“Margen Protector” un año después

El otro día, después de terminar y enviar a ElMed.io mi último artículo en el que me ocupaba de la Operación “Margen Protector” y su tratamiento en la prensa, Manel Gozalbo me pasó el enlace a un programa de RNE donde el corresponsal de la emisora en Oriente Medio explica lo sucedido así:

Israel quería venga el asesinato de tres colonos que el gobierno de Israel atribuía a los radicales de Hamás en Cisjordania aún a pesar de que la policía israelí negó tal posibilidad.

Aquí el contexto y a continuación una pista visual para los desorientados:

Tamaño despropósito me puso balístico y me despaché a gusto en mi cuenta de Twitter. Estoy acostumbrado a leer y destripar aquí las chorradas que eximios periodistas y académicos españoles escriben sobre el conflicto árabe-israelí. Basta recordar las boberías escritas por el profesor Francisco Veiga sobre la guerra del Líbano en 2006, el delirante relato de los últimos pensamientos de los terroristas suicidas de Hezbolá contada por el actual delegado de la Agencia EFE en el Norte de África o la basura antisemita de Ilya Topper sobre el Holocausto. Pero en este caso me entró el cabreo de pensar que Paco Forjas está en Israel cobrando un sueldo como corresponsal de una radio pública que pagamos todos. Hay que hacer un esfuerzo considerable para no enterarse de lo que pasó en 2014. Quizás Paco Forjas llegó a Israel después de aquella fase del conflicto. O quizás estamos ante un caso como el de aquel corresponsal de RNE en Berlín que no hablaba alemán y le pagaba a una amiga, que no estaba en nómina de RNE, para que le revisara la prensa alemana. Conté la anécdota en Twitter y al rato alguien, que se identificó como trabajadora de RNE, pidió respeto para los compañeros. Ya sabéis, los periodistas como la Legión. Al auxilio de los suyos con razón o sin ella. Así que mi artículo, “‘Margen Protector’ y la ‘hiperrealidad’ en el conflicto palestino-israelí”, parece ahora una respuesta al análisis de Paco Forjas sobre que se trató una venganza por la muerte de tres adolescentes israelíes.

La verdad es que es un trabajo aburrido el tener que ir refutando las tonterías que se dicen sobre el conflicto árabe-israelí. “The amount of energy necessary to refute bullshit is an order of magnitude bigger than to produce it”. En mi artículo empleo el término “hiperrealidad” de Jean Baudrillard para hablar de la fantasía construida por los medios. La acción de los actores externos sería mucho más útil y estaríamos más cerca de la solución a los problemas si los análisis en el centro del debate público fueran serios. Piensen en todos las matices, grises y contradicciones que reflejan trabajos como Un estado y medio de Jordi Pérez Colomé o Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel de Gudrun Krämer.

Itxaso Domínguez comentaba en la página de Facebook de GuerrasPosmodernas.com que el dedicarme a dar leña a los periodistas por las tonterías que escriben sobre el conflicto (ella no usó esas palabras, pero ustedes me entienden) era adoptar una postura partidaria y era unir mi voz a la propaganda de uno de los lados. Que lo correcto sería al hablar del conflicto mostrar sus dos caras. Sería lo correcto, sin duda, si fuera a explicar el conflicto palestino-israelí. Pero yo lo que trato aquí son las tergiversaciones sobre un conflicto del que se cuenta machaconamente una parte. Hagan la prueba. Verán que en la prensa española se habla de la corrupción, el machismo y el racismo así que de cualquier otro problema de la sociedad israelí. Por ejemplo, alguien en Twitter me justificaba el boicot a Maitsyahu poniendo un enlace a una noticia o una foto sobre violencia policial en Israel contra inmigrantes irregulares. No hice la prueba, fallo mío, pero si hubiera buscado con Topsy en su perfil de Twitter hubiera apostado algo a no encontrar ni un solo comentario sobre la situación en los CIEs españoles. Es algo habitual, ver cómo se airean problemas de la sociedad israelí para mostrarlos como síntomas de una sociedad moralmente enferma cuando esos mismos problemas los tenemos en España y no parecen estar en el centro del debate público, como es el tratamiento a los inmigrantes en situación irregular. La sociedad israelí y su gobierno están bajo una lupa que no se aplica al lado palestino y que es presentado como un objeto pasivo en este conflicto por la perspectiva racista y paternalista de la izquierda occidental que niega la agencia al pueblo palestino, los “niños especiales” de Oriente Medio. Así que, mientras sesudos académicos e intrépidos reporteros sigan publicando análisis de mierda sobre el conflicto palestino-israelí, seguiré destripando el discurso anti-israelí hasta que algún día podamos tener un debate adulto y responsable sobre el conflicto.

Errando el blanco

Podrán creer ustedes lo que quieran sobre el Mossad y sus capacidades legendarias. Pero el verano pasó se armó mucho ruido por un mal movimiento de la Embajada de Israel en España. El día 31 de agosto la periodista Yolanda Álvarez anunció en Twitter que abandonaba la Franja de Gaza, donde estaba en calidad de reportera de RTVE, por “motivos personales”. Me resulta imposible encontrar el tuit pero sirva de prueba este artículo de opinión que recoge sus palabras. Pudo ser una excusa ante la existencia de otras causas. A saber.

El día 1 de agosto la Embajada de Israel publicó un comunicado criticando su trabajo, donde decían que se había convertido “desde el primer momento en correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás”.  ¡Ardió Twitter! Todo el mundo atribuyó una relación causa-efecto a los dos comunicados y nació una nueva mártir del periodismo español. Personalmente sus crónicas nunca me parecieron a la altura de ninguno de los dos extremos que se le atribuían. Ni terribles ni brillantes. Revista de Medio Oriente realizó un análisis de la cobertura informativa realizada por los corresponsales españoles en Gaza. Pueden juzgar ustedes mismos.

Ayer se supo que RTVE no le renueva el contrato a Yolanda Álvarez junto con otros corresponsales. Volvió a arder Twitter. Me resultaron divertidos los piropos que le lanzaron muchos como periodista. Sospecho que muchos de aquellos entusiastas de su trabajo encajarían en el perfil español típico de inglés “nivel medio”, por lo que dudo de su capacidad de juzgar el trabajo de una periodista cubriendo un conflicto si no se informan y contrastan con la prensa internacional. En el caso de Gaza, pienso que “periodismo es todo aquello que Hamás no quería que se mostrara, el resto es propaganda”. Y nunca vi a ningún periodista español contar que su trabajo sufría las presiones y cortapisas de Hamás.

Casualidades de la vida, esta madrugada el diario israelí Haaretz publicaba las conclusiones de un informe de Amnistía Internacional sobre las acciones palestinas durante el conflicto del pasado verano, como por ejemplo el uso de hospitales, templos e instalaciones de Naciones Unidas como almacén de armas. El informe menciona que murieron más palestinos que israelíes por culpa de los cohetes palestinos. Además, cuenta que las organizaciones de derechos humanos vieron su trabajo impedido en la zona. Un detalle curioso. El informe confirma mis conclusiones sobre la explosión en Al Shati del 28 de julio de 2014 en la que murieron varios niños. Fue un proyectil palestino. Hablé de aquel caso aquí en mi blog. Sin embargo, Yolanda Álvarez informó aquel día que las víctimas habían muerto por culpa del ataque de un dron israelí. Pero a estas alturas ya lo deben saber. La cobertura del periodismo español sobre Israel es como la tostada de la ley de Murphy. Siempre cae del mismo lado.

Un apunte rápido sobre el alto fuego en Gaza

Ayer por fin hubo un acuerdo de alto el fuego indefinido para Gaza. Como en 2012, los palestinos escenificaron en sus calles la celebración de la victoria. Asistimos otra vez a la construcción social de la realidad en directo para las cámaras de televisión. Da igual lo que haya sucedido. Da igual que todavía sea pronto para evaluar el resultado. Pero los medios entran gustosos en el juego de hablar de vencedores y vencidos.

No deja de ser paradójico que se mantenga profundos debates historiográficos sobre lo sucedido en España hace casi 80 años mientras profesores universitarios son capaces de construir un relato fantasioso sobre lo que pasó en la guerra del Líbano de 2006. Busquen en Internet sobre aquella guerra con los términos “Israel” y “fracaso”. Encontrarán bastantes análisis. Muchas menos fuentes hablan del arrepentimiento mostrado por Hassan Nasrallah de haber comenzado aquel conflicto. La situación de la frontera entre Israel y Líbano en estos ocho años es el mejor indicador de los logros estratégicos de Israel en aquell guerra. Los balances precipitados están condenados al error.

La agencia EFE presentaba ayer una cronología del conflicto que arrancaba con el secuestro de los tres adolescentes israelíes. Se desentendía de la escalada de ataques palestinos desde Gaza que arrancó en abril. Carmen Rengel habla en El País de “50 días de la ofensiva en Gaza”. A este paso, en unos meses leeremos artículos que hablen de los cohetes palestinos como respuesta a los bombardeos israelíes.

En definitiva, ¿qué ha pasado? Tenemos un alto el fuego y el compromiso de las partes de negociar más adelante. Cuando la cifra de palestinos muertos no había llegado a 200, Fawzi Barhum, portavoz de Hamás declaró:

“Un alto al fuego sin alcanzar un acuerdo está excluido. En tiempos de guerra no se cesa el fuego para enseguida negociar”

Con una cifra de muertos más de diez veces mayor y enormes montañas de escombros después, ¿por qué Hamás aceptó ahora lo que rechazó en julio? ¿En qué ha avanzado la posición palestina desde aquel entonces?

El acuerdo se ha sellado en el Egipto de Al Sisi, del que sabemos su hostilidad a los grupos islamistas y que comparte intereses estratégicos con Israel, como mantener la paz en el Sinaí. Podemos ver lo que se ha dicho en la televisión egipcia durante el conflicto para hacernos una idea de la postura oficial.



Se habla de varias concesiones israelíes. Una es que se reabran los pasos fronterizos desde Israel para la entrada de medicinas y material de construcción. Habría que decir que el paso entre Israel y Gaza nunca estuvo totalmente cerrado, incluso durante el conflicto. Las personas y las mercancías estuvieron entrando y saliendo. Recordemos una crónica de Mikel Ayestarán desde Gaza donde contaba:

La economía de guerra afecta a frutas y vegetales que se importan de Israel y prácticamente han duplicado el precio desde el inicio de la ofensiva. […] Sin túneles para el contrabando y con la frontera de Rafah cerrada por Egipto, el paso de mercancías de Kerem Shalom, al sur, es la única puerta para la entrada de alimentos a la Franja que Israel abre una media de dos horas diarias. «El problema con la frontera es que ahora es zona de operaciones militares y resulta muy peligroso acercarse», señala Abu Ahmed, transportista desde hace veinte años que, pese al riesgo, cada mañana intenta llegar en esa ventana abierta por Israel para cargar su camión de productos lácteos.

Aquí un vídeo del paso de mercancías de Israel a Gaza (coches, electrodomésticos y material de construcción) en 2011:

La novedad es el paso de materiales de construcción, que Israel ha bloqueado circunstancialmente después del conflicto que se conoció en Israel como Operación “Pilar Defensivo” para volver a permitir, como en diciembre de 2012 y en diciembre de 2013.

La siguiente novedad es la reapertura del del paso de Rafah en la frontera de Gaza-Egipto que las autoridades egipcias cerraron de forma indefinida hace un año. En este caso, se trataría de una concesión egipcia como gesto de buena voluntad que avale su condición de mediador de las negociaciones. Pero la medida tiene un detalle importante. El control del paso por el lado palestino no quedará en manos de las autoridades de Hamás, que gobiernan Gaza tras un golpe de estado en 2007 , sino en el de la Autoridad Palestina. Es decir, de Fatah.

Por último, se alarga el límite de 3 a 6 millas náuticas en el que los pescadores palestinos de Gaza podrán fanear. Es volver de nuevo a la situación posterior a la Operación “Plomo Fundido”.

Decía Carmen Rengel en El País:

Luego, pasado un mes, se retomarán los contactos indirectos entre los equipos negociadores, con Egipto de nuevo como intermediario, y se abordarán los asuntos de mayor calado,

Así que si el alto el fuego se mantiene un mes, empezarán las negociaciones de verdad. Y eso es todo. Hasta entonces no sabremos para qué sirvió de verdad todo esto.

[Y esto es lo que yo llamo un apunte rápido. Menos mal que no lo quise hacer lento y largo]

Los aspectos militares de “Margen Protector” (I)

La última operación terrestre israelí en la Franja de Gaza tuvo lugar en enero de 2009 durante la crisis entre diciembre de 2008 y enero de 2009 cuyo componente militar israelí se denominó Operación “Plomo Fundido”. En aquel entonces el ejército israelí entró en la Franja encontrando muy poca resistencia por parte de las Brigadas “Ezzeldin Al-Qassam” de Hamás, cuya principal experiencia hasta el momento eran los atentados terroristas y el lanzamiento de cohetes contra Israel.

El intento de enfrentarse a las fuerzas israelíes como una fuerza de guerrilla al estilo de Hezbolá en el sur del Líbano en 2006 se saldó en un fracaso. Los combatientes de Hamás carecían de la formación y los medios con los que contó en aquella guerra Hezbolá, que dispuso de armamento avanzado como los misiles anticarro “Kornet”. Además las zonas no urbanizadas de la Franja de Gaza ofrecen un terreno muy diferente a las colinas y la cubierta de vegetación del sur del Líbano. En “Plomo Fundido” sólo murieron nueve militares israelíes, de los que cuatro fueron víctimas de “fuego amigo”. Un aspecto fundamental de aquella operación fue que las fuerzas israelíes contaron con una excelente información de los objetivos y la actividad de Hamás. Podemos sospechar que Israel contó con muchas fuentes palestinas que tenían ánimo de venganza. Un año antes Hamás se había apoderado por la fuerza de la Franja de Gaza tras un golpe militar que se saldó con el asesinato de miembros de Fatah.

En el siguiente reportaje de una televisión israelí se puede ver el ambiente relativamente relajado de las tropas israelíes en Zeitoun, al sur de la ciudad de Gaza. Vemos incluso una familia palestina que quedó atrás, lo que delata que el avance israelí fue muy rápido y por sorpresa. También vemos un túnel bastante primitivo comparado con los que hoy atraviesan la Franja de Gaza.

Seis años después de los acontecimientos que llevaron a Israel a lanzar “Plomo Fundido”, la capacidad combativa de Hamás ha aumentado. La permeabilidad de la frontera con Egipto ha permitido que en la Franja de Gaza entre toda clase de material. Desde cohetes sirios de largo alcance M302 suministrados por Irán a fusiles de asalto de fabricación belga FN F2000 procedentes de los arsenales del régimen de Gadafi, pasando por coches de lujo con matrícula libia.

Fusil FN F200 en manos del Movimiento de la Yihad Islámica en Gaza.

Fusil FN F200 en manos del Movimiento de la Yihad Islámica en Gaza.

Ya están lejos los tiempos en que los grupos palestinos de la Franja lanzaban cohetes semiartesanales, conocidos genéricamente como cohetes Qassam, con un alcance limitado y una precisión ridícula. Los grupos palestinos han recibido asesoramiento externo para la producción local de cohetes mucho más evolucionados como los M75 y J-80.

Lanzaderas de cohetes Qassam de Hamás.

Cohetes Al Nasser de los Comités de Resistencia Popular.

En estos últimos años los grupos palestinos se han dotado de cohetes ligeros de 107mm., cohetes tipo “Grad” de 122mm. y cohetes de largo alcance M302. Está confirmada la presencia de estos últimos porque ciudades como Tel Aviv y otras incluso más lejos están ahora bajo el alcance de los cohetes palestinos.

Tres cohetes palestinos disparados en dirección norte el 15 de julio. Al fondo una central eléctrica israelí al sur de Ashkelon. (Thomas Coex / AFP / Getty Images)

Los cohetes son armas sin sistema guiado y que se usan para ataques de saturación. Los convenios internacionales consideran un crimen de guerra el ataque a núcleos de población incluso en medio de ellos hay objetivos miliares, si se emplean armas carentes de precisión o se realizan ataques de saturación.

Principales tipos de cohetes palestino según las Fuerzas de Defensa Israelíes

Principales tipos de cohetes palestino según las Fuerzas de Defensa de Israel.

Distancias de las principales ciudades israelíes desde la Franja de Gaza

Distancias de las principales ciudades israelíes desde la ciudad de Gaza.

El armamento avanzado que reciben los grupos palestinos en la Franja de Gaza procede de Irán. Es desembarcado en Sudán y de allí sigue rutas tradicionales de contrabando que atraviesa la Península del Sinaí hasta Israel. En varias ocasiones la fuerza aérea israelí ha bombardeado objetivos en Sudán. Por ejemplo a principios de  2009 un convoy con camiones que presumiblemente transportaba armamento iraní fue bombardeado cerca de la frontera con Egipto. En 2011 y 2012 se repitieron episodios parecidos y mientras la atención mundial se centraba en Gaza, el pasado viernes 18 de julio explotó un almacén de armas al norte de Jartum, la capital de Sudán. La explosión se atribuye a una acción israelí para paralizar un envío de armas a Hamás.

Ahora mismo el gobierno egipcio de Al Sisi está tratando de mantener un control férreo de la frontera entre Egipto y Gaza. Armas y suministros probablemente estén entrado por los túneles que atraviesan la frontera entre Egipto y Gaza. Pero después de la caída de Mubarak se vivieron épocas de turbulencia y caos en la Península del Sinaí ya que es una zona desmilitarizada por los acuerdos de Camp David. Israel dio su autorización entonces para el despliegue militar egipcio en la zona.

Una gran diferencia entre “Plomo Fundido” y “Margen Defensivo” es el despliegue del sistema de defensa antimisil “Cúpula de Acero”. Ya se usó de forma extensa durante la Operación “Pilar Defensivo” en 2012. En aquel entonces se dijo que su efectividad era limitada y que ofrecía un efecto de “alivio psicológico” a la población israelí. Una afirmación que defendieron académicos del MIT en un artículo científico y que uno de los autores sostiene para la actual campaña de lanzamientos de cohetes palestinos. Me parece que es difícil llegar a conclusiones con información procedente de fuentes abiertas. Es dudoso que las autoridades de Israel ofrezcan los datos reales de su efectividad. Lo que sí es cierto es que el número de muertos y heridos entre la población israelí es muy reducida. Y se ha percibido un menor impacto en la vida económica de Israel.

Refugio en Sderot, la localidad israelí cercana a la Franja de Gaza más importante.

Hay quien achaca la menor letalidad palestina a que los israelíes han desarrollado una excelente defensa civil. En lugares como Sderot, cerca de la Franja de Gaza, las guarderías se construyen ahora con muros de hormigón y en la ciudad hay diseminados refugios de circunstancias para quienes una alerta por ataque de cohetes le pille en plena calle.

Lo más interesante desde el punto de vista militar se encuentra en qué está pasando en las áreas urbanas de Gaza, con los grupos palestinos empleando armamento avanzado, nuevas tácticas y una enorme preparación del terreno. Pero eso lo trataré en la segunda parte.

Una reflexión final sobre el conflicto palestino-israelí

Durante un tiempo mantuve como criterio no hablar del conflicto palestino-israelí. Es uno de esos temas de los que rara vez sale un debate ameno y productivo. Me salté mis reparos para hablar de la guerra del Líbano en 2006. Luego hablé de un documental sobre el asalto al Mavi Marvara y de lo que en Israel llamaron Operación “Pilar Defensivo” en 2012. En estos dos últimos casos el tema relevante no era el conflicto en sí, sino la construcción narrativa en los medios. Ante la debilidad militar, el bando palestino ha convertido la opinión pública en campo de batalla con la entusiasta colaboración de los medios occidentales. El resultado perverso es que hoy los proisraelíes presentan una enorme desconfianza hacia las informaciones que no provengan de medios proisraelíes y que cuestionen la conducta de Israel.

Cada bando habla en un diálogo de sordos para los suyos. Lo pude comprobar estos días. Desde que empecé a diseccionar artículos propalestinos he recibido un enorme flujo de visitas en el blog y de recomendaciones en Twitter. No he bajado de las mil visitas diarias desde el fin de semana pasado y gracias a la recomendación en Twitter de Ariel Kanievsky desde Israel en menos de 48 horas me aparecieron cerca de 200 seguidores nuevos. Pensé que iba a generarse polémica pero me encontré unanimidad en los comentarios de Twitter. Mis textos fueron leídos y recomendados dentro de una burbuja proisraelí.

Mientras tanto, los propalestinos españoles siguen con su trituradora semántica dejando un reguero de conceptos machacados: Genocidio, que comenta Masha Gabriel en Revista de Medio Oriente. O “crímenes de guerra”, que yo mismo repaso esta semana en Sesión de Control. Me quedo con la sensación de que los autores españoles buscan más crear literatura con palabras tremebundas que describir la realidad. La consecuencia es que el bando propalestino vive en una absoluta ignorancia de la realidad del conflicto. Vive anclado en 1979 y los Acuerdos de Camp David como si una simple negociación de “paz por territorios” fuera a poner fin al conflicto de Israel con Hamás y Hezbolá. David Brooks decía el otro día “It’s amazing how much of the discussion of the Gaza war is based on the supposition that it is still 1979”. 

Tengo guardada una libreta llena de anotaciones con ideas para un ensayo sobre el cambio de “paradigma” entre los conflictos interestatales que Israel vivió en la Guerra Fría  a los conflictos con grupos yihadistas que no buscan crear un Estado sino destruir Israel. Sobre cómo Palestina entra en la definición de estado fallido y cómo en el bando palestino no creen en la solución de los dos estados. No sé si lo convertiré en un artículo o varios para Sesión de Control. Pero el día que haya volcado esas ideas habré terminar de decir todo lo que tengo que contar sobre el conflicto. Mientras tanto, me tomaré una pausa y me enfocaré en los aspectos militares y estratégicos. Un asunto que en lo concerniente a “Margen Protector” escribiré pronto aquí.

Mis textos recientes sobre el conflicto:

¿Crímenes de guerra en Gaza? en Sesión de Control.
Mi disección de “Quieren la guerra” de Ilya U. Topper.
Mi disección de “Israel, Palestina: Cómo empezó todo” de Olga Rodríguez.
Mi disección de “La importancia de llamarse Israel” de Jorge Izquierdo.
La crisis antes de Gaza en Sesión de Control.

“¿Pero qué quiere Israel en Gaza?” (2012)
“El otro balance del conflicto en Gaza” (2012)
“Gaza oculta por un velo de hipocresía occidental” (2012)

“Israel, Palestina: Cómo empezó todo” de Olga Rodríguez

La periodista Olga Rodríguez ha publicado un artículo “Israel, Palestina: Cómo empezó todo”. Al contrario de “La importancia de llamarse Israel”, que comenté aquí, he visto que este artículo sí ha tenido cierta repercusión. Opiniones las hay para todos los gustos. Pero si lo pensamos, es este incesante goteo de artículos que pretenden explicarnos “todo lo que necesitas saber” sobre el conflicto palestino-israelí los que construyen la opinión pública. Recordemos aquella reseña que hice del libro Breve introducción al conflicto palestino-israelí, en la que lo contrastaban con Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel. El primero es un librito ligero introductorio de un profesor español que plantea el conflicto como una historieta de buenos y malos mientras que el segundo es una obra académica de una profesora alemana que muestra a la Historia con su complejidad y sus muchos matices.  ¿Cuál tiene más probabilidades de ser leído? Como pretendía comentar a amigos y conocidos en las redes sociales mis objeciones al relato presentado por Olga Rodríguez, las presentaré aquí y así me limitaré a poner un enlace.

Cómo empezó todo, preguntan algunos estos días. Esto, lo que está ocurriendo en Gaza, se inició hace mucho tiempo. Comenzó con los pogromos, las persecuciones racistas de judíos primero en Rusia, después en Europa. Comenzó con el antisemitismo europeo, con el nazismo, con el genocidio contra los judíos y con la posterior decisión de Europa, motivada por la culpa de lo ocurrido, de apoyar y fomentar el sionismo -surgido en el siglo XIX- y la masiva emigración judía a Palestina.

La idea de que Europa fomentó el sionismo (la idea de que los judíos formaran un estado-nación propio) me parece discutible. El sionismo surgió como un movimiento que aunaba dos corrientes europeas: El nacionalismo y el socialismo utópico. A los gobiernos europeos les importó un pito que unos cuantos judíos chalados se fueran a un territorio del Imperio Otomano, que un día fue su tierra ancestral, a montar cooperativas agrícolas y luchar contra la malaria en las tierras yermas que los terratenientes rentistas en El Cairo y Damasco les vendieron.

Quienes sí apoyaron la idea fueron los judíos europeos a título individual que aportaron dinero para el establecimiento de aquellas comunidades en lo que hoy llamaríamos “crowdfunding”. Cuando los judíos prosperaron, llegaron de Europa con un “capital humano” que los árabes carecían, empezaron a expandirse y comprar más tierras. La revitalización económica de la zona, en decadencia demográfica y económica desde el siglo XVI, incluso atrajo un cierto flujo de trabajadores árabes de otras regiones de Oriente Medio. A pesar de muchos ejemplos de convivencia pacífica, los judíos socialistas entendían los conflictos en términos de clase social y no de etnia o religión, la relación entre los judíos y buen parte de la población autóctona empeoró. El primer enfrentamiento violento significativo sucedió en Tel Hai en 1920. A finales de aquella década, unos disturbios se saldaron con más de cien judíos y más de cien árabes muertos.

La idea inicial del Reino Unido, Francia y Rusia  era convertir Palestina en una “zona internacional”, ya que era Tierra Santa para las tres religiones monoteístas. La transformación de la Rusia ortodoxa de los zares en la atea Unión Soviética la dejó fuera de la ecuación. En el plano geopolítico, la situación cambió con la Primera Guerra Mundial. El gobierno de Londres se dedicó a hacer promesas a todo el mundo en Oriente Medio para sumar apoyos en su guerra contra el Imperio Otomano. Prometió un país propio a los judíos y la corona de un gran estado árabe al jerife de la Meca. La derrota del Imperio Otomano, recordemos a Lawrence de Arabia, permitió a Reino Unido y Francia repartirse la región. Su nueva posición de poder permitió al gobierno británico traicionar sus promesas a los árabes y, junto con el gobierno francés, trocearon la zona en estados-nación artificiales. Hasta el siglo XX, nunca existió un país soberano llamado Iraq o Jordania. Palestina, como Libia, Siria y Mauritania, es el nombre de una división administrativa romana que recibió ese nombre en vez de Judea para borrar su identidad tras la segunda gran revuelta judía de 135 d.C. El Reino Unido fue el único que encontró que la creación de un estado judío servía a sus intereses, ya que actuaría como un estado tapón que protegería los accesos al Canal de Suez. Pero mantuvo una actitud ambigua siempre, dados sus intereses en sus otros dominios árabes. Ya en 1939, decidió establecer restricciones a la inmigración judía a Palestina, que siguió aplicando incluso cuando tras la Segunda Guerra Mundial los supervivientes del Holocausto quedaron hacinados en campamentos de refugiados en Europa abandonados por todos.

Comenzó cuando el protectorado británico de Palestina miraba hacia otro lado mientras los judíos se organizaban en bandas armadas que cometieron atentados terroristas, matando a gente, contra objetivos británicos y árabes.

 En 1947 la ONU, motivada por la responsabilidad y culpa europea del horror contra los judíos, aprobó un plan de partición que asignó el 54% de la Palestina del mandato británico a la comunidad judía (llegada la mayoría tras el Holocausto) y el resto, a los palestinos. Jerusalén quedaba como enclave internacional.

La violencia entre judíos y palestinos llevó a ambos bandos a formar grupos armados que cometían atentados terroristas contra el otro bando y contra británicos. Cuesta creer que los judíos atentaran con los británicos mirando hacia otro lado, cuando esos ataques tuvieron como objetivo la fuerzas de seguridad británicas. Quizás convenga recordar el carácter clandestino de los esfuerzos de los judíos para armarse.Hubo casos como el del excéntrico oficial británico Orde Wingate, que reclutó judíos para combatir a los árabes que saboteaban oleoductos y conducciones de electricidad.

Lo que diferenció la relación de árabes y judíos en este aspecto con los británicos fue su posicionamiento en la Segunda Guerra Mundial. Los árabes acogieron con esperanza los avances de las fuerzas germanos-italianas del general Rommel por el Norte de África y el Mufti de Jerusalén a su vez se entrevistó con Hitler. Compartiendo intereses comunes, los británicos reclutaron, entrenaron y armaron unidades militares de judíos para luchar contra las fuerzas del Eje. Algunas actuaron en la actual Siria y Libano, entonces bajo administración de la Francia de Vichy. En una de aquella acciones, Moshe Dayan perdió su ojo izquierdo.

Árabes y judíos organizaron grupos armados y cometieron atentados sangrientos contra ciudadanos del otro grupo. Los terroristas judíos llegaron a matar a un representante de la ONU. La diferencia fundamental es que los judíos se prepararon para convertirse en un país. Crearon su propia administración y lo que es lo más importante, unas fuerzas armadas que respondían al poder político. Según Max Weber, uno de los padres de la Sociología, un Estado es “aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio reclama para sí con éxito el monopolio de la violencia física legítima”. A esta característica añadía además la capacidad de generar leyes. Así que cuando Ben Gurion proclamó el Estado de Israel era el presidente de un país con unas fuerzas armadas.

Los palestinos rechazaron la partición, no crearon una administración pública y nunca tuvieron una fuerza armada centralizada. En este último error persisten hasta la fecha en un empeño digno de “La Vida de Brian”: Fatah, Frente Democrático por la Liberación de Palestina, Frente Popular para la Liberación de Palestina, Frente por la Liberación de Palestina, Frente por la Liberación Árabe, Frente por la Lucha Popular en Palestina, Frente de Lucha Popular Palestina, Frente Revolucionario Popular por la Liberación de Palestina, As Saiqa, Frente Árabe Palestino, Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), Yihad Islámica Palestina, Ejército del Islam, etcétera, etcétera, etcétera…

En el caso judío, la organización que luego se convirtió en las Fuerzas de Defensa de Israel se enfrentó a otras organizaciones judías. Un mes después de la proclamación del país y ya convertido en un ejército, hundió un barco cargado de armas destinadas para la organización Irgún. Imaginen por un momento que las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina trataran de desmantelar un grupo yihadista palestina. En la Franja de Gaza pasó al revés en 2007. Hamás se enfrentó a las fuerzas de seguridad palestina, las derrotó, asesinó a miembros de la Autoridad Palestina y se hizo con el poder, que conserva hasta hoy.

Cuando en la ONU se votó la partición de palestina en dos estados no sólo votaron “sí” Estados Unidos, Reino Unido y Francia junto a otros países europeos a los que podemos atribuir una visión colonial de Oriente Medio o un sentimiento de culpa por el Holocausto. Votaron sí la Unión Soviética, Checoslovaquia y Polonia por sus simpatías hacia el movimiento socialista judío. Una vez proclamado el Estado de Israel como país soberano, los judíos de todo el mundo fueron libres de emigrar al país. Un flujo más imporante que el de los supervivientes del Holocausto fue el de judíos de Oriente Medio que tuvieron que huir de sus países por culpa de los progromos que constituyeron una auténtica “Nakba judía”.

En los primeros meses de 1948 las fuerzas armadas judías clandestinas -escribo judías porque así se autodenominaban, y aún no se había declarado la independencia de Israel- elaboraron el Plan Dalet, cuyo fin era, entre otras cosas, hacerse con el control de la vía que unía Jerusalén con Tel Aviv, una zona que no figuraba como futuro territorio israelí en el plan de partición de la ONU. De ese modo expulsaron a miles de personas y asesinaron a cientos. Es decir, ya hubo entonces un plan de limpieza étnica.

Después, cuando los países árabes vecinos declararon la guerra a Israel tras su nacimiento en mayo de 1948, las fuerzas armadas israelíes aprovecharon para ocupar más tierras y expulsar a cientos de miles de palestinos. De ese modo Israel pasó a tener un 78% del territorio (posteriormente, en 1967 Israel ocuparía el 22% restante: Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este).

El camino hacia la independencia enfrentó a las autoridades del futuro Estado de Israel a un desafío existencial por el rechazo árabe a la partición. Los países árabes de la zona se mostraron dispuestos a atacar y destruir al estado judío. Hasta Iraq participó. En caso de guerra, el mapa de la partición creaba cuellos de botella que podían ser cortados por el otro. Además, algunas localidades judías quedarían aisladas en territorio árabe y localidades árabes quedarían en medio de Israel. Pueblos que dominaban puentes, cruces de caminos y carreteras se convirtieron en objetivos estratégicos para cada bando. En Jerusalén hubo una escalada de violencia con atentados para espantar la población de algunas manzanas que se presumían serían vitales en los futuros combates. La explicación que hace del Plan Dalet, un plan de contingencia, es una interpretación personal. Véase si no la diferencia entre la versión de la Wikipedia en español a la que enlaza (6 notas a pie de página) con la versión en inglés (46 notas a pie de página). La ruta por carretera entre Tel Aviv y Jerusalén quedó cortada por los árabes. Los judíos en Jerusalén se vieron aislados hasta la construcción de una alternativa, la Ruta Birmana. Al final de la guerra, población de ambos bandos lo perdió todo. Pero con una diferencia. Los judíos de lugares como Kfar Etzion, que quedó en manos jordanas, al llegar al recién nacido Israel se convirtieron en ciudadanos. Los únicos territorios de Palestina que quedaron en manos árabes no se convirtieron en un país, quedaron en manos de Egipto y la actual Jordania. Los árabes que terminaron en lugares como el Líbano o Siria fueron recluidos en campamentos de refugiados sin derecho a la ciudadanía. A estos, últimos por cierto, los están machacando estos días pero ya sabemos que su vida no vale nada porque los matan otros árabes. La Guerra de Independencia no convirtió a Israel en un país étnicamente homogéneo. Los judíos sabían que tendrían que convivir con otros grupos. En la declaración de independencia, leída por Ben Gurion, exhortaba “aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses – a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes“. Los árabes dentro de su territorio  constituyen hoy la quinta parte de la población  También pasaron a ser ciudadanos de Israel los miembros de comunidades étnicas y religiosas minoritarias como los drusos y los circasianos, que no vieron con hostilidad el nacimiento del nuevo país.

 Tras la guerra del 48, muchos palestinos intentaron regresar a sus casas, pero las tropas israelíes se lo impidieron, a pesar de que en diciembre de 1948 Naciones Unidas aprobó la resolución 194, incumplida hasta hoy, confirmada en repetidas ocasiones y ratificada en la resolución 3236 de 1974, que establecía el derecho de los refugiados a regresar a sus hogares o a recibir indemnizaciones.   Solo pudieron permanecer dentro de Israel, en muchos casos como desplazados, unos 150.000 palestinos, el 15% de la población, que en 1952 accedieron a la ciudadanía. Son los llamados árabes israelíes.

Ciertamente la cuestión de los refugiados, retorno o indemnización, es un tema central del conflicto junto con las fronteras sobre las que tratar un Estado palestino. Pero indignarse por el incumplimientos de resoluciones de la ONU ha de abarcar las que nunca se mencionan, como la 1559. Llama a la disolución de las milicias libanesas. Obviamente Hezbolá la incumple y fue la causante de la guerra de 2006. Lo singular del caso palestino es que podría parecer que los países árabes consideraron que las consecuencias de la victoria de Israel en su Guerra de Independencia fueron temporales. Que tarde o temprano destruirían a Israel y los refugiados palestinos volverían a su tierra. A nadie se le pasó por la cabeza craer un estado palestino con los territorios en manos árabes: Cisjordania y Gaza. Lo que hoy se considera la gran solución al conflicto, dos estados con la línea de armisticio en 1949 como frontera, es algo que al ser rechazado en aquel momento desencadenó todos los problemas posteriores. La solución llegará un día y entonces miraremos atrás para pensar que todos estos muertos sólo habrán servido para volver a lo que pudo ser posible en 1949.

Fronteras arbitrarias producto de la guerra y poblaciones que lo perdieron todo. Son dos elementos que en aquel entonces eran muy familiares en Europa. Entre 1914 y 1945 el baile de fronteras en Europa Oriental fue espectacular, con tragedias humanas brutales. Hoy en día casi todo esos países forman parte de la Unión Europea, lo que demuestra que superar las heridas de la Historia es posible. Podría seguir pero creo que es el momento de parar. Porque todo el argumento histórico es una falacia. Hamás no está lanzando cohetes por algo que pasó hace 70 años. Al contrario que Fatah, Hamás no reconoce el derecho del Estado de Israel a existir. Está lanzando cohetes por razones que tienen que ver con cuestiones internas derivadas de la pugna por la hegemonía política con Fatah y la pérdida del apoyo iraní, tras posicionarse Hamás en contra del régimen de Damasco tras el inicio de la guerra civil siria. Podemos extraer de la ecuación a Israel para encontrar que el pueblo palestino no sufre unas condiciones particulares, sino que comparte con el resto de países árabes los mismos problemas estructurales.

En 2006 su triunfo en las elecciones legislativas llevó al presidente Mahmud Abás a poner en suspenso la democracia palestina, como los generales argelinos o Fujimori hicieron en los 90, derivando en un conflicto armado en 2007 en Gaza entre Fatah y Hamás. El ascenso del islamismo ante la rampante corrupción de las élites en el poder, el autoritarismo, insurgenicia armada… Hablar de la historia es la típica construcción narrativa de cualquier nacionalismo. Justificar el lanzamiento de cohetes contra núcleos de población civil israelíes por la Nakba no tiene nada de diferente que los argumentos de los nacionalistas serbios en los noventa invocando las matanzas de serbios a manos de los ustachas croatas o el fantasma del rey Lazar en la Batalla de Kosovo Polje. Si los agravios históricos en sí mismos generan conflictos, Polonia y Paraguay serían zona de conflicto. Si las diferencias étnica y lingüísticas en sí mismas generan conflictos, los germano-suizos protestantes y los italo-suizos católicos serían acérrimos enemigos. Hamás tiene vértigo ante la idea de una Palestina en paz. Tras suspender la democracia palestina, Mahmud Abás nombró primer ministro a Salam Fayyad, un economista formado en EE.UU. y con experiencia internacional. Su partido “Tercera Vía” no alcanzó el 3%. Fayyad intentó seguir el camino que siguieron los judíos en Palestina. Primero construir un país para luego tener un Estado. El banco central palestino empezó a trabajar estrechamente con el banco central israelí e hizo planes para lanzar la libra palestina. Cuando Dominique Strauss-Kahn dimitió como presidente del Fondo Monetario Internacional y se planteó por primera vez que el cargo lo ocupara un no europeo, sonó el nombre del presidente del banco central israelí. Fayyad declaró públicamente su apoyo a la candidatura. Simon Peres dijo de él que el Ben Gurion palestino. A finales de 2011 la economía palestina en Cisjordania prosperaba. El único problema era el conflicto Fatah-Hamás. La condición que puso Hamás a Mahmud Abás fue la cabeza de Fayyad, que dimitió en 2013. Tristemente, como dice el dicho, los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad.

Actualización:
He corregido varias erratas, he añadido enlaces y he areglado alguna frase confusa.

Pero, ¿qué quiere Israel en Gaza?

Decía hace poco que me costaba entender las razones de los grupos islamistas palestinos para provocar el reciente conflicto en Gaza. Se repetían las noticias sobre el crecimiento económico. Por ejemplo, la inaguración de un hotel de 5 estrellas gestionado por una empresa española. Así que escalar las agresiones a Israel era totalmente estúpido. David Harris dijo en El País que “Hamás malinterpretó a Israel”. Jordi Pérez Colomé apuntó a razones de la política interna de HAMAS: “La lucha por la dirección hace que los dirigentes locales quieran ser vistos como la vanguardia de la lucha contra Israel”. Puso además como referencia un artículo de Hussein Ibish.

Hay en efecto una lógica interna. Se trata de un cálculo de costes y beneficios. Y claro, sólo esta semana caí en la cuenta. La Asamblea General de Naciones Unidas concede a los territorios palestinos la condición de Estado “observador”. Se trataba de provocar una reacción armada de Israel para poner al país, en un segundo plano durante la Primavera Árabe, otra vez en las portadas de los periódicos y en la cabecera de los telediarios atacando Gaza. Los tiempos no podían ser mas oportunos. Pero, ¿qué hay de Israel? El propio Jordi Pérez Colomé cuenta:

La crítica que se le hace a Israel es que esta situación no es ninguna solución. Habrá pronto otra guerra. Es verdad. Pero Israel no parece hoy dispuesto a jugar a nada más que a alargar la inestabilidad y esperar que otra generación encuentre un momento mejor para solventar la cuestión para siempre.

Israel cree que conceder soberanía a palestinos es ceder la seguridad. ¿Qué pasaría si Cisjordania fuera como Gaza y lanzaran cohetes a Jerusalén y Tel Aviv, que están ahí mismo? Habría guerra.

Y me extraña. Porque mientras en el caso palestino a unos y otros no les cuesta encontrar una lógica interna al sinsentido de provocar una guerra, en el caso de Israel se le presenta como un actor desnortado e irracional. ¿En serio es tan complicado entender la política israelí? Marcelo Wio hacía en Revista de Medio Oriente un interesante análisis del discurso de la prensa española sobre el conflicto en Gaza. Encontraba que Israel aparecía siempre como sujeto activo y señalaba:

De esta manera, y en el caso que nos ocupa, Hamas y los grupos terroristas que operan desde Gaza adquieren un rol secundario, casi pasivo, con lo que el lector válidamente puede interpretar que es Israel quien controla el desarrollo de los eventos y, como tal, en quien reside la decisión de terminar o no los enfrentamientos.

Recordaba el otro día que HAMAS incumplía los tres requisitos del Cuarteto que fueron apoyados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su Resolución 1858 de 2008. Hamás no reconoce el estado de Israel, no asume los acuerdos firmados por la Autoridad Palestina y no ha renunciado a la violencia como instrumento político, mantieniendo en sus estatutos como objetivo la destrucción de Israel. Sólo así se entiende entonces la postura de Israel. Le toca aguantar el chaparrón de cohetes de HAMAS y responder con la contundencia necesaria hasta que cesen los ataques. Y así hasta el siguiente ciclo de violencia. Claro está, en este conflicto el comportamiento de Israel resulta confuso para los periodistas que ven como víctimas pasiva a un grupo que gobierna de forma dictatorial la Franja de Gaza desde 2007 y cuyo estrategia son los ataques indiscriminados con cohetes contra núcleos de población. ¿Podría haber alternativas? ¿Podríamos imaginar una solución pacífica? Parece olvidarse que Israel se retiró de la Franja de Gaza en 2005. Y ya en el pasado se sentó a negociar con antiguos enemigos, firmó la paz, obtuvo el reconocimiento diplomático, entregó terroritorios y hubo paz. La paz con Egipto en 1979 es el ejemplo. Hasta hace poco era la frontera más pacífica de Israel. Por eso se destinó a ella como experiencia piloto el Batallón Caracal, la primera unidad de infantería del ejército israelí donde se admitieron mujeres. Hay vuelos que conectan El Cairo y Tel Aviv. Y los turistas israelíes aterrizaron en Sharm El Sheik. La devolución de la península del Sinaí, por cierto, se hizo teniendo como en 2005 que evacuar por la fuerza a los ciudadanos instalados allí más recalcitrantes, como descubrí por casualidad viendo un programa de TVE que presentaba un reportaje de la época. Es una prueba de la capacidad de Israel de llegar a compromisos, firmar tratados y cumplirlos. Algo que está por ver que el lado palestino llegue algún día a tener.

El otro balance del conflicto en Gaza

Me ha preguntado Dani, el comentarista más prolífico de este blog, por las celebraciones de victoria en las calles de Gaza. Ya anticipé el otro día:

En la extraña lógica palestina cualquier concesión arrancada a Israel para lograr un alto el fuego en medio de escombros humeantes se venderá internamente como una “victoria”.

Es un absurdo provocado por la mediatización del conflicto. Lo importante no es la realidad en el campo de batalla, sino la construcción del relato. Ahí tenemos el caso de la Flotilla a Gaza. Cuando me molesté en ver el documental realizado por uno de los españoles abordo del Mavi Marmara prestando tratando de reconstruir la secuencia de eventos, a pesar de los trucos de montaje y prestando atención a aquello que se muestra pero no se menciona, descubrimos algo muy diferente al “relato oficial” (ver primera, segunda, tercera y cuarta parte de mi análisis). Había pasado un año y mi descubrimiento era irrelevante. El asalto constituyó una debacle mediática para Israel y cuando ya se establecido el relato, convencer a alguien de que no pasó lo que él cree que pasó sería inútil.

El otro día, los palestinos celebrando un triunfo inexistente en Gaza sólo construían el relato para los medios de comunicación. Así, Íñigo Sáenz de Medina ya proclamaba los vencedores y perdedores la misma noche del alto el fuego. Yo creo que habrá que esperar a ver los movimientos en la región para entender quién ha salido ganando (que sin duda no son ni HAMAS ni Israel). Pero creo que si consideramos que la intensificación del lanzamiento de cohetes por parte de HAMAS tenía como objetivo atrapar a Israel en una escalada que llevara a una nueva Operación “Plomo Fundido” podemos decir entonces que ha sido un fracaso para HAMAS. ¿Qué ha sucedido esta vez? Cúpula de Hierro.

Decía un amigo ingeniero que esta clase de sistema de interceptación de proyectiles son costosísimos y en cambio tienen una fiabilidad reducida. Según él su único función es psicológica. Las única estadísticas de efectividad que disponemos son las oficiales y nunca pondría mi mano en el fuego por ellas. Aproximadamente por cada dos cohetes que impactaron en suelo israelí un tercero fue interceptado. Pero el resultado es perceptible. La sociedad israelí ya no tiene un sentimiento de indefesión frente a los ataques. Ahora hay un sistema defensivo frente a los cohetes. Eso le ha dado al gobierno israelí más margen de maniobra porque la destrucción y las víctimas han sido menos. Tras sólo ocho días y sin que un soldado israelí pisara suelo, HAMAS aceptó un alto el fuego. Creo que en su condición de agresor eso es un fracaso.

Este último conflicto también ha tenido un segundo hito importante. Por primera vez han caído cohetes en Jerusalén y Tel Aviv. Siempre dije que cuando cayeran en Tel Aviv se habría cruzado una línea imaginaria que provocaría una fuerte reacción de la sociedad israelí. Pero los cohetes caídos han sido escasos y no han provocado daños, por lo que nunca se cruzó esa línea. Los municipios de Jerusalén y Tel Aviv-Yafo acogen residentes de todas las etnias y religiones. La estrategia de aterrorizar la población con armas indiscriminadas sólo puede tener un resultado. A la larga se va a generar un sentimiento de cohesión entre las víctimas. Y ciudadanos israelíes de etnia árabe, cristianos y musulmanes, se van a empezar a preguntar cuál es su bando. Tenemos un precedente al respecto.

Durante la Guerra del Líbano en 2006 murieron en Israel 43 civiles. 18 de esas víctimas eran árabes. Y una cosa interesante ha pasado desde entonces. Ha aumentado el número de ciudadanos israelíes que son árabes (son el 20% de la población del país) que se han presentado voluntarios a realizar el servicio militar. En los dos últimos años el número se ha doblado. Son todavía un número muy pequeño. 400 soldados árabes provenientes de una población total de 1,5 millones de personas. Pero la tendencia es significativa. Y cada historia personal es un hito.

En 2008 una joven árabe y musulmana se presentó voluntaria al servicio militar con la intención de convertirse en sanitaria. Sus notas fueron tan altas que fue destinada a la unidad de rescate de combate de la fuerza aérea. Sólo cuando llegó allí, alguien cayó en la cuenta que por el hecho de ser musulmana no podría acceder a credenciales de seguridad para estar en una unidad especial que hace misiones secretas. Pero la intercesión del comandante de la unidad, alegando su especial valía, permitió que se quedara. Se convirtió en el primer ciudadano israelí de etnia árabe en esa unidad. Ella procedía del norte del país, la zona más castigada por los cohetes de Hezbolá en la guerra de 2006.

Elinor Joseph es una árabe cristina que se presentó voluntaria a hacer el servicio militar también con la intención de ser sanitaria por cuestiones de conciencia imaginables. Pero una vez logrado su objetivo quiso vivir la experiencia de ser soldado con todas sus consecuencias y pidió ser trasladada al Batallón Caracal, la única unidad de infantería del ejército israelí que acepta mujeres. Se convirtió así en la primera mujer árabe en una unidad combatiente. Procede del norte de Israel, la zona más afectada por los cohetes de Hezbolá en 2006. Y en una entrevista contó que en los peores momentos durante la instrucción pensaba en el cohete de Hezbolá que cayó cerca de su casa en aquella guerra para motivarse a seguir.

Elinor Joseph salió en la prensa en 2010. Pero desde entonces se han ido repitiendo casos parecidos. Como el de Shirin Shlian, que va por los centros de secundaria dando charlas a los estudiantes árabes sobre lo que les puede aportar en su futuro laboral realizar el servicio militar. ¿Su procedencia? Galilea. Y tras el caso pionero de Elinor Joseph, podemos contar el de Monalisa Abdo. Ingresó en el ejército y fue destinada a una unidad logística. Meses después pidió ser trasladada al Batallón Caracal. Luego aprobó las pruebas para el curso de oficial y el pasado mes de octubre se graduó para volver a su antiguo batallón como la primera oficial árabe en una unidad de combate. Sobra decir que Monalisa Abo es procedente de Haifa, otra lugar afectado por los cohetes de Hezbolá en 2006.

Pero la experiencia se extiende. Y el mando militar para protección civil que intervienen en catástrofes y emergencias ha empezado a buscar activamente reclutas entre la población árabe. Las barreras que ha roto no sólo son étnicas, sino de género. Las voluntarias procedentes de las aldeas que son un feudo del Movimiento Islámico de Israel sirven llevando el hiyab pero se han convertido en un ejemplo para el resto de mujeres y ahora son motivo de orgullo para los alcaldes de sus pueblos.

El incremento de voluntarios procedentes de las minorias en las fuerzas armadas israelíes es un fenómeno generalizado. Hay un fuerte elemento de búsqueda de pertenencia a una sociedad donde las fuerza armadas ha sido una potente generadora de identidad y también hay una búsqueda de ventajas en el mercado laboral, que no debemos despreciar. Pero la amenaza en forma de cohetes lanzados de forma indiscriminada contra la población civil, vengan del Líbano o de Gaza, ha generado una nueva divisoria amigos-enemigos.

Gaza oculta tras un velo de hipocresía occidental

Mantuve durante largo tiempo el criterio de no escribir sobre el conflicto palestino-israelí. Luego decidí prestar atención a la construcción mediática del conflicto. Porque aún siendo terrible la pérdida de vidas humanas, se trata de un conflicto donde la realidad parece que dejó de importar hace ya mucho tiempo y la clave es la construcción del relato. Así, por ejemplo, uno encuentra que el libro de un corresponsal español de la agencia EFE sobre Hezbolá no es más que una pieza de propaganda del grupo libanés.

En el caso de la Franja de Gaza hay unas cuantas cosas a recordar.

En 2005 el gobierno del primer ministro Sharon (sí, ese Sharon) ordenó evacuar la población israelí de la Franja de Gaza. Fue una acción que implicó también la evacuación de población en el norte de Cisjordania pero se conoce fundamentalmente como la “Desconexión de Gaza”. Tras 38 años la Franja de Gaza dejó de ser un territorio ocupado por Israel.

En 2005 tuvieron lugar elecciones presidenciales en los territorios palestinos. Las ganó Mahmoud Abbas, el candidato de Fatah (el partido de Arafat) con un 62,52% de los votos. Al siguiente año tuvieron lugar elecciones legislativas en el que se decidieron 132 escaños de forma mixta por un sistema de voto paralelo. El resultado fue bien diferente. El partido ganador fue HAMAS (Movimiento de Resistencia Islámica) con 74 escaños y que se había presentado bajo la marca electoral “Cambio y Reforma”.

La nueva correlación de fuerzas, puesta a la luz por las elecciones legislativas, llevó a un aumento de la tensión entre Fatah y HAMAS que derivó en violencia en las calles. En junio de 2007 HAMAS lanzó una insurrección armada en la Franja de Gaza para tomar el poder en ese territorio. A partir de ese entonces HAMAS ha tratado de “islamizar” la Franja por la fuerza. De ahí que se usara la expresión “Hamastán” para referirse al nuevo territorio autónomo. La negativa de aceptar a HAMAS como un interlocutor válido se debe a que nunca ha cumplicado los tres requisitos del Cuarteto de Oriente Medio.
-Renuncia de la violencia.
-Reconocimiento del Estado de Israel
-Aceptación de los acuerdos previos entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina.

A pesar de la violencia lanzada contra los miembros de Fatah para imponer su poder en Gaza, Hamás nunca ha tenido el control absoluto. Allí proliferan toda clase de grupos islamistas aún más radicales. Así se explica que Vittorio Arrigoni, un activista propalestino italiano, fue secuestrado y asesinado en 2011. Precisamente desde la toma del poder en Gaza por parte de HAMAS en 2007 se multiplicó el lanzamiento de cohetes desde Gaza contra el sur de Israel.

La respuesta israelí a la toma del poder en Gaza por parte de HAMAS fue la imposición de un bloqueo realizado conjuntamente con Egipto. En el caso israelí significa el control de las mercancías que entran por vía terrestre desde Israel y el control de las aguas adyacentes a la Franja de Gaza. Después de la Operación “Plomo Fundido” las autoridades israelíes levantaron las restricciones a la entrada de muchos productos y después de la “Primavera Árabe” las autoridades egipcias fueron reduciendo las restricciones hasta levantar por completo el bloqueo. Así, por ejemplo, se explica que automóviles de lujo con matrículas libias terminaran en Gaza o se promocione el lugar como un destino turístico con hoteles de 5 estrellas en medio de un boom de la construcción y creciente prosperidad económica.

Extrañamente, en este contexto y cuando había indicios de que los líderes de HAMAS iban a tomar una postura pragmática respecto a Israel el lanzamiento de cohetes sobre Israel se intensificó en los últimos meses.

El lanzamiento de cohetes por parte de los grupos palestinos, habría que recordar, tienen por objetivo núcleos de población y por tanto constituye un crimen de guerra. Además, el lanzamiento de cohetes desde Gaza se hace desde núcleos habitados buscando que la reacción israelí (el fuego de contrabatería que se diría en términos militares) provoque víctimas civiles. En cuanto a los cohetes que se están lanzando desde Gaza ya no son los artesanales tipo “Kassam”, sino cohetes de producción iraní como los Fajr-5.

¿Qué explicaría entonces la ofensiva creciente de cohetes sobre Israel que llevó a la actual crisis? Javier Solana apunta en El País a razones de política interna de HAMAS. El liderazgo de la organización tenía su sede en el exilio en Damasco. La guerra civil en Siria ha obligado a plantearse el apoyo a un régimen que podría tener los días contados. La intensificación de los ataques contra Israel sería una acción decidida desde Gaza por una facción dispuesa a tomar el poder. En la extraña lógica palestina cualquier concesión arrancada a Israel para lograr un alto el fuego en medio de escombros humeantes se venderá internamente como una “victoria” y la enésima confirmación de que las negociaciones no son el camino a pesar de que alcanzar la paz será tan sencillo como que los grupos palestinos en Gaza renuncien a atacar Israel.

Pero una vez más, lo interesante es la construcción del relato sobre lo que está pasando y no lo que realmente está pasando. Yo empleo las noticias propuestas a votación en Menéame y los muros de Facebook de mis conocidos como termómetro de la realidad. Y ha sido sorprendente esa catarsis colectiva en forma de “minuto de odio” contra Israel que repasa todos los fantasmas europeos (Holocausto, genocidio, Auschwitz, ghetto de Varsovia…) proyectándolos en los judíos de Israel como si en Tel Aviv o Jerusalén no vivieran cristianos o musulmanes. Y podemos estar seguros que la pretendida solidaridad con el pueblo palestino en nombre de los más altos ideales es pura hipocresía porque tenemos la prueba irrefutable de que a nadie realmente le horroriza la pérdida de vidas humanas, los derechos humanos y la libertad de los pueblos: Siria.

Llevo siguiendo con atención la guerra civil siria casi a diario y he declarado mi simpatía por los rebeldes. Como en el caso de Libia, no sé qué deparará al país tras la caída del régimen. Pero siempre me parecerá preferible un país donde sus ciudadanos tomaron las armas un día para luchar por su destino. Saldrá de todo ello un país mejor o peor, pero será un futuro construido por ellos mismos. La mejor receta contra los delirios de los salafistas yihadistas y su guerra cósmica contra Occidente. No podrán culpar a Occidente de su fracaso colectivo como país.

Siria es como el grupo de control en un experimento científico. Sometemos a la opinión pública occidental a la visión de dos conflictos: La guerra civil siria y el actual conflicto en Gaza. El primero produce indiferencia y sólo es empleado como excusa para atacar a Israel haciendo pasar víctimas civiles sirias por palestinas. El segundo conflicto provoca una reacción intensa. Podemos descartar entonces de que la visceralidad ante los acontecimientos de Gaza se trate de sensibilidad ante las guerras y preocupación por las víctimas civiles. Ya hemos visto que el pueblo sirio no provoca la misma empatía. Pero lo interesante ahora a la luz del conflicto en Gaza son las excusas en nombre de la Realpolitik para apoyar la supervivencia del régimen de Assad: “¡Los islamistas podrían llegar a gobernar el país y convertir a Siria en un estado fallido!”. Oh, claro. Algo muy diferente a lo que es Gaza gobernada por HAMAS. Quod erat demonstrandum. Pura hipocresía.

Líbano, hace cinco años

El 25 de junio de 2006 un comando del grupo palestino Hamás cruzó la frontera con Israel desde la Franja de Gaza mediante un túnel. Dentro de territorio israelí atacaron un puesto militar donde mataron a dos soldados y capturaron al cabo Gilad Shalit. Tres días más tarde las fuerzas armadas israelíes lanzaron una operación militar en la Franja de Gaza que recibió el nombre de “Lluvias de Verano”. Los objetivos declarados de la operación fueron la liberación de Gilad Shalit e impedir el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, que había dejado de estar bajo ocupación israelí.

En 2005 el gobierno de Ariel Sharon había llevado a cabo el desmantelamiento de las comunidades israelíes en la Franja de Gaza, unas 10.000 personas, y la retirada de las fuerzas militares. La Autoridad Palestina tomó el control de la zona pero en medio de un creciente conflicto entre Hamás y al-Fatah. En las elecciones legislativas de enero de 2006 habían ganado los islamistas de Hamás, pero la presidencia de la Autoridad Palestina anuló el resultado. El conflicto estallaría finalmente de forma violenta en 2007 con la toma de poder de Hamás en Gaza y de al-Fatah en Cisjordania, convirtiendo al territorio palestino en dos entidades diferentes en la práctica: Hamastán y Fatahland.

Las operaciones militares israelíes del verano de 2006 no obtuvieron resultado. Finalmente se impuso un alto el fuego informal en noviembre de 2006 que dura hasta hoy (véase mi artículo en el número de febrero de 2011 de la revista “Fuerzas de Defensa y Seguridad”). Pero a los pocos días del comienzo de la Operación “Lluvias de Verano” el grupo libanés Hezbolá trató de liberar presión sobre Gaza creando un segundo foco de atención para Israel.

En la maañna del 12 de julio de 2006 una patrulla israelí formada por dos vehíulos “Humvee” blindados viajaba entre las poblaciones de Zar’it y Shtula cuando fue emboscada por una fuerza de Hezbolá que había cruzado la frontera con Israel. En la madrugada había saltado una alarma que alertaba de una intrusión en la valla que separa Israel y Líbano pero no se mandó a ninguna fuerza a investigar precisamente por el miedo a intentos de secuestro. Los dos vehículos formaba parte de una de tantas patrullas aleatorias que se envíaba a recorrer la frontera. Los soldados que la integraban pertenecían a una unidad reservista a punto de terminar su período de servicio anual y sus estándares de servicio eran un tanto bajos.

El segundo vehículo de la patrulla recibió el impacto de varias granadas anticarro RPG y empezó a arder. Los soldados que sobrevivieron abandonaron el vehículo sólo para ser abatidos por ráfagas de ametralladora pesada. El primer vehículo inexplicablemente se detuvo sólo para quedar aún más expuesto a los disparos de lanzagranadas anticarro RPG. Dos de los soldados que ocupaban el vehículo resultaron heridos. La fuerza incursora de Hezbolá los capturó y llevó al interior del Líbano. Murieron en aquel momento o poco después de sus heridas.

El ejército israelí lanzó una incursión al interior del Líbano. Un carro de combate siguió las huellas de los vehículos con los que los miembros de Hezbolá huyeron del lugar sólo para encontrarse una carga explosiva de entre 200 y 300 kilos que mató a los cuatro ocupantes del Merkava Mk.II. Hezbolá respondió con lanzamiento de cohetes contra instalaciones militares y poblaciones civiles en el norte de Israel. El gobierno de Israel de Ehud Olmert replicó con ataques aéreos.

Lo que comenzó como una maniobra de distracción secundaria al conflicto en Gaza se convirtió en la segunda Guerra del Líbano para Israel y duró más de un mes.

El jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas fue durante la guerra un general de la fuerza aérea que dio prioridad al poder aéreo y a las estrategias estadounidenses de “Operaciones Orientadas a Efectos”. En las tres primeras semanas de la guerra la fuerza aérea israelí arrojó tantas bombas como en toda la Guerra del Yom Kippur sin lograr sus objetivos. Los cohetes de Hezbolá siguieron cayendo hasta el último día de la guerra. La campaña terrestre se lanzó más por la presión de la opinión pública que porque formara parte de una plan bien establecido.

He acumulado decenas y decenas de informes y artículos sobre aquella guerra. Y creo, tengo que confirmarlo, que no se ha escrito casi nada serio en español. Guillem Colom, en su artículo “Los límites del paradigma estratégico israelí” la menciona como un fracaso israelí. ¿Fue así? ¿Qué lecciones se pueden sacar de aquella guerra? Hezbolá es uno de esos actores no estatales altamente empoderados y aquella guerra un ejemplo de libro de “guerra híbrida”. Me parece que es materia para un trabajo académico.

[Cinco años después Gilad Shalit sigue en manos de Hamás]