Aún quedan justos en Sodoma

Hace tiempo tuve la oportunidad de hablar con alguien del Ministerio de Defensa sobre el asunto de la publicidad con la que se promociona la figura del soldado profesional. La persona en cuestión, un militar, se expresaba en los mismos términos que he leído estos días en cierto libro escrito por otro militar, y del que pronto tendré que hablar. Ambos consideraban que al contrario que en el resto del mundo no procede apelar a la sed de aventura, resaltar el lado sacrificado de la profesión e incidir en la propia naturaleza marcial del asunto. En España es preciso, en cambio, resaltar el buen rollito de las misiones humanitarias y de paz, ocultar en los carteles y anuncios televisivos cualquier clase de arma y obviar la dureza de la vida del soldado. “Si alguien se siente engañado porque al llegar al cuartel nada se parece a lo anuciado en la tele es que es tonto. Es como comprarse el coche y preguntar dónde está la chica del anuncio” me dijeron.

No tengo ni idea quién se encarga de estas cosas en el Ministerio pero gobierno tras gobierno quien quiera que sean los responsables demuestran no tener ni idea de cuál es su target publicitario. Si es que saben lo que es un target publicitario. Alguien tendría que explicarles que los anuncios promocionando el trabajo de soldado militar no deberían estar hechos partiendo de la premisa de no enojar a toda costa los perroflautas y que la vida del militar es dura pero a la vez llena de alicientes no materiales que en el resto del mundo precisamente tratan de resaltar. Ahí están los Royal Marines británicos que se anuncian dejando claro de entrada “99.99% need not apply” o enumerando las penalidades que esperan al soldado.

Y podríamos seguir contando los exabruptos que se le escapan a los que nos movemos en torno a este mundillo cuando leemos comunicados de prensa oficiales que camuflan la realidad o los metidos en la materia nos cuentan las presiones “desde arriba” para quítame esa coma en el dossier de prensa de turno. Rece, el que crea en algo, para que los talibán no nos pongan los pies en la tierra un día de estos sobre la diferencia de una misión de paz y una guerra.

Y mientras tanto, encuentra uno motivos para la esperanza gracias a la oportunidad que ofrece Internet de saltarse jerarquías y democratizar la publicación de contenido. Un grupo de chiflados escriben por acá un blog profesional sobre aviación militar y otro grupo de chiflados, en la estela de algunos antecedentes estadounidenses o británicos, montan este vídeo:

Cualquiera diría que unos y otros disfrutan de su trabajo. Y la esperanza es que mientras tengamos Internet, tendremos fotos, vídeos y blogs que nos presenten otra cara de las fuerzas armadas sin esperar ni importar lo que venga de arriba.

¿Un ejército en crisis?

Si tuviéramos que hablar de los problemas de las fuerzas armadas españolas empezaríamos por dos cuestiones cruciales: La insuficencia de los presupuestos y la falta de tropa (soldados y marineros).

España es uno de los países desarrollados que menos gasta en defensa. Dentro de la OTAN es el país que tras Luxemburgo menor porcentaje de su P.I.B. dedica a defensa. El salto de un ejército de soldados de reemplazo a uno profesional se hizo durante la primera legislatura en la que gobernó el Partido Popular con apoyo de CiU. Fue en aquellos tiempos en que los cachorros del PP pasaron de corear “Pujol, enano Habla castellano” al “Pujol, guaperas. Habla como quieras”.

En los llamados “Pactos del Majestic” quedó enterrado el sistema de conscripción y se abrieron las puertas a un ejército profesional. En un país donde el servicio militar obligatorio había llegado a ser tan impopular cabe imaginar que se podía haber abierto el debate partiendo de la idea evidente que un ejército profesional tenía un mayor coste económico. Al fin y al cabo, de aquellas decenas de miles de soldados de reemplazo que cobraban poco más de mil pesetas al mes se iba a pasar a unas fuerzas armadas cuya tropa debían cobrar un sueldo digno. Se decía además que aquellas fuerzas armadas profesionales siendo más pequeñas serían capaces de lo mismo o más al modernizarse sus medios.

Pero no hubo debate. No hubo aumento de los presupuestos de defensa. Eran los tiempos de apretarse el cintura para ajustarse a los Criterios de Convergencia europeos. Y lo que es peor: El sistema de profesionalización de las fuerzas armadas adoptado por el gobierno del PP concebía a los soldados profesionales como trabajadores temporales. En un país donde la aspiración del currito medio es un contrato permanente que le permita hipotecarse y pagar las letras del coche, las fuerzas armadas ofrecían contratos de tres años renovables a un máximo de seis.

Que no se cubrieran las plazas de tropa y marinería llevó a la disolución de unidades, al amarre de fragatas, a la incorporación de extranjeros y a la bajada del listón en los requisitos físicos e intelectuales aplicados a la tropa. El necesario cambio de la legislación sobre tropa y marinería lo llevó a cabo el gobierno socialista en la anterior legislatura. Pero estaríamos equivocados si creyéramos que todos los problemas de las fuerzas armadas españolas se acabarían mañana derramando sobre ellas millones de euros y alistando las decenas de miles de soldados y marineros que faltan. Porque cabe preguntarse primero qué criterios habría que seguir en el gasto de ese hipotético dinero caído del cielo y en la distribución de los soldados. Y lanzada la pregunta el siguiente paso es preguntarse sobre lo acertado de los criterios que se siguen al respecto actualmente.

Es un debate que he mantenido ya en su momento y resulta que somos unos cuantos los que observando nuestras fuerza armadas desde fuera apreciamos una notable diferencia entre las fuerzas de tierra, mar y aire. Pareciera que con los magros presupuestos actuales y el déficit de tropa la Armada y el Ejército del Aire han sabido dotarse de los medios necesarios y adaptar tanto los esquemas organizativos como las doctrinas operativas.

Mientras, el Ejército de Tierra vive en una permanente crisis existencial desde el fin de la Guerra Fría. Ya hemos perdido la cuenta de los planes de reestructuración (META, NORTE, RETO…) y del batiburrillo de entidades (Fuerza de Maniobra, Fuerza Terrestre, Fuerza de Acción Rápida) que han ido generando. Cada plan de modernización ha sido siempre un plan de reducción y tras el plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra) corrió el chiste que el siguiente en aplicar sólo podría ser ya el plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes).

En cuanto a los materiales el Ejército de Tierra sufre un retraso histórico. Entrado el siglo XXI está incorporando los elementos fundamentales de la guerra mecanizada aeroterrestre adoptada por los países de la OTAN en los años 80: El carro de combate pesadamente blindado y ágil, el vehículo de combate de infantería y el helicóptero de ataque cazacarros. Los tres programas (carro Leopard 2E, el VCI Pizarro y el helicóptero Tigre) no sólo llegan tarde, sino que han sufrido enormes retrasos y problemas.

Para colmo el Ejército de Tierra ha vivido la paradoja de que sus principales programas tecnológicos hayan sido irrelevantes, desde el punto de vista práctico, en el quehacer diario de las misiones internacionales donde nuestros soldados se la están jugando. En Bosnia, Kosovo, Líbano, Iraq y Afganistán las patrullas diarias se han hecho y se hacen en los ya superados BMR. Aún peor: Los programas de adquisición de vehículos especialmente protegidos a pruebas de minas que fueron lanzados con carácter de urgencia también han tenido problemas y retrasos.

El asunto da para un amplio debate en el que no voy a entrar aquí. Aunque sin duda es un debate necesario. Por eso es destacable que el Grupo de Estudios Estratégicos publicara el 8 de julio de este año uno de los primeros intentos de plantear la cuestión en público. El artículo “Rompiendo moldes. ¿Qué Ejército necesita España?” es obra de Antonio J. Candil Muñoz, coronel del Ejército de Tierra en la reserva. Lo cual le confiere más valor a las opniones de su autor.

El coronel Candil Muñoz no se anda con rodeos:

Si el Ejército fuese auditado hoy, como se hace en la mayoría de las empresas serias de España, las conclusiones serían tremendas y la mayor parte de la estructura de dirección sería reemplazada. (pág. 2, 1ª columna)

Si decíamos que el Ejército de Tierra no pasaba la comparación con las otras dos ramas de las fuerzas armadas españolas en la manera de superar el reto de la modernización es porque hay problemas de fondo. El coronel Candil Muñoz apunta también:

Posiblemente la raíz de los principales males que aquejan al Ejército español esté, después de todo, en el propio Ejército. (pág. 2, 2ª columna 2)

A pesar de que el GEES sea un think tank en la órbita del Partido Popular en el anális no se pasa por alto las responsabilidades del gobierno de Aznar:

[L]a profesionalización, llevada a cabo muy demagógicamente por el Sr. Eduardo Serra y el gobierno anterior del PP. (pág. 8, 2ª columna)

El análisis tiene su enjundia y merece ser la pena leído. Pero resulta que va al meollo del asunto a partir de la mitad de la segunda columna de la página 8 (tomo como referencia la versión en PDF). Todo lo anterior es una puesta de antecedentes donde el señor Candil Muñoz, coronel en la reserva, nos cuenta que el mundo y los conflictos armados han cambiado. Que es precisamente el asunto principal de este blog. Y esa parte del artículo me parece más que discutible. Pero de eso hablamos otro día.

Un ejemplo desde Chile

Hoy comparece la Ministra de Defensa española ante la comisión de Defensa del Congreso. Ayer El País Semanal publicaba una entrevista a Michelle Bachelet, presidenta de Chile.

[H]ay una parte de su biografía que se ha destacado poco y me ha llamado la atención: su curso de estrategia militar aquí en Chile y el de posgrado en defensa continental en Fort Leslie McNair (Washington) a mediados de los noventa.

Lo hice porque consideré que uno de los problemas que tuvimos en Chile era una falta de diálogo entre el mundo de la política y el mundo militar. Mi gran preocupación era cómo lograr no repetir una tragedia como la que habíamos pasado [el golpe de Estado y la dictadura de Augusto Pinochet entre 1973 y 1990]. Yo creía que en el mundo de la política y de la izquierda había que entender que las Fuerzas Armadas eran parte constitutiva del Estado y que teníamos que generar confianza entre ambos mundos, dejando atrás los prejuicios, para asentar las bases de la democracia. Porque la democracia es algo mucho más que la mera elección de los representantes. Lo importante y lo difícil es aprender a convivir con un espíritu de amistad cívica. Ése es el sentido de mi acercamiento a lo militar en plena transición política.

Pensaba que era un mecanismo de defensa; salvando todas las distancias, como el indígena americano que aprende el español, la lengua de los conquistadores, para combatirlos mejor.

No, porque ya estábamos en democracia. Era una manera de explorar cómo construir una sociedad sana y democrática y no reproducir los errores del pasado. Me parecía, además, que desde la izquierda no le habíamos dado el valor suficiente al mundo militar, como tampoco a la seguridad ciudadana.

Yo preferiría no tener que sacar conclusiones.

Las armas del hombre blanco

Noticia de ayer:

El Congreso de Estados Unidos ha dado su aprobación a la venta de 20 misiles tácticos ‘Tomahawk’ a España en una transacción valorada en 156 millones de dólares (104 millones de euros), indicó hoy la Agencia de Cooperación para Seguridad y Defensa.

Yo qué soy una persona cortita de entenderas me gustaría saber a quién le dispararíamos nuestros Tomahawk en caso de que una red terrorista, como la recientemente detenida en varias provincias españolas, cometiera un nuevo 11-M o un 7-J. Y si nunca van a ser usados, porque actuarán toda su vida como arma disuasiva, me gustaría saber en qué contribuirán a combatir las redes que trafican con personas y drogas en la fachada atlántica de África Occidental o a afrontar una hipotética “Marcha Verde” sobre Ceuta o Melilla.

Yo tengo mis sospechas. Pero quisiera saber.

[Nota (y ya van varias):] He abierto los comentarios. Ya no hace falta mi aprobación para que salgan publicados excepto en aquellos casos en que el filtro considera sospechoso el comentario. El filtro, hasta que vaya aprendiendo, deja pasar bastante basura. Así que tengo que ir borrando spam a mano y rescatando comentarios válidos. Como soy batante manazas me he cargado un buen puñado de comentarios interesantes. Disculpas a los agraviados, que espero vuelvan a comentar.

Tecnologías para salvar vidas de soldados españoles #2: MRAP

Los daneses y canadienses han enviado carros de combate a Afganistán. Los británicos y noruegos, Vehículos de Combate de Infantería. Los estonios y australianos, vehículos a prueba de minas. Los holandeses piezas de artillería autopropulsada. ¿Y España? Una copia Made in Spain de los Hummer, de la que empieza a llegar la versión blindada, y el ubicuo Blindado Medio de Ruedas. Un vehículo diseñado en los años setenta y que ha sido el caballo de batalla de los soldados del ejército español tropas en misiones internacionales.

El lunes fallecían en Afganistán dos soldados españoles y un traductor por la explosión de un artefacto bajo el BMR en el que viajaban. Son ya cuatro los soldados españoles muertos por el efecto de una mina anticarro o una carga explosiva detonada baja un vehículo en Afganistán. Los Rebecos o VAMTAC, según la denominación del fabricante o el Ejército de Tierra respectivamente, y los BMR no son la mejor opción para misiones que consisten en patrullar por carretera cuando el principal peligro son las minas anticarro o cargas explosivas enterradas.

A su vez existen en el mercado buen número de vehículos blindados a prueba de minas cuya oferta y demanda se ha disparado desde que los artefatos explosivos accionados al paso de vehículos (Improvised Explosive Device como los llaman en inglés) se han con

Crónica de dos muertes anunciadas

Algunos lectores tienen la idea que los temas que trato aquí son tan esotéricos que un servidor tiene que ser alguien “mu’ listo”. Error. En realidad la comunidad de aficionados a los temas de seguridad y defensa en España que se reúne en Internet es tan diversa y amplia que forman una masa crítica suficiente para convertirse en una especie de think tank difuso. Yo tomo buena nota de lo que dicen, lo complemento con unos cuantas fuentes propias y saco mis propias conclusiones.

Así que al leer las noticias y descubrir que dos soldados españoles habían muerto en Afganistán hoy por la mañana al detonar una mina o un artefacto explosivo bajo el vehículo tuve esa desazón de ver confirmada al fin lo que unos cuantos sabíamos desde hace tiempo: Que las cosas en el área de operaciones del contigente español están empeorando y que los medios a disposición de nuestros soldados no son los mejores. (Vean si no El Alijar, qué premonición).

Hacía bien poco que nos habíamos enterado por la prensa italiana de un combate entre tropas españolas e italianas con fuerzas talibán cerca de la ciudad de Shewan (noticia aquí y aquí). Era sólo el enésimo incidente de los muchos que la prensa española recogía con letra pequeña y que servían de creciente señal de alarma para los que seguíamos lo que allí sucede. La situación en Afganistán en general ha empeorado en los últimos meses. Y los contigentes de la fuerza multinacional allí desplegada se han ido reforzando o desde el principio han desplegado medios adecuados. Como es el caso de los vehículos a pruebas de minas con los que cuentan desde Australia hasta Estonia.

Afganistán es la guerra olvidada y todo ello ha pasado desapercibido en España. Entre el afán de unos de ocultar la naturaleza del conflicto y el desinterés si no hay réditos electorales de los otros.

Releyendo lo que escribí a propósito de la muerte de seis soldados españoles en Líbano da la sensación que es dar vueltas al mismo tema así poco queda por decir. Quizás es la hora de que los que algo entedemos de estos temas hagamos de voz de quienes por imperativo de las Reales Ordenanzas no pueden tener voz.

Tecnologías para salvar vidas de soldados españoles

La falsa polémica sobre los inhibidores de frecuencia que hipotéticamente habrían salvado la vida de seis soldados españoles ha quedado olvidada. Es sólo una prueba más de que aquella pretendida preocupación de algunos políticos por la seguridad de las tropas españolas en el Líbano era una mera excusa dentro de la estrategia de la crispación. Y no es que la respuesta del gobierno fuera rápida y certera. Ir pregonando a los cuatro vientos que los vehículos militares españoles en el Líbano carecían de los dichosos inhibidores y defenderse afirmando que las fuerzas de paz de otros países también carecían de ellos resulta cuanto menos temerario.

Casco azul español en LibanoLos inhibidores de frecuencia no son más que uno de tantos elementos de seguridad de los que eran, y son, recomendables dotar a nuestros soldados españoles en misiones internacionales de riesgo. Y que la polémica haya quedado olvidada no quiere decir que ciertas necesidades hayan desaparecido. Nadie habla estos días de si los vehículos que las fuerzas armadas españolas tienen patrullando por tierras afganas son los más adecuados para la misión o de la calidad y comodidad de los chalecos antibalas. Pero en este país las medidas preventivas se toman siempre, parece, a golpe de tragedia. Así que yo les propongo iniciar un recorrido por distintas tecnologías que ayudarían a salvar vidas de soldados españoles.

Empezaré con una bien simple y aparentemente trivial: #1 Uniformes de camuflaje modernos.

Los uniformes de camuflaje no sólo tienen la función de confundir al soldado con el entorno. Permiten muchas veces reconocer la nacionalidad de un soldado de un solo vistazo: El camulfaje alemán (“flecktarn”) no tiene nada que ver con el DPM británico.

El Ejército de Tierra español uso hoy en día un modelo particular, de tipo boscoso no muy diferente del “woodland” estadounidense. Pero cuando hubo necesidad de mandar tropas a zonas desérticas el ejército español carecía de un modelo propio y se recurrió al viejo modelo estadounidense empleando en la Operación “Tormenta del Desierto”, conocido por su apariencia como “chocolate chip”. Se trata de un camuflaje creado basándose en los colores y apariencia de las áreas desérticas del suroeste de EE.UU.

La cuestión no es que los soldados españoles en Afganistán o en Iraq pasen poco desapercibidos llevándolo. Que no pasan desapercibidos con tal engendro de camuflaje. El verdadero problema es que copias de él se encuentran en cualquier parte. Sin ir más lejos la Guardia Nacional Iraquí lo empleaba en el tiempo en que hubo tropas españolas desplegadas en Iraq . Circulaban por el mercado negro entonces armas de todo tipo y también uniformes militares. No pasó nada, afortunadamente, pero existió el riesgo de que algún grupo de la insurgencia iraquí intentara montar un falso check-point, que cometiera una tropelía para luego acusar a los españoles o que se plantara algún tipo de trampa a los soldados españoles.

En este tiempo se han desarrollado camuflajes bastante avanzados, como los modelos pixelados que emplean EE.UU. (Ejército y Marines), Canadá o Colombia. Alemanes e italianos emplean modelos de manchas irregulares. Y hay hasta incluso empresas privadas que se dedican al I+D de los camuflajes a la par que diseños que merecían la pena considerar no sólo para los camuflajes desérticos. Si a un diseño de camuflaje moderno le añadimos una tela que no destiña al par de lavados, que el modelo desértico sea resistente pero no haga morirse a los soldados de calor y se acompaña al uniforme de combate con botas que no sean aparatos de tortura para los pies habremos dado un gran paso adelante.

Debates robados

En España resulta ser que ahora todo el mundo es experto en vehículos acorazados e inhibidores de frecuencias, a la par que defensor de las fuerzas armadas. Si hace meses se hablaba del ácido bórico y del dinitrotolueno, ahora toca terrorismo y fuerzas armadas.

El atentado terrorista del pasado domingo ha quedado reducido a la ausencia de inhibidores de frecuencia en los vehículos BMR españoles desplegados en el Líbano. De haber estado instalados quién sabe si se hubiera evitado el atentado. Se habla de los inhibidores de frecuencia como si fueran un recurso infalible más cercano a los escudos de energía de las películas de ciencia ficción que a lo que realmente son. Y cabe preguntarse que de haber fallado el atentado gracias a la presencia de los dichosos inhibidores, ¿no lo habrían intentado de nuevo los terroristas con otro método de activación?

Si un casco azul español hubiera muerto por un disparo de mortero ahora estaríamos hablando de la calidad de los chaleos antifragmentos. Y si el verano pasado un “Morsa” de la 5ª Escuadrilla, con sus décadas de servicio a cuestas, hubiera sido derribado con un misil tierra-aire portátil ahora estaríamos discutiendo por qué no llevan alertadores de radar y lanzadores de señuelos.

La cuestión es ¿envía España tropas al extranjero a lugares peligrosos con las debidas garantías? Los simpatizantes del Partido Popular se dan golpes de pecho, como si aquellos ocho años de gobierno se hubieran caracterizado por una especial sensibilidad hacia las fuerzas armadas y sus necesidades. Sólo basta recordar la profesionalización de las fuerzas armadas sin el debido debate público sobre el coste de tal medida.

Rescato un texto de Pedro Fatjó publicado en la página web del think tank neocón GEES en junio de 2000 y que en su último párráfo dice:

[E]s hora de que la política de defensa de España muestre una adecuación entre los objetivos de nuestra política internacional (un aumento del peso de nuestro país en la arena internacional, algo por cierto, que ha tenido continuidad entre los gobiernos de Felipe González y de Jose Mª Aznar) y los medios puestos a disposición de las FAS para cumplir el papel que se les asigna en la misma.

Mismo problema y mismo síntoma: España, dentro de los diez países con una mayor economía del planeta, tiene un gasto reducido en defensa. En un ranking del SIPRI, dentro de los países desarrollados España está a la cola en gasto de defensa. Por debajo de nosotros sólo quedaban en el año 2003 Suiza, Nueva Zelanda, Japón, Luxemburgo, Irlanda e Islandia (que no tiene ejército). Esto, es España es el país de la OTAN que tras Luxemburgo menos gasta en defensa.

Sin embargo las fuerzas armadas españolas se han desplegado en los últimos diez años en lugares como Haití, Pakistán, Indonesia, Iraq, Mozambique, Kosovo y Afganistán. Por el camino no se ha dejado de comprar multimillonarias armas estrellas mientras se dejaban amarradas fragatas por falta de marineros o las balas de fusil se compraban en Italia por resultar pésimas las españolas. Y se vive la paradoja que a patrullar en BMR como fusileros en lugares como Kosovo o Líbano se mandan a paracaidistas y tripulantes de carros de combate. Esto es, los soldados se preparan en España para unos cometidos y en misiones reales desempeñan otros. Tan comprometidos están legías y paracas en las misiones en el extranjero más peligrosas que a los Balcanes se han envíado soldados de las unidades de artillería costera, de la Guardia Real o de las guarniciones de Canarias, Ceuta y Melilla.

Se podría decir tantas cosas como para llenar un blog que hablara de las fuerzas armadas españolas, la defensa nacional y sus problemas. Pero creo que todo resulta tan evidente que he encontrado entradas interesantes en blogs ajenos por lo general al asunto. Les recomiendo lo dciho en el blog de Juan Carlos Escudier y en el blog de Lluís Bassets.

Cosas vistas el Día de las Fuerzas Armadas

El pasado domingo se celebró en España el día de las Fuerzas Armadas. Hubo desfile militar en León y Melilla, y una exhibición de la Armada y la Infantería de Marina en Gijón.

En León destacaron la ausencia del presidente del gobierno y la presentación en público de dos novedades: Los helicópteros de ataque Eurocopter Tigre y los aviones sin piloto SIVA. Poco a poco pero con paso firme el Ejército de Tierra español va llegando… a la década de los 90.

Tengo pendiente para un día de estos hablar de la industria de defensa española. Ya sólo de lo que se ve en esta foto, que publica el Tirador Solitario, se podía escribir largo y tendido. Un adelanto: En España hemos aplicado la política de “burro Made in Spain, ande o no ande”.

De momento apuntar, no sé si lo han recogido las crónicas, que los helicópteros Tigres que volaron en León son de la variante francesa y puestos en servicio en España de forma temporal hasta que se incorpore el modelo que España requirió. El Tigre “de serie” no cumplía los requerimientos del Ejército de Tierra español que quiso y pidió el helicóptero de ataque estadounidense AH-64 “Apache” pero que el gobierno de turno negó. Como igual se negaron los helicópteros de transporte UH-60 “Blackhawk” en favor de los Eurocopter Cougar. Algunos cuentan que coloquialmente a estos últimos se les llama “Mortadelos” porque ese era el alias del etarra cuya extradicción la compra de helicópteros franceses aceleró.

En cuanto al avión sin piloto SIVA es un modelo de diseño español que lleva en desarrollo desde principios de los años noventa y que por lo visto siguen en esa fase. A finales de aquella década los prototipos demostraron tener un pequeño problema con la ley de la gravedad a pesar del dinero y tiempo gastado. El caso es que se van a comprar aviones sin piloto israelíes. Del prototipo SIVA… ya veremos. Interesante es saber que mientras seguía el curso de su desarrollo unos ingenieros involucrados en el proyecto decidieron trabajar por su cuenta y obtuvieron resultados en tres años.

Pregunto: Si de la sanidad, educación e infraestructuras de transporte se habla y se discute tanto como servicios públicos que son y que implica fuertes inversiones del Estado, ¿cómo es que de otro servicio público como la defensa nacional y sus prespuestos se debata tan poco?

Vigila la costa como puedas

Imaginemos un día cualquiera en un punto cualquiera de las aguas territoriales estadounidenses. Imaginemos un buque tratando de pescar ilegalmente. O de infiltar droga o emigrantes irregulares en suelo estadounidense. Quizás podamos imaginar también un barco de recreo o mercante en apuros. En cualquier caso la vigilancia para prevenir aquello o el rescate para paliar lo otro sería misión de la Guardia Costera, que acudiría con sus buques y aeronaves.

Ahora imaginemos la misma situación pero no en Estados Unidos. Imaginemos esa situación en las costas de la España plural multinacional descentralizada e hípervitaminada. ¿Quién acudiría?

-Los buques de la Fuerza de Acción Marítima de la Armada.

-Los aviones y helicópteros del Servicio Aéreo de Rescate del Ejército del Aire.

-Los helicópteros del Servicio Aéreo de la Guardia Civil.

-Las patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

-Los helicópteros Sikorsky S-61 de Salvamento Marítimo, dependiente del Ministerio de Fomento, pero operados por la empresa Helicsa.

-Las embarcaciones y buques de la empresa pública Remolmar S.A. propiedad de Salvamento Marítimo, dependiente del Ministerio de Fomento.

-Los barcos y aeronaves del Servicio de Vigilancia Aduanera del Ministerio de Economía y Hacienda.

-Las aeronaves de la Secretaría General de Pesca Marítima dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pero operadors por Transportes Aéreos del Sur (filial de Helisureste).

-Las embarcaciones de la Cruz Roja del Mar.

Y según la Comunidad Autónoma donde sucediera el supuesto:

-Los barcos y helicópteros del servicio de GardaCostas de la Xunta de Galicia.

-Los helicópteros del Grupo de Intervención en Emergencias del Gobierno de Canarias.

Pero no se vayan todavía que aún hay más. En planes o con prespuesto aprobado a la fiesta se añadirían:

-Los aviones CN-235 del Ejército Aire que serán modificados como aviones de patrulla marítima.

-Los aviones CN-235 de patrulla marítima que Salvamento Marítimo, dependiente del Ministerio de Fomento, ha adquirido.

-Los aviones CN-235 de patrulla marítima que la Guardia Civil parece dispuesta a comprar.

Y este fin de semana me he enterado que la Guardia Civil ha comprado un pesquero para ser adaptado a labores de patrulla, del mismo modo que los patrulleros de la serie 60 de la Armada. Como la Guardia Civil no tiene capitanes titulados para comandar buqes ese pesquero reconvertido en patrullera será mandado por un oficial de la Armada.

Ahora vienen mis preguntas. ¿Cuánto nos cuenta a los españoles este barullo organizativo y de medios? ¿Cómo se explica que un mismo modelo de avión sea empleado por tres instituciones diferentes para hacer labores parecidas? ¿Cuánto hay de necesidad y cuánto hay de que montar parroquias y capillas particulares para que algunos se sientan Almirantes de la Mar Océana con medios aeronavales bajo su mando? Y mejor no saber o pensar en qué otras facetas de la Administración pública que escapan a los temas de este blog reflejan el mismo problema. Y no. No he descubierto yo nada nuevo