El nudo sirio

El año pasado escribí un artículo que terminó publicando Sesión de Control sobre cómo se había internacionalizado la guerra civil siria mientras Occidente se había discretamente desentendido. Cuando en el verano de 2013 el gobierno de Obama hizo amago de intervenir, tras el uso de armas químicas por parte del régmen de al-Assad en un barrio de Damasco, la opinión pública estadounidense se manifestó estruendosamente en contra. Me llamó la atención entonces que buena parte de esa oposición provenía de la derecha. No dejaba de ser irónico porque el reinado de los neocón en Washington llevó a la invasión de Iraq. No era necesariamente una muestra de hipocresía. Posiblemente era la pérdida de protagonismo  de los neocón dentro del partido por otros líderes más tradicionales en política exterior.

Aquí en España, la oposición a una intervención vino de la izquierda, que no paraba de reproducir en Internet la propaganda sobre la guerra de Siria financiada o cocinada por Rusia e Irán. Pero tampoco hay que culpar de ingenuidad o credulidad a ese sector de la izquierda española. Allá por 2005, el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe jaleaba a la insurgencia en Iraq, formada por yihadistas y baazistas que luego crearon el Estado Islámico. O recientemente, veíamos como Paco Frutos y el PCE de Madrid participaban en un acto de apoyo al régimen sirio de al-Assad.

Cuando salió mi artículo, “Lo que está en juego en Siria”, alguien de Sesión de Control decidió ilustrar el artículo con la foto del entierro de un bebé muerto en la guerra. No me gustó. Me pareció desagradable. Pero no dije nada. Yo no tomo las decisiones sobre qué fotos acompañan a mis artículo en ese medio y lo dejé pasar. La cuestión es que llevo mucho tiempo viendo fotos de cadáveres de niños sacados de entre las ruinas de casas cubiertos de cemento y tierra, día a día mientras sigo las informaciones sobre la guerra. Y todavía procuro no enfocar la vista mientras muevo la rueda del ratón para avanzar por la página. Así que estoy sorprendido por la reacción de la opinión pública ante la foto de un niño sirio muerto en una playa turca tras ahogarse en el Mediterráneo. Muchos niños han muerto en esta guerra, que lleva ya cuatro años, pero como no se trata de bombas israelíes a nadie le ha importado. Supongo que algún publicista tendrá una explicación. Hay decenas de canciones pegadizas que se lanzan todos los años. Pero sólo una es la canción del verano. Todos los días se lanzan miles de memes en Internet y unos pocos tienen éxito. La foto del niño tuvo éxito y ahora todos andan preocupados por Siria.

Tras la sorpresa de que la foto de un niño muerto genere interés por una guerra que va por su cuarto año y ha producido más de 200.000 muertos (en las estimaciones más conservadoras), la segunda cosa que me ha sorprendido es ver tanto comentario indignado por la supuesta responsabilidad de Occidente en la guerra civil siria. La idea es que el flujo de refugiados sirios avanzando hacia Europa es el resultado último de las acciones de un Occidente hipócrita e inmoral. Me sorprenden esos comentarios porque si por algo se ha caracterizado la acción de Estados Unidos y la Unión Europea en Siria es la prudencia y la falta de compromiso. Quizás sea preciso recordar algunas cosas.

La guerra en Siria comienza en 2011 cuando las manifestaciones surgidas al calor de la Primavera Árabe son duramente reprimidas por el régimen de Bashar al-Assad, destacando la detención y muerte de niños en Homs. Una parte del ejército se rebela contra el régimen, negándose a acatar las órdenes de atacar la población civil y forma el Ejército Sirio Libre. No se repite una acción dentro del marco de la ONU como en Libia, por la frontal oposición de Rusia, que bloquea cualquier iniciativa al respecto. Rusia es un aliado fundamental del régimen sirio. A finales de 2012 la iniciativa está en manos de los rebeldes, que preparan una ofensiva sobre Homs, que cortaría los dominios del régimen en dos (en torno a Damasco y la franja costera). Pero el invierno paraliza a los rebeldes que acusan la falta de suministros.

En la primavera de 2013, Irán entra abiertamente en el conflicto mandando asesores y desplegando fuerzas de Hezbolá, cuya ofensiva desde el Líbano recupera el control del centro del país. La reacción de los países del Consejo de Cooperación del Golfo es asumir que se ha acabado el tiempo de los apoyos encubiertos y envían suministros militares a los rebeldes. Aparecen en el frente armas croatas y chinas. El flujo de dinero y suministros saudíes atrae a muchos rebeldes desencantados con Occidente, que nunca termina de involucrarse. Surge así el Frente Islámico en noviembre de 2013.

Mientras tanto, aparece en el conflicto un actor relevante. El Estado Islámico de Iraq, que había usando en su momento Siria oriental como retaguardia con la complacencia del régimen, aprovecha la debilidad de las fuerzas de Damasco para tomar el control de esa parte del país, fundamentalmente poco poblada y desértica. Pasa a denominarse entonces Estado Islámico de Iraq y el Sham (la Gran Siria), pero se hace más popular sus siglas en inglés: ISIS. Los yihadistas de ISIS muestran más preocupación por la islamización de la sociedad siria que por la lucha contra el régimen de Assad. De hecho, dedica más esfuerzos a luchar contra otros grupos rebeldes y cuando lanza ofensivas contra zonas en manos del Ejército Sirio Libre, la aviación del régimen las bombardea. La irrupción del Estado Islámico en Siria genera un problema para Al Qaeda, que ya tiene un grupo aliado en el país,  Jabhat al-Nusra. Desde su escondite en Pakistán, Ayman al-Zawahiri pide a ISIS que se disuelva en Siria. La reacción de ISIS es despreciar el mandato de al-Zawahiri, lo que se convierte en síntoma de la decadencia de Al Qaeda y el relevo en la vanguardia yihadista global.

Cuando queda claro que tanto Irán y Arabia Saudita, que juegan allí una de las muchas partidas de su rivalidad geopolítica, están dispuestas a poner toda la carne en el asador, Estados Unidos y Reino Unido reaccionan porque las opciones que se plantean es una Siria convertida en estado satélite de Irán o una Siria convertida en un emirato yihadista. Así que empiezan la ayuda a los rebeldes. En primer lugar, esa ayuda es “no letal”. Por ejemplo, se dan cursos de adiestramiento en Jordania y se les entrega a los rebeldes del Ejército Sirio Libre material como brújulas y sacos de dormir. El plan no funciona. El Ejército Sirio Libre se ha convertido en un actor demasiado irrelevante en esta guerra. Algunos de sus almacenes son capturados por el Estado Islámico, que obtiene así material enviado por Estados Unidos. O incluso peor. Algunos grupos del Ejército Sirio Libre desertan, pasando a las filas yihadistas con materiales suministrados por Estados Unidos. El asunto es usado entonces hasta la saciedad por la propaganda iraní y rusa para informar de que “Estados Unidos suministra al Estado Islámico”. Una frase muy repetida por los cuñados españoles en barras de bar, comentarios de Méneame y Twitter. El programa de ayuda “no letal” quedó suspendido en diciembre de 2013.

Tras el fracaso del programa de material “no letal” la CIA lanza un segundo programa en el que aparte de entrenamiento, se les suministra armas a los rebeldes. Pero se les impone a los candidatos dos condiciones: La primera es que no tengan vínculos pasados con grupos yihadistas y que no luchen contra el régimen de Assad, sólo contra el Estado Islámico. La primera condición se hace muy difícil a estas alturas de la guerra y la segunda les resulta absurda a los sirios. No hay explicación oficial, pero posiblemente el gobierno de Obama aceptara esa cláusula como una imposición del régimen iraní, sostén del gobierno iraquí y con quien se estaba negociando el acuerdo nuclear. El programa, con un presupuesto de cientos de millones de dólares de presupuesto, sólo consigue en su primera edición reclutar y formar a menos de 100 rebeldes, que apenas desplegados en el terreno son machacados por el Estado Islámico.

Así que tenemos un conflicto donde los actores principales son Siria, Irán, Rusia, Hezbolá, Arabia Saudita, etc. Habría que añadir Qatar, Turquía, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, pero, para ser sincero, todavía no he profundizado en mis lecturas en esa parte del conflicto. El papel de Occidente (Estados Unidos, la Unión Europea, la OTAN, etc.) ha sido mínimo. Hay una operación internacional para bombardear el Estado Islámico, pero a día de hoy ha servido para poco más que levantar el asedio a la ciudad de Kobane y permitirle a los kurdos sirios ganar terreno.

Los argumentos lanzados estos días es que lo que pasa en Siria es culpa de la inacción de Occidente (por no intervenir) o es culpa de la acción de Occidente (por armar a los rebeldes). Lo cual aparte de incoherente, es falso. La culpa del flujo de los refugiados es de quien sostiene campañas de ataques contra la población civil, es decir, el régimen de al-Assad. Y de quien ha hecho la vida de los civiles en la retaguardia más miserable aún, es decir, el Estado Islámico. Pero antes de pedir acciones y decisiones, deberíamos repasar las opciones.

No hacer nada, más que atender a los refugiados.

A día de hoy el resultado de la guerra es impredecible. No creo que nadie sepa qué va a pasar de aquí a un año. La realidad es que cada bando en el conflicto es demasiado débil a día de hoy para una victoria decisiva. Así que lo que veremos será más flujos de refugiados. No hacer nada y atender a los refugiados es enfrentar sólo los síntomas.

Apoyar a los “buenos”.

La primera cuestión es, ¿quiénes son los buenos? El Ejército Sirio Libre cumplía ese papel en el comienzo de la guerra, una oposición laica y no hostil a Occidente. Pero en este momento es demasiado débil como para esperar que ese apoyo les ayude a ganar la guerra, a no ser que Occidente opte por un plan muy ambicioso de reclutamiento, financiación y entrenamiento. Otro grupo que ha captado las simpatías de Occidente son los kurdos de la Unión Democrática y que luchan encuadrados en el YPG. Resultan ser comunistas y aliados del PKK, lo que complica cualquier opción que los incluya por los problemas que plantearía con Turquía.

Atacar a los “malos”.

Hasta el momento, hay una coalición internacional que ataca al Estado Islámico sin tropas sobre el terreno, lo que resulta una limitación enorme. El principal problema es que optar por atacar decididamente al Estado Islámico implica elegir a quién queremos beneficiar y quién va a controlar el terreno capturado. Si el enemigo elegido fuera el régimen de al-Assad, habría que plantear la misma cuestión. Si mañana colapsara el Estado Islámico o el régimen sirio podríamos encontrarnos su lugar ocupado por fuerzas igualmente hostiles a Occidente. Y empezaría, como en Libia, una segunda guerra civil.

Partir el país y hacer la paz con al-Assad.

Ante la imposibilidad de una victoria clara por ninguna parte, podríamos plantear que se fracturara el país. Los distintos grupos étnicos y religiosos han sido objetos de ataque en algún momento del conflicto. Así que con una partición del país, las comunidades alawita, sunní, drusas y kurda se quedaría cada una con un trozo de territorio. A cambio, al-Assad mantendría el poder en el país alawita resultante.

Invadir Siria y acabar con el régimen de al-Assad y el Estado Islámico.

No creo que haya que extenderse mucho al respecto. Sería como Iraq, pero peor.

Situación en Siria al día 2 de septiembre. Elaborado por Thomas van Linge.

Situación en Siria al día 2 de septiembre. Elaborado por Thomas van Linge.

Como conclusión, creo que estos dilemas son los que han estado sobre la mesa de los gobiernos occidentales. Si no se ha hecho nada para poner fin a la guerra civil siria es porque ninguna opción es sencilla y barata. Y el asunto no estuvo en el centro del debate público hasta que afectó a Europa con la llegada de refugiados. Lo único que ha servido todo esto es para generar un aluvión de tuits y publicaciones en muros de Facebook. Y creo que también para que muchos hayan quedados retratados. Aquí tienen dos ejemplos: Oscar López Corral (Marat) es capaz de escribir sobre los culpables de la guerra de Siria sin mencionar a Assad y le echa las culpas de todo a Occidente. Yolanda Álvarez, ex-corresponsal de TVE en Israel, habla en un tuit indignado de la “armas que vende Occidente“. Da igual el tema, algunos sólo saben hablar de lo mismo.

Para quienes quieran ayudar: los “Cascos Blancos” se dedican en Siria a rescatar a personas bajo los cascotes. de las casas derruidas y auxilian a las víctimas civiles tras los ataques contra la población  Puedes hacer una donación aquí.

Cosas que he escrito sobre la guerra en Siria y el Estado Islámico:

“Lo que está en juego en Siria” (27 mayo 2014)

“Así se hizo fuerte el ISIS en Iraq” (23 junio 2014)

“La sombra del Califato” (4 julio 2014)

“En el origen del Estado Islámico” (4 septiembre 2014)

“Cómo se financia el Califato” (21 noviembre 2014)

“La fórmula para derrotar al Estado Islámico ya se invento” (4 febrero 2015)

“Por qué Occidente no derrota al Estado Islámico de una vez” (22 julio 2015)

“Armas rusas para al-Assad” (12 agosto 2015)

Cuando falla el periodismo

Anoche pusieron en el canal Discovery Max el primer capítulo de la serie documental “Amazonas Clandestino”, dirigido por el periodista español David Beriain. En su documental recoge toda la cadena de la producción y distribución de la cocaína. Desde la recogida de la hoja de coca en Perú hasta su venta en una favela de Brasil. Así que habló con la señora que recoge las hojas de coca y con los cocineros que preparan la pasta base y la cocaína. Entrevistó a un miembro de las milicias surgidas en la región del VRAE para defenderse de Sendero Luminoso y que se financiaron con la venta de coca. Acompañó a los muleros que llevan los paquetes de cocaína a pie por las montañas hasta Bolivia y con un piloto que pasa cocaína en vuelos clandestinos. Entrevistó a un sicario peruano. Se introdujo en la selva para ver cómo se cocina la cocaína en un laboratorio clandestino. Acompañó al ejército peruano en una misión para volar una pista clandestina de narcovuelos y a los Garras, la policía antidroga de Bolivia, en una misión. Finalmente, en Brasil entrevistó a un líder de una banda. La visión general es que se trata de un problema complejo. Cada individuo, a pequeña escala, encuentra así una forma de subsistencia y de salir de la pobreza pero termina atrapado en un negocio violento y brutal, donde se puede terminar perdiendo la vida y por el camino se ve morir a parientes y amigos. Y todo es movido por la enorme demanda de la ascendente clase media brasileña. Los militares y policías que luchan contra el narcotráfico se ven impotentes. Cuando terminas de ver el reportaje has conocido las razones de cada uno para jugar su papel. No has visto una historia de buenos y malos. Y no tienes la sensación de que David Beriain y su equipo, a destacar la fotografía de Sergio Caro, han trabajado mucho y no te han vendido la moto. Es un trabajo honesto del que te queda con ganas de más.

Antes de irme a la cama, no sé cómo, terminé viendo el tráiler de “Nacido en Gaza”, dirigido por Hernán Zin y producido, entre otros por, Jon Sistiaga y la cantante Bebe. Lo mejor de cada casa. Me bastó el tráiler para descubrir la antología de todo lo que le reprocho el periodismo español. Los que me leen desde hace tiempo me habrán oído quejarme de lo mismo muchas veces. La cuestión es que el periodismo español renunció hace mucho a explicar las cosas porque son complejas y hay que trabajar mucho. Hay que leer, conocer y hacer contactos. El periodismo español decidió dedicarse al “periodismo humano”, que consiste en contar la tragedia desde el punto de las víctimas para recoger testimonios que apelen al sentimiento con el objetivo de despertar la conciencia del consumidor de medios. La idea es que no hay nada más puro, sincero e incontestable que el dolor de las víctimas. Escuchamos el relato desgarrador… Es un tipo de reportaje que renuncia al contexto histórico, a las razones estructurales, al trasfondo geopolítico, etc. porque consideran que son frías razones que nos alejan de las personas.

El periodismo humano tiene la ventaja que es un periodismo muy barato y sencillo de hacer. Basta visitar un campamento de refugiados y ponerle la grabadora a alguien para que nos cuente su historia personal. Lo puede hacer hasta un recién licenciado en periodismo. Lo puedo hacer hasta yo sin salir de casa. Es una broma que repito. Yo podría redactar la mayoría de los reportajes que se publican en España sentado aquí delante de mi ordenador sin moverme de casa porque todos los reportajes son iguales. A ver si les suena:

Amanece un día más en el campamento de refugiados de Manguele. Amina aún lleva impreso en su cara el horror que vivió días atrás tras el ataque de las milicias wunga a su pequeña aldea. Con su hijo en brazos, se vio obligada a enfrentar durante días los peligros que acechan en la selva hasta caer desfallecida a las puertas del campamento que gestiona una ONG italiana. Cerca de ella, juega inocentemente su hijo, ajeno a la tragedia de los adultos. En la puerta de la tienda de campaña de al lado, un anciano murmura frases inteligibles mirando al infinito como si hablara con fantasmas que sólo él ve. Amina nos cuenta que, desde que abandonaron la aldea, el anciano perdió la cordura.

Luego tenemos el típico reportaje sobre Cisjordania.

El pequeño Ahmed mira desde la ventana de su habitación con ojos tristes la fría pared muro que se levanta donde una vez estuvo el prado en el que jugaba al fútbol con sus amigos. Ahmed, como cualquier niño de su edad, sueña con ser una estrella de fútbol como las que ve por la televisión pero sus sueños han quedado rotos desde que las autoridades israelíes levantaron un enorme muro de hormigón que cruza cerca de su casa.

¿Les suena? ¿Recuerdan la crónica dónde leyeron algo así hace poco? Me acabo de inventar los dos párrafos sobre la marcha. Es un tipo de reportaje que me desagrada porque no aporta absolutamente nada periodísticamente hablando. No cuenta nada nuevo para el que siga de cerca las noticias sobre el lugar. No aporta ningún dato o información que dé una perspectiva nueva o ayude a comprender mejor lo que pasa. Lo único destacable son las ínfulas literarias del autor y el aura de persona solidaria que este tipo de trabajo aporta. Lo habitual es ver a los periodistas españoles orgullosísimos por este tipo de trabajo y recibir muchas alabanzas de compañeros que consideran este tipo de reportajes grandes lecciones de periodismo.

Así que volvamos a “Nacido en Gaza”. El reportaje es, según nos cuenta la voz en off de RTVE, “un testimonio rotundo que da voz a diez niños palestinos como lúcidas víctimas inocentes de la guerra”. Unos niños que no se preguntan, como dice Jon Sistiaga, “quién ha empezado la guerra, quién ha tenido la culpa, por qué está ocurriendo esto”. Prescindir de todo contexto y toda explicación del conflicto para simplemente ofrecer la visión de unos niños es la forma en que “evitas ponerte de un bando u otro” según la cantante Bebe. Y justo a continuación en el tráiler aparece un fotograma empleado como imagen en el cartel del documental. Es este:

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¿Lo captan? Hay un trabajo de dirección, producción y edición en el que un adulto le ha pedido a un niño que sostenga un trozo de proyectil de mortero de 120mm. mirando a la cámara con una intención concreta. Ese momento concreto rompió el hechizo y me recordó que hay un guión en el que el documental ofrece una realidad donde un niño posa mirando la cámara buscando un efecto dramático que es más interesante que la realidad a secas. Es la “hiperrealidad” de la que hablaba Jean Baudrillard y yo mencionaba en mi último artículo sobre “Margen Protector”. Y entonces recordé algo que me estuvo rondando por la cabeza estos días. ¿Han visto las imágenes de un soldado israelí agarrando a un niño que trataba de llevarse detenido y siendo zarandeado por un grupo de niños?

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Encontré el vídeo y las fotos por todas partes en Twitter y Facebook. Los comentarios giraban sobre la ocupación israelí y el ejemplo de valentía de unos niños enfrentándose a un soldado armado. Reconozco que tardé en caer en la cuenta. ¿Por qué nadie debate qué coño hacen unos niños palestinos enfrentándose a unos soldados? ¿Dónde están los adultos en todos esas refriegas? Es una imagen que no vemos en ningún otro país. No recuerdo ningún país donde en los disturbios donde vuelan piedras contra la policía sean protagonizados por niños. Si mañana viéramos a los hijos de los taxistas que protestan contra Uber o a los hijos de los mineros españoles de la cuenca del carbón tirando piedras contra la UIP con la tolerancia de sus padres, a salvo lejos de allí, la condena sería unánime. El escándalo de los niños-soldados sólo se aplica a África.

Luego, después del revuelo mediático, encontré que los que vemos en la imagen son la familia Tamimi, famosa por enviar sus hijos a acosar a militares israelíes para captar en vídeo alguna respuesta desproporcionada. La de la izquierda en la foto es Ahed Tamimi, famosa por vídeos tan ridículos como este.

Así que volvamos a “Amazonas Clandestino”, un reportaje que te muestra una realidad compleja, poliédrica y contradictoria porque el mundo es así. Aunque quisieras salvar el mundo, cuando terminas de verlo no sabrías por dónde empezar.  Eso es periodismo.

Algo de contexto: ¿Pero qué quiere Israel en Gaza? (1 de diciembre de 2012)

“Margen Protector” un año después

El otro día, después de terminar y enviar a ElMed.io mi último artículo en el que me ocupaba de la Operación “Margen Protector” y su tratamiento en la prensa, Manel Gozalbo me pasó el enlace a un programa de RNE donde el corresponsal de la emisora en Oriente Medio explica lo sucedido así:

Israel quería venga el asesinato de tres colonos que el gobierno de Israel atribuía a los radicales de Hamás en Cisjordania aún a pesar de que la policía israelí negó tal posibilidad.

Aquí el contexto y a continuación una pista visual para los desorientados:

Tamaño despropósito me puso balístico y me despaché a gusto en mi cuenta de Twitter. Estoy acostumbrado a leer y destripar aquí las chorradas que eximios periodistas y académicos españoles escriben sobre el conflicto árabe-israelí. Basta recordar las boberías escritas por el profesor Francisco Veiga sobre la guerra del Líbano en 2006, el delirante relato de los últimos pensamientos de los terroristas suicidas de Hezbolá contada por el actual delegado de la Agencia EFE en el Norte de África o la basura antisemita de Ilya Topper sobre el Holocausto. Pero en este caso me entró el cabreo de pensar que Paco Forjas está en Israel cobrando un sueldo como corresponsal de una radio pública que pagamos todos. Hay que hacer un esfuerzo considerable para no enterarse de lo que pasó en 2014. Quizás Paco Forjas llegó a Israel después de aquella fase del conflicto. O quizás estamos ante un caso como el de aquel corresponsal de RNE en Berlín que no hablaba alemán y le pagaba a una amiga, que no estaba en nómina de RNE, para que le revisara la prensa alemana. Conté la anécdota en Twitter y al rato alguien, que se identificó como trabajadora de RNE, pidió respeto para los compañeros. Ya sabéis, los periodistas como la Legión. Al auxilio de los suyos con razón o sin ella. Así que mi artículo, “‘Margen Protector’ y la ‘hiperrealidad’ en el conflicto palestino-israelí”, parece ahora una respuesta al análisis de Paco Forjas sobre que se trató una venganza por la muerte de tres adolescentes israelíes.

La verdad es que es un trabajo aburrido el tener que ir refutando las tonterías que se dicen sobre el conflicto árabe-israelí. “The amount of energy necessary to refute bullshit is an order of magnitude bigger than to produce it”. En mi artículo empleo el término “hiperrealidad” de Jean Baudrillard para hablar de la fantasía construida por los medios. La acción de los actores externos sería mucho más útil y estaríamos más cerca de la solución a los problemas si los análisis en el centro del debate público fueran serios. Piensen en todos las matices, grises y contradicciones que reflejan trabajos como Un estado y medio de Jordi Pérez Colomé o Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel de Gudrun Krämer.

Itxaso Domínguez comentaba en la página de Facebook de GuerrasPosmodernas.com que el dedicarme a dar leña a los periodistas por las tonterías que escriben sobre el conflicto (ella no usó esas palabras, pero ustedes me entienden) era adoptar una postura partidaria y era unir mi voz a la propaganda de uno de los lados. Que lo correcto sería al hablar del conflicto mostrar sus dos caras. Sería lo correcto, sin duda, si fuera a explicar el conflicto palestino-israelí. Pero yo lo que trato aquí son las tergiversaciones sobre un conflicto del que se cuenta machaconamente una parte. Hagan la prueba. Verán que en la prensa española se habla de la corrupción, el machismo y el racismo así que de cualquier otro problema de la sociedad israelí. Por ejemplo, alguien en Twitter me justificaba el boicot a Maitsyahu poniendo un enlace a una noticia o una foto sobre violencia policial en Israel contra inmigrantes irregulares. No hice la prueba, fallo mío, pero si hubiera buscado con Topsy en su perfil de Twitter hubiera apostado algo a no encontrar ni un solo comentario sobre la situación en los CIEs españoles. Es algo habitual, ver cómo se airean problemas de la sociedad israelí para mostrarlos como síntomas de una sociedad moralmente enferma cuando esos mismos problemas los tenemos en España y no parecen estar en el centro del debate público, como es el tratamiento a los inmigrantes en situación irregular. La sociedad israelí y su gobierno están bajo una lupa que no se aplica al lado palestino y que es presentado como un objeto pasivo en este conflicto por la perspectiva racista y paternalista de la izquierda occidental que niega la agencia al pueblo palestino, los “niños especiales” de Oriente Medio. Así que, mientras sesudos académicos e intrépidos reporteros sigan publicando análisis de mierda sobre el conflicto palestino-israelí, seguiré destripando el discurso anti-israelí hasta que algún día podamos tener un debate adulto y responsable sobre el conflicto.

Emiratos Árabes Unidos: De emirato emergente a actor relevante

En 2012 escribí “El Gran Oriente Medio después de la Primavera Árabe” para la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad. Uno de los epígrafes se titulaba “Los emiratos emergentes” y me refería en él a Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Ahora mismo las fuerzas armadas de Emiratos Árabes Unidos están desplegadas en Yemen como parte de la operación conjunta “Flecha Dorada” en la que también participa Arabia Saudita.

Los Emiratos Árabes Unidos han hecho un importante esfuerzo para desarrollar unas fuerzas armadas capaces y autónomas, que han estado desplegadas en Afganistán e intervinieron en la campaña de la OTAN en Libia en 2011. En mi última colaboración para la revista ElMed.io, escribo sobre el camino recorrido por Emiratos Árabes Unidos para en tanto poco tiempo convertirse en un actor relevante en Oriente Medio: “La emergencia de Emiratos.

Sobre el apoyo ruso a Siria

Tal como planteé en la séptima entrega del Observatorio de la Nueva Guerra Fría, llegó la hora de escribir para profundizar en distintos aspectos del tema. Desarrollé las líneas de trabajo en  “Reconsiderando la Nueva Guerra Fría”. Desde esa perspectiva escribí sobre los intereses geopolíticos de Rusia en el Mediterráneo Oriental, sus vínculos con el régimen sirio de Bashar al-Assad y los tanteos rusos con Grecia y Chipre. El artículo lo envié a la Revista General de Marina de la Armada Española y estoy a la espera de respuesta.

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Lanzadera de misiles “Kornet” capturada por fuerzas israelíes en la Guerra del Líbano de 2006.

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Caja de misiles “Kornet” rusos destinados a Siria capturada por fuerzas israelíes en la Guerra del Líbano de 2006.

Uno de los aspectos de las relaciones de Rusia con Siria son los intereses comerciales en la venta de armas. He profundizado en el tema en mi artículo “Armas rusas para al-Assad” que me ha publicado la revista ElMedio.

Irán, ¿misión imposible?

Llevo más de diez años escribiendo en este blog de asuntos de seguridad y defensa. A veces sucede que busco en Internet información de un tema y me aparece en el buscador una entrada del blog que escribí hace años de la que no recordaba absolutamente nada. Yo mismo me suelo sorprender del hallazgo. Otras veces me sucede al contrario. Estoy absolutamente convencido de haber escrito un tema y cuando voy a buscar la entrada del blog no aparece. Me sucedió hace poco, tras leer en el ElMed.io  un artículo de Daniel Pipes donde repasa las opciones de Israel para destruir el programa nuclear iraní: “Cómo puede Israel destruir el programa nuclear iraní”.

La primera opción que menciona Daniel Pipes es:

Operaciones aéreas. Aviones que crucen varias fronteras internacionales y arrojen bombas, como en 1981 en Irak y en 2007 en Siria. Esta parece la opción por defecto. Hay estudios que muestran que sería difícil pero realizable.

Mi opinión es que no sería difícil, sería muy difícil. Y estaba totalmente seguro de haberlo explicado. Busqué y no apareció la entrada del blog donde analizaba el asunto.  Lo más parecido que encontré fue la séptima entrega de mi serie sobre el programa nuclear de Irán: “La opción militar”.

Tenemos dos precedentes. La Operación “Ópera” contra el programa nuclear iraquí en 1981 y la Operación “Huerto” contra el programa nuclear sirio en 2007. La primera es bastante conocida. Un puñado de F-16 voló desde Israel hasta Iraq siguiendo la frontera jordano-saudí, soltó un montón de bombas “tontas” sobre un reactor nuclear en construcción a las afueras de Bagdad y regresó sin novedad.  La segunda es menos conocida porque nadie ha reclamado la autoría y porque el régimen de Bashar Al Assad ha querido correr un tupido velo sobre que un puñado de aviones atravesara sus defensas aéreas y entrara “hasta la cocina”, un reactor nuclear de tecnología norcoreana en construcción en el desierto sirio oriental.

En ambos casos, el programa nuclear iraquí y sirio, pretendía dotarse de un arma nuclear elaborada a partir del plutonio-239 que se genera en una reacción nuclear a partir de la combustión de uranio en una única central nuclear. Destruida la cara y compleja central nuclear construida con tecnología extranjera, el programa nuclear quedó cortado en seco. El caso iraní es diferente. El programa nuclear iraní ha buscado la autonomía tecnológica y ha seguido varias rutas tecnológicas, aunque el esfuerzo principal (conocido) se puso en desarrollar la capacidad de enriquecer uranio mediante tecnología comprada a una red clandestina dirigida por el padre de la bomba atómica pakistaní. Hablé de todo ello aquí en 2006. Véase: “Uranio como combustible nuclear”, “Las instalaciones de tratamiento de uranio” y “El enriquecimiento de uranio”. El reciente acuerdo nuclear con Irán, del que todo el mundo habla y nadie ha leído, establece un máximo al que Irán puede enriquecer uranio, limita la infraestructura que Irán puede hacer funcionar y establece un régimen de inspecciones. El acuerdo, que ha sido tan celebrado en España, gira en torno a la buena voluntad de Irán, pero es un tema del que hablar otro día.

Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002

Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002

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Mismas instalaciones en febrero de 2004 camufladas bajo tierra

Irán cuenta con una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz. Fotos de satélites civiles mostraron durante la pasada década obras de construcción que dejaron instalaciones bajo tierra. Esas instalaciones ya fueron el objetivo de Stuxnet, un ciberarma desarrollada por Israel y Estados Unidos. Así que podemos dar por hecho que sería un objetivo prioritario en un hipotético ataque aéreo contra el programa nuclear iraní.

Supongamos entonces que Israel quisiera lanzar un ataque aéreo resolutivo contra el programa nuclear iraní. Por simplificar, imaginemos que la información que dispone Israel sobre la planta es correcta y que un ataque contra la planta de Natanz sería fulminante para el programa nuclear iraní. aunque pensemos por un momento lo complicado que sería en el mundo real estar seguros de que Irán no alberga otras instalaciones secretas igual de estratégicas y obtener los datos técnicos de la construcción que permitan hacer los cálculos oportunos para su destrucción.

F-15I Ra'am

F-15I Ra’am

Así que lo primero que hay que tener en cuenta es que se requieren bombas antibúnker. Israel cuenta con la bomba GBU-28 de 5.000 libras (2.268 kilos). En teoría la fuerza aérea israelí sólo cuenta con un avión en su arsenal capaz de cargar con esa bomba: El F-15I Ra’am (Trueno), versión específica para Israel del F-15E Strike Eagle. Es el avión escogido para los ataques estratégicos a larga distancia. En caso de un ataque a las instalaciones subterráneas en Natanz los F-15I del 69º Escuadrón serían sin duda los escogidos para la misión.

La primera cuestión a considerar evidentemente es la distancia entre Israel e Irán. El 69º escuadrón tiene su base en Hatzerim, a las afueras de Be’er Sheva. Hay más de 1.600 kilómetros en línea recta hasta la planta de Natanz. Una ruta que cruza Jordania e Iraq. Podríamos imaginar que Jordania haría la vista gorda ante una operación israelí, pero no Iraq. Ahora mismo Iraq e Irán son aliados en la lucha contra el Estado Islámico. Además, desde la caída del régimen de Saddam Hussein, la administración y las fuerzas armadas iraquíes están penetradas por la inteligencia iraní. Podríamos imaginar que la fuerza aérea israelí decidiera sobrevolar territorio iraquí aprovechando la debilidad de las defensas antiaéreas iraquíes . Su fuerza aérea sólo contaba hasta hace poco con aviones ligeros y de transporte, cuando llegaron los primeros cazabombarderos en servicio desde 2003.

Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz

Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz

Considerando que los F-15I irían cargados con al menos una GBU-28 y volarían a baja cota sería necesario al menos un reabastecimiento en vuelo.  La fuerza aérea israelí cuenta con Boeing 707 modificados como aviones cisternas. La maniobra de repostaje en vuelo es lenta y delicada, exponiendo a los aviones durante su realización. Es difícil imaginar que tal maniobra se hiciera a bajo cota y en cielos hostiles. Una alternativa sería buscar una ruta diferente, por ejemplo atravesando el norte de Arabia Saudita. En los últimos años se han publicado noticias sobre un acuerdo secreto entre Israel y Arabia Saudita por el que el segundo país fingiría no ver en su radares a los aviones israelíes rumbo a Irán. Se ha hablado también de que los aviones israelíes podrían atacar Irán desde Azerbaiyán. En ambos casos es previsible represalias iraníes. Por no hablar del escándalo en el mundo árabe-musulmán de la ayuda saudí a los planes de Israel.

Cuando los aviones israelíes entraron en Siria en 2007 para destruir su programa nuclear algo curioso pasó. La red de defensa aérea siria resultó incapaz de detectar a los aviones israelíes. Se habla de avanzados sistemas de guerra electrónica, de un cíber-arma que apagó los radares, de sabotaje in situ e incluso de todo junto a la vez. El grupo de F-15I israelíes se encontrarían con la red de defensa antiáerea de Irán, país que lleva esperando un ataque así bastante tiempo.

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Sistemas SAM cerca de Natanz. Rojo = HQ-2 (copia china del S-75/SA-2). Naranja = HAWK. Verde brillante = 2K12 (SA-6). Verde apagado = TOR-M1E Fuente: Air Power Australia

Dependiendo del grado de sorpresa esperada y del nivel de hostilidad de los países cuyo espacio aéreo el grupo de F-15I tendría que atravesar, habría que añadir un grupo de escoltas (“sweepers”) encargados de barrer la ruta de aviones enemigos y aviones encargados de suprimir las defensas antiaéreas enemigas (SEAD). con misiles antiradar. Aquí llegamos a uno de los puntos peliagudos. Lo que tendría que ser una discreta misión de ataque estratégico a larga distancia con aviones volando bajo y a gran velocidad, podría convertirse en un circo aéreo de decenas y decenas de aviones realmente difícil de hacer pasar por un espacio aéreo hostil de forma discreta. Cada avión que se añada al paquete de ataque significa más combustible que deberán cargar los aviones cisternas hasta que quizás hagan falta más. Sería un caso típico de “mission creep”.

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Boeing 707 de la fuerza aérea israelí modificado como cistena y tres F-15

Las fuerzas armadas iraníes cuentan con tecnología occidental de los años setenta modernizada localmente combinada con sistemas rusos y chinos más modernos. Es esperable que los equipos israelíes de guerra electrónica fueran capaces de incapacitar los sistemas más antiguos y parte de los equipos rusos actuales. Se habla de acuerdos de intercambio de información entre Rusia e Israel, por los que Israel habría ofrecido información a Rusia sobre los sistemas de defensa antiaérea georgianos de factura israelí a cambio de información sobre los sistemas de defensa antiaéreos rusos en manos de Siria. Sin embargo, las relaciones entre ambos países posiblemente ya no sean las mismas. De hecho, Rusia ha anunciado estar dispuesta a vender los avanzados sistemas de defensa antiaérea S-300 a Irán. El levantamiento de las sanciones internacionales a Irán supondrá importantes ingresos para el país cuyas autoridades ya han anunciado que dedicarán recursos a la modernización de las fuerzas armadas del país.

Hasta ahora, los israelíes han resuelto sus desafíos estratégicos con audacia e ingenio. Desde el rescate de rehenes en Entebbe al ataque del programa nuclear sirio. Así que la solución a los problemas aquí planteados podrían venir de formas inesperadas, como la ayuda de aliados desconocidos hasta el momento o soluciones técnicas como F-15 con sisternas de repostaje “buddy pack”. Pero quizás Natanz sea un objetivo demasiado complejo. Siempre creí que la solución militar era inviable. Ahora hay que estudiar el acuerdo nuclear con Irán.

Michael Knights escribió en 2007 “Hard Target: Rolling-Back Iranian Nuclear Programmes”.

Por qué Occidente no derrota al Estado Islámico de una vez

Hace poco alguien me preguntó por qué los países occidentales no derrotaban al Estados Islámico. Escribí en enero “La fórmula para derrotar al Estado Islámico ya se inventó”, tomando como ejemplo la campaña contra los talibán emprendida por un puñado de agentes de la CIA y equipos A del 5th Special Forces Group en el norte de Afganistán en octubre de 2001. Se trataría de desplegar a fuerzas especiales con equipos de comunicación y desginadores láser acompañando a las fuerzas locales para concentrar los ataques de la aviación aliada en los “centros de gravedad” del Estado Islámico. Sin embargo, se acumulan las misiones de bombardeo y el gasto de dinero en una campaña que no parece muy resolutiva, a excepción del avance kurdo en el norte de Siria. Creo que hay unas cuantas razones de por qué no se derrota al Estado Islámico.

1. Estados Unidos no se quieren implicar a fondo.

Después de Afganistán e Iraq, la opinión pública estadounidense no aceptaría otra invasión de “un país musulmán al que vamos a llevar la democracia y el desarrollo”.  Tras el ataque perpetrado por las fuerzas del régimen sirio con armas químicas en el barrio de Goutha en 2013, me llamó la atención las voces en la derecha estadounidense que se posicionaron en contra de una posible intervención. Con un presidente republicano quizás hubiera sido diferente, pero entre las voces críticas se incluían muchos veteranos de guerra. Se ha convertido en el nuevo sentido común. Nada de invasiones sin un plan claro de salida.

ByO7SDIIYAAmmKFHoy hay en Iraq tropas españolas formando otra vez al ejército iraquí, fuerzas especiales canadienses y aviones estadounidenses. Pero que Washington vuelva a enviar un número elevado de tropas allí sería reconocer que la retirada en 2011 fue precipitada, un error o inútil. El coste político sería enorme en Washington.

2. Falta un aliado local vendible a la opinión pública.

En el caso de Afganistán, Estados Unidos contó con la Alianza del Norte, una coalición de señores de la guerra que había liderado el carismático Shah Massud. En el caso de Iraq, tenemos por un lado a un ejército en descomposición  y por otro lado un montón de milicias chiíes financiadas y armadas por Irán.

Kata'ib_Hezbollah_in_IraqEl caso de Siria es aún más complicado. En el norte del país tenemos las milicias kurdas del YPG, aliadas del PKK. Recordemos que en las milicias del YPG se alistaron dos españoles del partido Reconstrucción Comunista. Y que el PKK forma parte de la lista de grupos terroristas que elabora el Departamento de Estado estadounidense y es considerado también un grupo terrorista por parte del Consejo de Europa.

En el resto del país tenemos a los rebeldes del Ejército Sirio Libre, una coalición de grupos militarmente cada vez menos importantes en el desarrollo de la guerra. Hartos de esperar un apoyo que nunca se materializó, la mayoría de grupos se pasó a las filas islamistas que sí reciben dinero y armamento de las petromonarquías árabes.

CKcwaKRUwAA6ilwSólo recientemente Estados Unidos decidió instruir directamente a fuerzas sirias. Lanzó un programa con un presupuesto de 500 millones de dólares. El propósito era encontrar sirios sin simpatías y vínculos con grupos yihadistas. El primer año, tras gastar 36 millones de dólares y entrevistar a 7.000 sirios, formaron a 60.

3. Derrotar al Estado Islámico es sólo poner fin a una de las muchas guerras en curso en Siria.

En Siria hay ahora mismo varias guerras civiles en curso. El régimen de Assad lucha por su supervivencia contra todos, pero ha establecido en ocasiones pactos de no agresión con el Estado Islámico y en ocasiones ha sido informado por Estados Unidos de operaciones de bombardeo contra el Estado Islámico. Los kurdos del norte del país se mantuvieron al margen de la guerra civil hasta que el Estado Islámico llegó a sus dominios. Existen tres grandes coaliciones de grupos rebeldes: Jahbat Al Nusra (afiliada a Al Qaeda), Frente Islámico (financiado por Arabia Saudita) y Ejército Sirio Libre. En ocasiones han luchado entre sí, en ocasiones se han unido para luchar coordinadamente contra las fuerzas de Assad o el Estado Islámico. Y por el último el Estado Islámico, que lucha contra todos, aspira a consolidar el Califato. Su poder creció en torno a Aleppo apuñalando por la espalda a otros grupos que luchaban contra Assad.

Mañana mismo podría colapsar el Califato en Siria o el régimen de Assad, pero el vacío dejado sería ocupado por radicales islamistas aliados de Al Qaeda o de inspiración wahabí que lucharían por el poder. Por tanto, intervenir militarmente en Siria sería sólo la fase I de una campaña que nos obligaría a decidir sobre el futuro del país. ¿Aceptamos la supervivencia del régimen con tal de derrotar al Estado Islámico? ¿Fracturamos el país según las líneas de frente para asegurar a kurdos, alawitas, drusos y sunníes la hegemonía en los cuatro países nacientes?

Errando el blanco

Podrán creer ustedes lo que quieran sobre el Mossad y sus capacidades legendarias. Pero el verano pasó se armó mucho ruido por un mal movimiento de la Embajada de Israel en España. El día 31 de agosto la periodista Yolanda Álvarez anunció en Twitter que abandonaba la Franja de Gaza, donde estaba en calidad de reportera de RTVE, por “motivos personales”. Me resulta imposible encontrar el tuit pero sirva de prueba este artículo de opinión que recoge sus palabras. Pudo ser una excusa ante la existencia de otras causas. A saber.

El día 1 de agosto la Embajada de Israel publicó un comunicado criticando su trabajo, donde decían que se había convertido “desde el primer momento en correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás”.  ¡Ardió Twitter! Todo el mundo atribuyó una relación causa-efecto a los dos comunicados y nació una nueva mártir del periodismo español. Personalmente sus crónicas nunca me parecieron a la altura de ninguno de los dos extremos que se le atribuían. Ni terribles ni brillantes. Revista de Medio Oriente realizó un análisis de la cobertura informativa realizada por los corresponsales españoles en Gaza. Pueden juzgar ustedes mismos.

Ayer se supo que RTVE no le renueva el contrato a Yolanda Álvarez junto con otros corresponsales. Volvió a arder Twitter. Me resultaron divertidos los piropos que le lanzaron muchos como periodista. Sospecho que muchos de aquellos entusiastas de su trabajo encajarían en el perfil español típico de inglés “nivel medio”, por lo que dudo de su capacidad de juzgar el trabajo de una periodista cubriendo un conflicto si no se informan y contrastan con la prensa internacional. En el caso de Gaza, pienso que “periodismo es todo aquello que Hamás no quería que se mostrara, el resto es propaganda”. Y nunca vi a ningún periodista español contar que su trabajo sufría las presiones y cortapisas de Hamás.

Casualidades de la vida, esta madrugada el diario israelí Haaretz publicaba las conclusiones de un informe de Amnistía Internacional sobre las acciones palestinas durante el conflicto del pasado verano, como por ejemplo el uso de hospitales, templos e instalaciones de Naciones Unidas como almacén de armas. El informe menciona que murieron más palestinos que israelíes por culpa de los cohetes palestinos. Además, cuenta que las organizaciones de derechos humanos vieron su trabajo impedido en la zona. Un detalle curioso. El informe confirma mis conclusiones sobre la explosión en Al Shati del 28 de julio de 2014 en la que murieron varios niños. Fue un proyectil palestino. Hablé de aquel caso aquí en mi blog. Sin embargo, Yolanda Álvarez informó aquel día que las víctimas habían muerto por culpa del ataque de un dron israelí. Pero a estas alturas ya lo deben saber. La cobertura del periodismo español sobre Israel es como la tostada de la ley de Murphy. Siempre cae del mismo lado.

Así hasta que los judíos pidan perdón por el Holocausto

Ilya U. Topper, periodista al que diseccioné hace tiempo aquí unos de sus artículos, ha vuelto a escribir sobre Israel unos de esos artículos pretendidamente sesudos y sustentados por pretendidos argumentos históricos que tanto gustan en España, ese país donde el 35% de la población lee “nunca o casi nunca” y donde sólo el 29,3% lo hace “todos los días o casi todos los días”.

En este nuevo artículo “De cómo Israel acabó con los judíos” podemos distinguir claramente la letra y el espíritu de la letra. Porque en esta clase de textos no es difícil entender la intención última del autor que no queda nada disimulada si uno entiende el contexto del debate. La idea fundamental del texto es que los judíos como pueblo es un concepto relativamente moderno y que, tras la creación del Estado de Israel, la población de ascendencia europea impuso su experiencia histórica del Holocausto como justificación fundamental de la existencia del país. Así, con la construcción del relato sobre una falsa identidad colectiva de pueblo eternamente discriminado y perseguido, se pudo sustentar la idea de Israel como necesario hogar nacional judío que sirviera de refugio a los judíos del mundo. La conclusión última es que los llamamientos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a que los judíos europeos abandonen sus países para emigrar a Israel es una perversa continuación del antisemitismo nazi que pretende destruir las comunidades judías de la diáspora.

Los argumentos de Topper sobre el Holocausto como una experiencia propia y concreta de los judíos de Europa del Este, “entre el Rin, el Danubio y los Urales”, rayan la broma macabra cuando él mismo usa como argumento de la ausencia de una identidad judía entre los sefardíes “el chiste del sefardí de Salónica”. ¿Salónica? ¡¿Salónica!? Les pondré una gráfica de la población judía en Salónica, a ver si ustedes lo pillan.

La Wikipedia en español tiene en su entrada “Historia de los judíos de Salónica” un epígrafe titulado La destrucción de los judíos de Salónica” que dice:

Más de 48.000 sefardíes de Salónica fueron enviados a los campos de concentración nazis. Cerca del 98% de los habitantes judíos de la ciudad murieron durante la guerra. Únicamente los judíos de Polonia sufrieron una mortalidad tan elevada.

No creo que merezca la pena escribir aquí un tratado sobre los padecimientos de los judíos sefardíes en el Norte de África o cómo la Diáspora Sefardí alcanzó todo el Mediterráneo. Encontramos sefardíes en sitios como Sarajevo, donde la comunidad duramente sobrevivió al Holocausto y conmemoró el 5º centenario de su expulsión de España bajo las bombas. Hay que tener muy mala idea para argumentar que los judíos sefardíes vivían alegremente en sus países de origen y emigraron carentes de entusiasmo hasta Israel, donde unos tristones judíos azkenazíes les hicieron tragar ruedas de molinos sobre que existía el pueblo judío, odiado y perseguido durante siglos. Aquí otro mapa sacado de la Wikipedia sobre expulsiones de judíos entre 1.100 y 1.600:

Insiste Ilya U. Topper que la experiencia de los pogromos rusos del siglo XIX y del Holocausto en el siglo XX es algo limitado a la experiencia de los judíos europeos porque “ninguna masacre de este tipo forma parte de la experiencia histórica de los judíos sefardíes, ni de los de Marruecos, Iraq, Yemen, Etiopía, Irán, Cáucaso, India, Malasia o Afganistán”. Es curioso que afirme esto, cuando trate de ridiculizar la idea del Holocausto como fenómeno histórico singular. Pero resulta que la vida de los judíos de Oriente Medio, los mizrajíes, quedó trastornada para siempre con la creación del Estado de Israel. Las tensiones árabes-israelíes que fueron estallando antes de la proclamación de independencia tuvieron su resonancia en la región, como el progromo de Bagdad de 1941 y los disturbios de Alepo en 1947. El éxodo de judíos de los países de Oriente Medio es siempre oportunamente ocultado porque alteraría el discurso occidental sobre la Nakba palestina. Hubo no uno, sino dos pueblos que partieron para siempre al exilio. Uno encontró un nuevo hogar donde fueron ciudadanos de derecho, los judíos mizrajíes, mientras el otro se convirtió en eterno refugiado sin derechos bajo las dictaduras árabes. Los palestinos han sido machados estos últimos años en Siria pero no busquen condenas y condolencias internacionales sobre la situación en el campo de refugiados de Yarmouk porque en la ecuación no entra Israel.

Me ha bastado un paseo por Wikipedia para señalar errores y omisiones. Pero no tengo ni ganas ni tiempo de refutar el artículo párrafo a párrafo. Decía una ley de la entropía que la energía gastada en refutar la basura que encuentras en Internet es infinitamente mayor que la empleada en generarla. Así que quiero centrarme en la idea principal del artículo, porque es uno más de un nuevo género antisemita que llevo encontrando desde hace cierto tiempo.

El Holocausto es el pecado original de la Europa unida, próspera y democrática. Las potencias europeas se estuvieron matando entre ellas en una larga cadena de guerras que arranca con la Segunda Guerra Italiana de Independencia (1859), que enfrenta a Francia y Austria, plantando las semillas de rivalidades y rencillas que llevan a la siguente. Sigue la guerra austro-prusiana (1866), continúa la franco-prusiana (1870-1871), llegamos a la Primera Guerra Mundial (1941-1918) y concluimos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En la Europa exhausta brotaron ansias de paz infinta que llevaron al proceso de  integración regional más avanzado del planeta y a más de medio siglo de paz en Europa Occidental. Pero esa Europa, en la que se mira el resto de procesos de integración regional del mundo, lleva la marca de Caín en la frente. La Segunda Guerra Mundial asistió al Holocausto, donde participaron las maquinarias de administraciones gubernamentales y ejércitos con la complicidad, complacencia o indiferencia de poblaciones. La única forma de que Europa se libre de su mancha es banalizar el Holocausto o tratar de equiparar a Israel con la Alemania nazi.

Dice Ilya U. Topper  del Holocausto:

Un suceso al que los sacerdotes sionistas retratan  -y exigen blindar legalmente- como único en la Historia, incuestionable, inexplicable, incomparable, es decir, dios.

Y ya sabemos el destino de Dios en el mundo moderno después de Nietzche y Freud: Matar a Dios y matar al padre como ritos de liberación.  La iconoclastia se vuelve imperativa porque hay que cuestionar siempres los mitos. Hay que acabar con el Holocausto para poder liberarnos del pesado fardo de la culpa.

Añade:

El dogma de la incomparabilidad del holocausto (es el único hecho histórico cuya negación es delito penal) es hoy día, en un mundo laico, la única manera de sostener la posición de los judíos como “pueblo elegido”: por ser víctima de ese suceso único.

Sería interesante pedirle que nos pusiera ejemplos de sucesos históricos comparables con el Holocausto pero ya ven que es todo un invento de los judíos que necesitan sentirse especiales. Son víctimas porque quieren. Porque quieren sentirse únicos y diferente en su concepción racista de “pueblo elegido”.

El segundo proceso de trivialización del Holocausto es equiparar a Israel con Alemania nazi. Lo habrán visto en cada enfrentamiento entre los grupos armados palestinos de Gaza e Israel. Me refiero a las imágenes manipuladas de la bandera de Israel que sustituye la estrella de David por una esvástica, las frases pretendidamente profundas sobre “cómo los israelíes hacen a los palestinos lo que los nazis hicieron con ellos”, el hashtag “Hitler tenía razón”, los artículos sobre el “holocausto palestino”, etc. Busco en Google “Ghetto de Gaza” y encuentro la expresión en un medio “bolivariano”, en boca de Jean Marie Le Pen, en un blog conspiranoico, etc. La alegre tropa de la Nueva Guerra Fría, vamos. La idea es que si Israel ya es tan mala como la Alemania nazi, hay una equiparación moral que salda una deuda histórica. Ahora ya se puede odiar a Israel y los judíos sin complejos. Si son los nuevos nazis no merecen la más mínima simpatía. La proyección hacia el pasado lleva a que se suspendan actos de recuerdo del Holocausto en Reino Unido o España para no ofender a los musulmanes locales.

Ilya U. Topper habla de “la ficción asquenazí del eterno judío perseguido por el antisemitismo internacional” pero resulta que no hay nada más viejo que el nuevo antisemitismo, que habla de Israel y globalización pero repite los alegatos antisemitas tradicionales. Los judíos ya no matan niños para hornear matzá, ahora matan niños en Palestina aunque nadie se pregunte cómo es que la UNRWA tuvo que reconocer que en cuatro ocasiones sus escuelas habían sido usadas como polvorines en Gaza. Los judíos ya no son prestamistas usureros, ahora los fondos de inversión internacionales de judíos multimillonarios son culpables de la crisis financiera internacional. Los judíos ya no provocan guerras a través de su infiltración en el comunismo internacional, ahora lo hacen a través de su control de la política estadounidense que convierte al gobierno de Washington en un títere de Israel. Y a todas estas, a los judíos los siguen matando en Europa, sus tumbas son profanadas y sus templos requieren protección policial pero el debate público es sobre el auge de la islamofobia. Mientras tanto, los judíos son la principal víctima de “crímenes de odio” en Estados Unidos, donde representaron el 60% de los casos en el año 2014.

Entiendo perfectamente lo que pretendía argumentar Ilya U. Topper en su artículo. Y la verdad, me da bastante asco.

La ley de Murphy del periodismo español

El pasado miércoles 28 de enero el grupo libanés Hezbolá lanzó un ataque contra fuerzas militares israelíes. Lanzó varios misiles anticarro Kornet de diseño ruso y presumiblemente suministradas por Irán contra dos vehículos militares israelíes, un Isuzu D-Max y un Citroën Berlingo que se desplazaban por una carretera a 2 kilómetros de la frontera. En el ataque, murieron dos militares israelíes. El ataque de Hezbolá fue acompañado por el disparo de proyectiles contra posiciones militares israelíes en una repetición de la táctica empleada en el ataque que dio lugar a la guerra del verano de 2006. Mientras atacaban a los vehículos los disparos contra posiciones militares distraía y fijaba a las tropas israelíes. El ejército israelí respondió al ataque desde territorio libanés. Un disparo impactó en un puesto de observación elevado en la posición 4-28 de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). Murió un casco azul español, el cabo Francisco Javier Soria Toledo. Era su segunda misión en el Líbano y esperaba el nacimiento de su primer hijo. Estaba destinado en la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X.


Con toda probabilidad el disparo que mató al cabo Soria fue lanzado desde territorio israelí. Según el ministro de Defensa español, “las autoridades israelíes han trasladado al Gobierno sus condolencias y disculpas por lo sucedido”. Si me preguntan mi opinión les diré que el asunto pinta nada bien. Si suponemos que el impacto fue de un arma de tiro indirecto (artillería o mortero) habría que creer que un soldado israelí apuntó erróneamente contra una posición permanente de Naciones Unidas. Si el impacto fue de un arma de tiro directo o un arma guiada, como los misiles Tammuz que Israel ha usado en los Altos de Golán contra disparos desde Siria, tenemos que hablar de un disparo deliberado.

Hasta aquí los hechos. Ahora hablemos de algo completamente diferente, como es el periodismo español. En seguida circuló un vídeo grabado por unos soldados españoles desde el interior de un vehículo, probablemente un IVECO Lince como el que se ve en la primera foto. Aquí podemos verlo en el canal de Youtube de El Confidencial TV.

Creo que podrán estar de acuerdo conmigo que en el vídeo, quitando algunas palabras ininteligibles, se oye claramente:

-¿Están cayendo EN Israel, tío?
-Parece que están cayendo DENTRO de Israel ahora.-
-Esto…
-Espera, calla, calla…-
-Están cayendo DENTRO. ¿Cómo puede ser? No, no puede ser eso. ¿Eh?
-Yo creo, mi sargento, que vienen de la vaguada de El Meri?
-¿De El Meri?
-Sí. De ahí es normal que Hezbolá tire.
-Hezbolá está tirando.
-Porque no se les ve, ¿no?
-Pues por eso digo. Porque es una vaguada grande y no se les ve.
-¡Otro!
-¿Dónde, dónde, dónde…?
Hostiá

Creo que en la conversación queda claro que los soldados españoles aprecian que están cayendo proyectiles de Hezbolá DENTRO de Israel y especulan que Hezbolá podría estar lanzándolos desde una vaguada en El Meri. La converación queda interrumpida por el impacto contra la posición y los soldados abandonan el vehículo rumbo a un búnker.

¿Qué encontramos en el diario El Mundo? El siguiente titular:

Compañeros del cabo español muerto en el Líbano: ‘Están cayendo de Israel, tío. No puede ser eso’

Vaya con el error. Un error de transcripción que se convierte en un titular que cambia la secuencia de hechos y transforma otra frase en un reproche. Los proyectiles caen desde Israel y eso no puede ser. No señor.

Está claro que el periodismo español sobre Israel sufre siempre la ley de Murphy. Cuando la tostada cae al suelo, siempre cae del lado de la mantequilla. Nunca verán un error que quite responsabilidades a Israel, atribuya un muerto erróneamente al otro bando, añada méritos a un personaje israelí, infle los logros del país, etc. Siempre verán a los periodistas españoles cometer “pequeños” errores que cambian el sentido de la noticia. Un día un fallido cohete palestino que mata palestinos se transforma en un misil israelí. Otro un ataque de Hezbolá contra Israel que inicia una secuencia de hechos desaparece para quedar sólo la respuesta israelí. Y así, siempre. Cualquiera diría que los periodistas españoles le tienen manían a Israel. Pero eso sería ser muy mal pensados, ¿no?