definición. ¿Conseguiré que GuerrasPosmodernas.com vuelva a centrarse en las Guerras Posmodernas?

Hablando de Ucrania en el primer #PassimDeCañas

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Anoche tuvo lugar en Madrid el primer encuentro #PassimDeCañas organizado por passim.eu que giró en torno al conflicto de Ucrania. Moderó el acto Álvaro Imbernón y allí hablamos Francisco de Borja Lasheras, Nicolás de Pedro y yo. Quise asumir el papel protagonsita de follonero de la noche, pero creo que sin duda el protoganismo me lo arrebató el 2º secretario de la Embajada de Rusia en España, que fue el primer miembro del público en intervenir y arrancó risas del público. El evento me sirvió además para conocer en persona a gente del mundillo que ya conocía gracias a Twitter, como Cristina Casabón, Itxaso Domínguez y Javier García. Incluso tuve la oportunidad de saludar a un lector del blog y a los miembros del colectivo Con Ucrania. Sobra decir que la noche terminó de cañas. Yo me lo pasé estupendamente y espero que el público también.

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De derecha a izquierda: Álvaro Imbernón, Francisco de Borja, Nicolás de Pedro y un servidor

Hablamos cada al principio en torno a un cuarto de hora. Francisco de Borja aportó su experiencia trabajando sobre el terreno con la OSCE. Nos contó las dificultades que entraña supervisar un área tan extensa con un número de observadores y recursos limitados. Me hizo pensar que estamos ante un dilema clásico de ponerle el “cascabel al gato”. ¿Qué países están dispuestos a enviar más observadores desarmados y qué mecanismos podrían crearse para penalizar a los infractores del alto el fuego? Nicolás de Pedro por su parte arrancó analizando el papel de la Unión Europea en la crisis ucraniana, convertida en la diana favorita de los todólogos, aparte de analizar la cambiante estrategia rusa respecto a Ucrania y descifrar el significado del acuerdo de alto el fuego Minsk II. Habló sin pelos en la lengua y reforzó en persona mi impresión previa vía Internet de ser buena gente. Además fue acompañado de un destacado experto en geopolítica kazajo que nos aportó las reflexiones que ha suscidtado la crisis ucraniana en su país. Algunos ven allí un patrón: Primero Georgia, luego Ucrania y habrá un tercero (Бог любит троицу). No les tranquiliza escuchar a algún político ruso cuestionando la existencia de Kazajistán como nación soberana.

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Nicolás de Pedro, arremangado, repartiendo estopa ante la inquietante mirada de Álvaro Imbernón.

Mi intervención arrancó con una mención a cierto libro de un ex-profesor de la Universidad Complutense donde habla de la película “Katyn” y en el que muestra que jamás oyó hablar del Pacto Ribbentrop-Molotov. Me parece que se conoce poco cómo entre 1917-1940 la Unión Soviética intentó recuperar las fronteras del imperio zarista en una sucesión de conflictos armados. Fue un proceso de implosión seguido de otro de expansión imperialista. Si damos un salto en el tiempo hasta la disolución de la Unión Soviética, lo que Vladimir Putin llamó “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”, veremos que Rusia pasó primero por la década de los 90 por un período de impasse estratégico mientras se consolidaba el Estado, se transformaba la economía y la atención del país estaba volcada en un conflicto interno como el de Chechenia. Superada esa fase el país ha vuelto su mirada al exterior, en la búsqueda de la consolidación de una esfera de influencia en el “extranjero cercano”.

No hay que recurrir a oscuras obras rusas de geopolítica para encontrar referencias a las ambiciones rusas sobre Ucrania. El país es mencionado en El Choque de Civilizaciones de Samuel P. Hungtinton y El Gran Tablero Mundial de Zbigniew Brzezinski, donde podemos encontrar las declaraciones de personalidades rusas que consideraron allá por los 90 la independencia de Ucrania como un accidente histórico que sería tarde o temprano subsanado. Afirmaban que Crimea y Ucrania no tardarían en volver al seno de la madre Rusia. Sin ir más lejos, en septiembre de 2013 Serguéi Gláziev, cofundador del partido ruso Rodina y hoy parte del círculo del Kremlin, advirtió que, en caso de que se firmara el acuerdo de asociación de Ucrania y la UE, “Rusia ya no podría garantizar el status de Ucrania como Estado y posiblemente podría intervenir si las regiones pro-rusas del país apelaran directamente a Moscú”. Por tanto, asuntos como el Maidan y la caída de Víktor Yanukovich son absolutamente contingentes en esta crisis. No hay ninguna razón que justifique una crisis política en Ucrania lleve a la invasión de Crimea.

El propio Vladimitir Putin reconoció en un reciente documental de televisión que la decisión de invadir Crimea fue tomada sobre la marcha tras la caída de Yanukovich y mientras se debatía la operación militar para sacarlo de Ucrania. La presencia de tropas rusas en suelo ucraniano es indiscutible. Y aunque ciertamente los uniformes militares rusos “Flora” y “Gorka Bars 3″ se pueden comprar en tiendas on-line, los “hombrecillos verdes” estaban equipados con material militar de uso exclusivo por las fuerzas armadas rusas. Hay constancia gráfica de la presencia de vehículos blindados GAZ Tigr con las insignias de unidades de la Guardia y pudo verse a camiones con las matrículas militares rusas que los identificaban como pertenecientes al Distrito Militar del Cáucaso Norte.

La invasión de Crimea fue posible por la nula reacción de las fuerzas armadas ucranianas. Una respuesta militar habría supuesto un conflicto abierto entre los dos países. También hay que considerar la debilidad de las fuerzas armadas ucranianas. Después de la disolución de la Unión Soviética, las autoridades ucranianas se dedicaron principalmente a liquidar los arsenales heredados. Así es habitual encontrar ventas de aviones procedentes de Ucrania en muchos lugares como África, algo que he constatado en FlancoSur.com Tras la invasión de Crimea descubrimos, por ejemplo, que la mayoría de aviones de la base aérea ucraniana de Belbek estaban inoperativos. En aquellos días quedó patente la situación de indefensión del país y, en mi opinión, aquello animó al Kremlin a intervenir en la Ucrania mayoritariamente rusófona. Pero la fórmula de invasión abierta hubiera sido difícilmente repetible en el resto de Ucrania.  Se recurrió a una invasión encubierta de voluntarios a sueldo, cosacos, chechenos al servicio del presidente Kadyrov… El caso de los voluntarios a sueldo está documentado por una periodista que siguió el calvario de las familias para recuperar los cuerpos una vez devueltos a Rusia.

Podemos diferenciar dos estapas de la guerra. Hasta agosto la marcha de la guerra fue favorable para el gobierno de Kiev. El territorio en manos de los prorrusos quedó bastante reducido y uno de sus líderes lamentó entonces que Putin los había “traicionado“. Cuando la guerra parecía perdida, comezó una segunda fase de la guerra con una una intervención rusa donde se empleó armamento pesado y comenzó el flujo de blindados a los que, con una brocha de pintura, se les ocultaba sus insignias rusas. No así a otras insignias y marcajes que nos permiten identificar la unidad de pertenencia y también saber que los vehículos habían sido transportados hasta cerca del frente en tren, ya que en conservaban las indicaciones con el centro de gravedad que sirven para guiar la carga en trenes. Las pruebas de la presencia de soldados rusos combatiendo en Ucrania oriental son numerosas. Ha tenido un papel importante el análisis de la información abierta de las redes sociales, donde los soldados rusos no han tenido inconveniente en publicar fotos anunciando que estaban en Ucrania.

El disimulo sobre el origen de las tropas desapareció en los últimos días de la guerra, una vez firmado los acuerdos de Minsk II. La maquinaria de guerra rusa puso el pie en el acelerador para tomar la bolsa de Debáltseve. Es llamativo que se vieran rodando por Ucrania oriental carros de combate T-72B3 y T-64BV que únicamente emplean las fuerzas armadas rusas mientras los infantes de marina rusos lucían abiertamente sus insignias. Da que pensar sobre las intenciones rusas que sus fuerzas trataran de consolidar sus posiciones antes de la entrada del alto el fuego y tomar una ciudad que es un nudo de comunicaciones importante que conecta Luhansk y Donetsk. O bien podemos pensar que pretenden aplicar una política de hechos consumados y no devolver el territorio ucraniano en sus manos, o bien podemos pensar que el alto el fuego es sólo una pausa antes de la siguiente fase de la guerra que presumiblemente tenga por objetivo conectar por tierra Rusia con Crimea.

Dicen que parezco Chiquito de la Calzada en esta foto. En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con "¿saben aquel que diu...?"

En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con “¿saben aquel que diu…?”. No me pregunten qué estaba contando en el momento en que me sacaron esta foto.

Debatiendo sobre Ucrania en Madrid

El próximo lunes 23 de marzo estaré en Madrid para participar en el debate que organiza Passim sobre Ucrania. Será a las 19:30 en el Café Galdós, en la calle Los Madrazo. La conversación la moderará Álvaro Imbernón de Passim mientras que allí hablaremos Francisco Borja, Nicolás de Pedro y un servidor.

El formato del encuentro sigue la línea del Beers and World de Barcelona. Así que será algo entre colegas tendiendo a la informal , aunque el tema genera pasiones y sé que la discusión tendrá enjundia. Me gustaría verles por allí.

 

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Volviendo a las Guerras Posmodernas en Guerras Posmodernas.com

 Caí en la cuenta que este año se cumple el décimo aniversario de que compré el dominio GuerrasPosmodernas.com ¡Ha pasado una década! Como tengo nueva plantilla y ahora WordPress permite justificar los textos, me dediqué a repasar lo que escribí en 2005. Aquel año acuñé el término Flanco Sur para señalar que España debía preocuparse por lo que pasaba al sur del Magreb, señalé el auge de la piratería en el Cuerno de África, defendí el potencial de la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), etcétera. Durante largo tiempo me ufanaba de que este blog no era esclavo de la actualidad y las noticias. Bastaba que un tema se popularizara para perder interés en él y dirigir una mirada prospectiva a un tema emergente. Me releo y tengo la sensación de que en aquel entonces era más listo que ahora. Pero tiene una explicación. En aquel entonces había un mundo por descubrir. Mapeaba un nuevo territorio y cada paso era un hallazgo.

Creo que en los últimos años perdí esa chispa. Publiqué mi primer libro, que pide a gritos una versión ampliada y actualizada, con la sensación de que me había dejado fuera un tema que no sabía cómo encajar en mi hilo argumental. Me refiero a la guerra en red y las organizaciones distribuidas. Me embarqué en un proyecto de libro sobre el tema, que provisionalmente titulé Guerras Distribuidas, pero acada paso que daba las redes distribuidas se desvanecían en el aire. Desde Al Qaeda a Podemos, las pirámide jerárquicas siguen imperando. Aparqué el proyecto de libro y seguí con otras cosas.

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El verano pasado vislumbré de pronto el desarrollo de una Nueva Guerra Fría, caracterizada por la consolidación de un amorfo bloque ideológico opuesto a las democracias liberales. A él pertenece la Rusia de Putin, la alianza del Eje de la Resistencia en Oriente Medio y los gobiernos populistas de Hispanoamérica. Cuentan con sus aliados en Europa, como aquellos que defienden que la Europa Occidental continental debería desligarse de la OTAN para formar un bloque continental con Rusia. Esta Nueva Guerra Fría tiene episodios “calientes”, como la guerra en Ucrania y la guerra en Siria. También tiene elementos que recuerda a la vieja Guerra Fría, como los vuelos de la aviación rusa frente a las costas de Portugal, Reino Unido o California. Pero sobre todo se disputa en el terreno de la información, como la campaña propagandística rusa de conspiranoia sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre Ucrania Oriental.

Espero ir completando poco a poco el puzzle de la Nueva Guerra Fría, que me hizo volve a sentir el entusiasmo de explorar nuevos territorios. Pero es hora de volver a lo que siempre hice. Tengo que volver a hablar de la transformación de los conflictos armados en el siglo XXI. Tengo que volver a poner la mirada en el futuro. Tengo que volver a emplear el blog como cuaderno de apuntes para mis proyectos de libro. Hay que volver a las Guerras Posmodernas.

Año nuevo

Arranqué 2015 con alojamiento nuevo para el blog en WordPress.com tras un período provisional que se alargó más de la cuenta en un servidor de Versvs, al que sólo queda darle las gracias. Con el cambio he escogido una plantilla diferente en la que han desaparecido categorías, el archivo, mis publicaciones en Twitter y las publicaciones en FlancoSur.com Quizás cambie de nuevo la plantilla en un futuro si encuentro una que me permita recuperar esos elementos pero manteniendo un diseño donde las imágenes y el texto ocupen más espacio.

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2014 fue un año raro. Dediqué más entradas del blog que nunca a temas que se alejan de mi idea original de Guerras Posmodernas, como la Nueva Guerra Fría. Creo que habrá que seguir hablando del tema. Y no porque la guerra en Ucrania no ha acabado o el petróleo sigue cayendo. Sino porque hay que trazar el mapa del bloque antioccidental y sus compañeros de viaje en Occidente junto con sus órganos de propaganda. Precisamente el conflicto de Ucrania ha llamado mi atención sobre el papel de los Estados en las Guerras Posmodernas tras una década pendiente de los actores no estatales. El uso de fuerzas especiales, ciberguerra, drones, propaganda y terceros en proxy wars configuran una forma de hacer la guerra que no  es convencional. Además, últimamente he acumulado lecturas sobre redes distribuidas y guerra en red, con lo que espero retomar uno de los grandes temas pendientes del blog.

2015 será un año con algunas novedades más. Me he propuesto apuntar un poco más alto con mis artículos. Mi primera propuesta para el Instituto Español de Estudios Estratégicos fue aceptada. Ahora toca terminar de escribirlo. En marzo de 2015 se cumple el 10º aniversario de aquella entrada de blog “Flanco Sur Profundo”. Supongo que debería hacer una puesta al día de la comunicación académica que presenté en Granada en 2008. En 2005 fue abrir camino y hoy será escribir sobre un tema del que todo el mundo está convencido. La pregunta es, ¿en qué áreas toca abrir camino a solas?

El capitalismo chino en Latinoamérica

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El presidente Hugo Chávez con un teléfono “Vergatario”

La llegada al poder en Latinoamérica de gobiernos que desafíaron la hegemonía estadounidense ha significado la entrada de China y sus multinacionales en el continente. Un repaso a los costes medioambientales en juego y las prácticas laborales que se avecinan nos permite ver que todo ha cambiado en esos países de Latinoamérica para que en el fondo todo siga igual. “Capitalismo chino en Latinoamérica” es el título de mi última colaboración en Sesión de Control. Hablo en ella de la explotación petrolera del Parque Nacional Yasuní en Ecuador, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. De la construcción del nuevo Gran Canal de Nicaragua y de la creación en Venezuela de una empresa mixta venezolano-china para producir teléfonos móviles con estándares laborales chinos.