Hablando de Ucrania en el primer #PassimDeCañas

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Anoche tuvo lugar en Madrid el primer encuentro #PassimDeCañas organizado por passim.eu que giró en torno al conflicto de Ucrania. Moderó el acto Álvaro Imbernón y allí hablamos Francisco de Borja Lasheras, Nicolás de Pedro y yo. Quise asumir el papel protagonsita de follonero de la noche, pero creo que sin duda el protoganismo me lo arrebató el 2º secretario de la Embajada de Rusia en España, que fue el primer miembro del público en intervenir y arrancó risas del público. El evento me sirvió además para conocer en persona a gente del mundillo que ya conocía gracias a Twitter, como Cristina Casabón, Itxaso Domínguez y Javier García. Incluso tuve la oportunidad de saludar a un lector del blog y a los miembros del colectivo Con Ucrania. Sobra decir que la noche terminó de cañas. Yo me lo pasé estupendamente y espero que el público también.

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De derecha a izquierda: Álvaro Imbernón, Francisco de Borja, Nicolás de Pedro y un servidor

Hablamos cada al principio en torno a un cuarto de hora. Francisco de Borja aportó su experiencia trabajando sobre el terreno con la OSCE. Nos contó las dificultades que entraña supervisar un área tan extensa con un número de observadores y recursos limitados. Me hizo pensar que estamos ante un dilema clásico de ponerle el “cascabel al gato”. ¿Qué países están dispuestos a enviar más observadores desarmados y qué mecanismos podrían crearse para penalizar a los infractores del alto el fuego? Nicolás de Pedro por su parte arrancó analizando el papel de la Unión Europea en la crisis ucraniana, convertida en la diana favorita de los todólogos, aparte de analizar la cambiante estrategia rusa respecto a Ucrania y descifrar el significado del acuerdo de alto el fuego Minsk II. Habló sin pelos en la lengua y reforzó en persona mi impresión previa vía Internet de ser buena gente. Además fue acompañado de un destacado experto en geopolítica kazajo que nos aportó las reflexiones que ha suscidtado la crisis ucraniana en su país. Algunos ven allí un patrón: Primero Georgia, luego Ucrania y habrá un tercero (Бог любит троицу). No les tranquiliza escuchar a algún político ruso cuestionando la existencia de Kazajistán como nación soberana.

repartiendo

Nicolás de Pedro, arremangado, repartiendo estopa ante la inquietante mirada de Álvaro Imbernón.

Mi intervención arrancó con una mención a cierto libro de un ex-profesor de la Universidad Complutense donde habla de la película “Katyn” y en el que muestra que jamás oyó hablar del Pacto Ribbentrop-Molotov. Me parece que se conoce poco cómo entre 1917-1940 la Unión Soviética intentó recuperar las fronteras del imperio zarista en una sucesión de conflictos armados. Fue un proceso de implosión seguido de otro de expansión imperialista. Si damos un salto en el tiempo hasta la disolución de la Unión Soviética, lo que Vladimir Putin llamó “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”, veremos que Rusia pasó primero por la década de los 90 por un período de impasse estratégico mientras se consolidaba el Estado, se transformaba la economía y la atención del país estaba volcada en un conflicto interno como el de Chechenia. Superada esa fase el país ha vuelto su mirada al exterior, en la búsqueda de la consolidación de una esfera de influencia en el “extranjero cercano”.

No hay que recurrir a oscuras obras rusas de geopolítica para encontrar referencias a las ambiciones rusas sobre Ucrania. El país es mencionado en El Choque de Civilizaciones de Samuel P. Hungtinton y El Gran Tablero Mundial de Zbigniew Brzezinski, donde podemos encontrar las declaraciones de personalidades rusas que consideraron allá por los 90 la independencia de Ucrania como un accidente histórico que sería tarde o temprano subsanado. Afirmaban que Crimea y Ucrania no tardarían en volver al seno de la madre Rusia. Sin ir más lejos, en septiembre de 2013 Serguéi Gláziev, cofundador del partido ruso Rodina y hoy parte del círculo del Kremlin, advirtió que, en caso de que se firmara el acuerdo de asociación de Ucrania y la UE, “Rusia ya no podría garantizar el status de Ucrania como Estado y posiblemente podría intervenir si las regiones pro-rusas del país apelaran directamente a Moscú”. Por tanto, asuntos como el Maidan y la caída de Víktor Yanukovich son absolutamente contingentes en esta crisis. No hay ninguna razón que justifique una crisis política en Ucrania lleve a la invasión de Crimea.

El propio Vladimitir Putin reconoció en un reciente documental de televisión que la decisión de invadir Crimea fue tomada sobre la marcha tras la caída de Yanukovich y mientras se debatía la operación militar para sacarlo de Ucrania. La presencia de tropas rusas en suelo ucraniano es indiscutible. Y aunque ciertamente los uniformes militares rusos “Flora” y “Gorka Bars 3″ se pueden comprar en tiendas on-line, los “hombrecillos verdes” estaban equipados con material militar de uso exclusivo por las fuerzas armadas rusas. Hay constancia gráfica de la presencia de vehículos blindados GAZ Tigr con las insignias de unidades de la Guardia y pudo verse a camiones con las matrículas militares rusas que los identificaban como pertenecientes al Distrito Militar del Cáucaso Norte.

La invasión de Crimea fue posible por la nula reacción de las fuerzas armadas ucranianas. Una respuesta militar habría supuesto un conflicto abierto entre los dos países. También hay que considerar la debilidad de las fuerzas armadas ucranianas. Después de la disolución de la Unión Soviética, las autoridades ucranianas se dedicaron principalmente a liquidar los arsenales heredados. Así es habitual encontrar ventas de aviones procedentes de Ucrania en muchos lugares como África, algo que he constatado en FlancoSur.com Tras la invasión de Crimea descubrimos, por ejemplo, que la mayoría de aviones de la base aérea ucraniana de Belbek estaban inoperativos. En aquellos días quedó patente la situación de indefensión del país y, en mi opinión, aquello animó al Kremlin a intervenir en la Ucrania mayoritariamente rusófona. Pero la fórmula de invasión abierta hubiera sido difícilmente repetible en el resto de Ucrania.  Se recurrió a una invasión encubierta de voluntarios a sueldo, cosacos, chechenos al servicio del presidente Kadyrov… El caso de los voluntarios a sueldo está documentado por una periodista que siguió el calvario de las familias para recuperar los cuerpos una vez devueltos a Rusia.

Podemos diferenciar dos estapas de la guerra. Hasta agosto la marcha de la guerra fue favorable para el gobierno de Kiev. El territorio en manos de los prorrusos quedó bastante reducido y uno de sus líderes lamentó entonces que Putin los había “traicionado“. Cuando la guerra parecía perdida, comezó una segunda fase de la guerra con una una intervención rusa donde se empleó armamento pesado y comenzó el flujo de blindados a los que, con una brocha de pintura, se les ocultaba sus insignias rusas. No así a otras insignias y marcajes que nos permiten identificar la unidad de pertenencia y también saber que los vehículos habían sido transportados hasta cerca del frente en tren, ya que en conservaban las indicaciones con el centro de gravedad que sirven para guiar la carga en trenes. Las pruebas de la presencia de soldados rusos combatiendo en Ucrania oriental son numerosas. Ha tenido un papel importante el análisis de la información abierta de las redes sociales, donde los soldados rusos no han tenido inconveniente en publicar fotos anunciando que estaban en Ucrania.

El disimulo sobre el origen de las tropas desapareció en los últimos días de la guerra, una vez firmado los acuerdos de Minsk II. La maquinaria de guerra rusa puso el pie en el acelerador para tomar la bolsa de Debáltseve. Es llamativo que se vieran rodando por Ucrania oriental carros de combate T-72B3 y T-64BV que únicamente emplean las fuerzas armadas rusas mientras los infantes de marina rusos lucían abiertamente sus insignias. Da que pensar sobre las intenciones rusas que sus fuerzas trataran de consolidar sus posiciones antes de la entrada del alto el fuego y tomar una ciudad que es un nudo de comunicaciones importante que conecta Luhansk y Donetsk. O bien podemos pensar que pretenden aplicar una política de hechos consumados y no devolver el territorio ucraniano en sus manos, o bien podemos pensar que el alto el fuego es sólo una pausa antes de la siguiente fase de la guerra que presumiblemente tenga por objetivo conectar por tierra Rusia con Crimea.

Dicen que parezco Chiquito de la Calzada en esta foto. En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con "¿saben aquel que diu...?"

En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con “¿saben aquel que diu…?”. No me pregunten qué estaba contando en el momento en que me sacaron esta foto.

La epopeya de los cyborgs y la guerra en Ucrania que no acaba

Hasta hace poco combatían en el aeropuerto de Donetsk solos y aislados soldados ucranianos cuyo esfuerzo, percibido como sobrehumano por la población del país que apoya al gobierno de Kiev, les mereció el sobrenombre de los “cyborgs”. Las fuerzas promoscovitas les han lanzado de todo, gentileza de Putin, en los últimos meses en una batalla encarnizada que ya se conoce como el Stalingrado ucraniano. A estas alturas el valor estratégico del aeropuerto es inferior al valor simbólico que ha adquirido. Y la semana pasada los cyborgs estaban en una situación desesperada, combatiendo ya dentro del edificio de la terminal. Por ejemplo, en el perfil de Facebook del colectivo ucraniano en España “Con Ucrania” podíamos leer el sábado 17 un testimonio de un “cyborg” que hacía llegar el periodista británico Oliver Carroll.

Acabo de hablar con Slavik, un soldado ucraniano de la 80ª Brigada Paracaidista, que está en la nueva terminal del Aeropuerto de Donetsk: ‘La situación es muy, muy complicada ; necesitamos refuerzos. No llega nadie. Muchos, muchos están desparecidos. Muchos heridos. No puedo decir cuantos, no puedo decir quien está vivo y quien está muerto. También hay muchos cuerpos. Necesitamos la oportunidad de poner evacuarlos’.

‘Ayer hubo un intento de sacar a los heridos, pero fracasó. Nuestros heridos todavía están aquí. Un chico que perdió un brazo ha muerto. Los militantes de la República Popular de Donetsk (RPD) CASI controlan la nueva terminal. Han estado disparándonos con tanques durante 3 días. Y no tenemos el apoyo de la artillería que necesitamos. Vemos terroristas de la “RPD ” en todas partes alrededor de nosotros’.

Finalmente este fin de semana el ejército ucraniano lanzó una ofensiva para alcanzar el aeropuerto de Donetsk, permitiendo la evacuación de 23 “cyborgs” heridos a Odesa y aliviar la situación de los que allí combatían. Pero no, cuenta Íñigo Sáenz de Ugarte en “Así se combate en Ucrania” que es al revés. Que las fuerzas ucranianas han estado lanzando ataque tras ataque contra el aeropuerto y por eso está tan destrozado.

Los numerosos cráteres en una zona en su mayor parte controlada por rebeldes demuestran que una vez más el Ejército ucraniano no cuenta con medios o soldados suficientes para un ataque, y que se limitó durante mucho tiempo a barrer la zona con fuego de artillería notoriamente impreciso

Considerando que “el Gobierno ucraniano está prácticamente en bancarrota” y “los rebeldes prorrusos no podrían haber seguido combatiendo durante tantos meses sin la ayuda material de Moscú” Íñigo Sáenz de Ugarte considera factible el fin de la guerra. Sólo es cuestión de que la UE apriete las tuercas a Kiev y que Putin corte el grifo a los suyos. Claro… Porque todos sabemos que Putin alentó una insurgencia en Ucrania oriental, envió fuerzas de todo tipo (de cosacos a chechenos) y las ha sostenido entregádoles armas (como el sistema Buk que derribó el vuelo MH17 de Malaysia Airlines) porque es un amante de la autodeterminación de los pueblos. ¿Cómo se obliga a Putin a sentarse en una mesa de negociación?

“Cyborgs” en el aeropuerto de Donetsk (foto vía Con Ucrania)

El conflicto en Ucrania se prolonga porque tras más de 20 años de desinterés por parte de los gobiernos de Kiev, las fuerzas armadas del país estaban en un estado lamentable. Buena parte del aparato de inteligencia del país era prorruso. Lo que sumado a la situación económica del país ha supuesto la incapacidad del gobierno ucraniano de emplear la fuerza de forma decisiva en la parte oriental del país. A eso se suma que, ante la situación de las fuerzas armadas, los combates los han protagonizado unidades de voluntarios surgidas del movimiento Euromaidan y que han anunciado que tras el fin de la guerra reclamarán cambios en el país. Recordemos la entrevista al fallecido “Franko” en Vice News. El gobierno ucraniano ha tenido interés que esos potenciales revoltosos sean diezmados en el frente.

Por su parte, ¿qué interés puede mantener Putin en prolongar la guerra? Ante el sueño desvanecido de una Nueva Rusia que conecte de forma ininterrumpida Transnistria a Rusia pasando por Crimea, parece que prefiere una Ucrania rota antes que fuera de la esfera de influencia rusa. De momento, está eliminando testigos incómodos.

La reforma de las fuerzas armadas rusas en Eurasianet

Recientemente Javier Morales, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid y experto en Rusia, me invitó a participar en Eurasianet, la red de investigadores académicos.

4f726e404ce8Mi primera contribución se titula “Crisis y reforma de las fuerzas armadas rusas”. Se trata de una primera aproximación basada en materiales de un artículo que tengo aparcado y espero retomar pronto ante la actualidad del tema. Desde aquí le doy las gracias a Javier Morales por la invitación y a Rubén Ruiz por la acogida dada a mi artículo.

Un nuevo bulo ruso sobre el vuelo MH17 derribado en Ucrania

La colección de bulos rusos sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania el 17 de julio de 2014 es algo pintoresca. Desde aquella teoría de primera hora de que el avión había sido derribado por las fuerzas gubernamentales ucranianas por su parecido con el avión presidencial ruso (que hacía meses que usaba el espacio aéreo ucraniano en sus viajes) a que el vuelo MH17 fue derribado por un Sujoi Su-25 ucraniano (avión de ataque a tierra con un techo de vuelo bastante inferior a la altura a la que volaba el Boeing 777 aquel día).

La máquina de propaganda rusa ha sacado un nuevo bulo bastante chapucero que ya ha sido desmontado por Bellingcat y What happened to flight MH17? pero he visto que ha sido reproducido por El Espía Digital, un peculiar medio español dedicada a “Inteligencia, Defensa, Seguridad”. Allí encontramos en una ventana el canal de televisión Russia Today, tiene cabida Noam Chosmky criticando a Israel, aparecen noticias sobre la tecnología militar rusa o una información del canal iraní Hispán TV sobre la supuesta implicación del FBI en atentados terrorista en el interior de Irán… Es decir, la misma agenda política contraria a Estados Unidos e Israel a la vez que favorable a Rusia e Irán que podemos encontrar en Voltairenet. Ya este verano en Antimilitaristas.org pudimos leer «El Espía Digital»: la extrema derecha española como repetidor de la propaganda de guerra rusa.

El nuevo bulo ruso gira en torno a una foto que muestra supuestamente a un avión de combate aproximándose al Boeing 777 de Malaysia Airlines sobre suelo ucraniano. “¡Por fin! Una prueba que les pilla con las manos en la masa” comenta el anónimo autor del artículo en El Espía Digital.

MH172La noticia fue puesta en circulación por un programa del primer canal de la televisión pública rusa. El origen de la foto estaría en un tal George A. Bilt, experto en aviación estadounidense vinculado al MIT y del que nadie ha oído hablar. Enseguida empezaron a salir varias inconsistencias. La imagen del avión de pasajeros no corresponde a un Boeing 777 sino a un Boeing 767. Se trata de un corta y pega de la primera foto que aparece en Google si en ruso buscas “Boeing vista superior”. Resulta ser una foto tomada de la página web de Boeing. Evidentemente no sólo no coincide el modelo de avión, sino que no coincide el esquema de pintura y las letras que se ven en el lateral del avión. La imagen satélite resulta que está sacada del servicio de mapas del buscado ruso Yandex. Aquí se ve la comparación. Nótese la forma y posición de las nubes.

B2a4DoICUAAk1bz Además el avión malayo aparece volando lejos de la ruta que siguió aquel día. El Boeing 777 no está a escala con el supuesto avión ucraniano, un Sujoi Su-27. En definitiva, es todo una enorme chapuza. Pero como afirmaban desde el perfil de Twitter de Con Ucrania, la base de la propaganda rusa es que “el espectador ha de elegir entre mentira y mentira”.

Más información en:
-“Russian State Television Shares Fake Images of MH17 Being Attacked”
-“Kremlin Has Mastered Propaganda, But Not Photoshop: Fake MH17 Photo Lights Up RuNet”
-Proof the Russian TV “satellite” photo of MH17 is fake!

El Espía Digital mientras tanto a su bola: “EEUU tacha de “absurda” la imagen del avión disparando al vuelo MH17… pero no presenta ninguna evidencia en contra de sus satélites”.

¿Fue este el sistema antiaéreo ruso que derribó el vuelo MH17?

Bellingcat (“poniéndole el cascabel al gato”), la organización OSINT creada por el autor del blog Brown Moses, acaba de publicar un informe que identifica el sistema de defensa antiaérea Buk ruso que se paseó por Ucrania oriental en la fecha en que fue derribado el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

Recopilando vídeos y fotos de Internet han sido capaces de identificar el sistema Buk de origen ruso que estaba cerca de la zona donde fue deribado el vuelo MH17 y geolocalizar su recorrido por la zona desde que el 23 de junio salió de Kursk (Rusia). Recordemos que fue a finales de junio cuando las milicias prorrusas anunciaron que habían incorporado a sus arsenales un sistema Buk. Y que medios rusos recogieron la información proveniente de las milicias prorrusas de que habían derribado un avión de transporte militar ucraniano An-26 en la tarde del 17 de julio. Informaciones que The Interpreter recopiló.

1590x888x2.2.jpg.pagespeed.ic.E_RHyY1PWFEl informe no entra en la cuestión del derribo pero confirma la presencia en la zona de un sistema de armas capaz de derribar un avión volando a la altura que lo hacía el Boeing 777 de Malaysia Airlines y que ese sistema procedía del ejército ruso.

Versión PDF del informe.
Mapa con las ubicaciones del vehículo identificadas por Bellingcat

Vicenç Navarro sobre el derribo del vuelo MH17

Cuando el asunto había desaparecido de las columnas de opinión, aparece Vicenç Navarro para hablar del vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado en Ucrania oriental. Al profesor Navarro le debemos varios artículos de opinión donde denuncia la manipulación en los medios españoles sobre lo que sucede en Ucrania, la demonización del presidente Putin y la creación de un clima de Nueva Guerra Fría. Resulta curioso leer ese tipo de artículos porque estoy en cierto forma de acuerdo con ellos. De acuerdo, pero en el sentido contrario al profesor Navarro.

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Estoy de acuerdo con el profesor Navarro en que ha habido mucha desinformación en España sobre el conflicto de Ucrania. Basta leer toda la propaganda agitada por el Kremlin que han reproducido medios de izquierda que en su confusión ideológica,han llegado a publicar textos procedentes de la Nouvelle Droite francesa, por no hablar de la infatigable ayuda de numerosos tontos útiles que desde su blog o Twitter llamaban a la lucha contra el fascismo y a la solidaridad con los grupos de ultraderecha rusos en Ucrania. Claro está que por el camino ha habido un proceso de demonización de Putin. Parece que sólo tras la invasión rusa de Crimea se haya empezado a hablar en Occidente de la naturaleza del régimen ruso (recomiendo libros como Words Will Break Cement y Mafia State al respecto). Son cosas que respondieron seguramente a los imperativos geoestratégicos del momento. Y durante un tiempo, Rusia fue aliado útil en la Global War On Terror  y Putin sólo un tipo pintoresco que le gustaba retratarse sin camisa en medio de la naturaleza. Lo que ha cambiado es que estamos en una Nueva Guerra Fría, fenómeno del que el profesor Navarro opina es una construcción mediática y yo en cambio opino que es una realidad geoestratégica.

¿Y qué nos cuenta el buen profesor sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre el espacio aéreo de Ucrania oriental? Pues que “no se ha presentado ninguna evidencia de que fueran los llamados pro rusos los que dispararan el misil”. Evidentemente no existe nada de eso que en inglés se llama “cañón humeante” como para establecer una acusación formal, pero se manejan bastantes datos que en su momento repasé aquí. También hay que decirlo, no existe ninguna evidencia que apunte a lo contrario, que fuera el gobierno de Kiev el que realizó el derribo.

El profesor Navarro hable de que el vuelo MH17 “se desvió de su recorrido normal”, cuando ese y otros vuelos usaban aquella ruta con normalidad como ya vimos en su día. También dice el profesor Navarro que el vuelo MH17 “iba seguido peligrosamente de cerca (a unos 3 ó 5 kilómetros) por un avión militar del ejército ucraniano”. Ese es un dato que publicaron las autoridades rusas en una rueda de prensa celebrada varios días después del derribo. Identificaron al avión como un avión de ataque a tierra Sujoi Su-25. Suponiendo que efectivamente por allí se movía aquel día un Su-25 ucraniano, es interesante señalar que es un modelo de avión sin radar, que no se emplea como caza y cuyo techo de vuelo es inferior a la altura a la que se desplazaba el vuelo MH17. Es decir, difícilmente pudo derribar el Boeing 777 de Malaysia Airlines. No sé qué quiso decir el profesor Navarro con “seguido peligrosamente”, pero a lo mejor implícitamente está reconociendo que quizás las milicias pro rusas derribaron el vuelo MH17 confundiéndolo con un avión militar ucraniano.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Es interesante, por su parte, cómo el profesor Navarro argumenta que las fuerzas prorrusas en Ucrania oriental no tienen vínculos con Moscú, aunque sepamos que la integran ciudadanos rusos de toda condición (militares profesionales de unidades de fuerzas especiales, conscriptos que cumplen el servicio militar obligatorio, voluntarios que acuden por el sueldo, militantes de ciertos grupos políticos etc.).

Son fuerzas autónomas, con una gran capacidad de movilización, pues la mayoría de la población los apoya, y, como es fácil de ver, tampoco son apéndices de Putin, pues en las imágenes televisivas se ve que muchas de sus banderas tienen la hoz y el martillo, símbolos del comunismo, que el Sr. Putin y su gobierno no han hecho suyos desde hace tiempo.

Su argumento, como ven, es bastante ridículo. El buen profesor ha visto que los milicianos prorrusos exhiben la hoz y el martillo, por lo que ha concluido que no pueden estar vinculados con el Kremlin. Estamos ante la prueba definitiva de que estamos ante alguien que no ha seguido de cerca la crisis ucraniana y no tiene la más mínima idea del largo listado de grupos de ultraderecha rusos que han pasado por Ucrania Oriental, desde los euroasianistas de Alexander Dugin a los monárquicos tradicionalistas del ROVS. Aunque en la permanente confusión ideológica que se vive en este conflicto, he llegado a ver a milicianos pro rusos luciendo en su hombro una bandera que combina la bandera de la URSS con la imperial de la Rusia zarista de 1858–1883 (lástima no encontrar la foto) y que emplean en Rusia monárquicos y ultraderechistas.

Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre nostálgicos de la URSS y ultraderechistas para luchas por "Nueva Rusia"

Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre “prosoviéticos” y ultraderechistas para luchas por la Madre [Patria]”

Pero si el desconocimiento de la naturaleza ideológica de los grupos que luchan contra el gobierno de Kiev en Ucrania oriental ya sería argumento suficiente, resulta que el profesor Navarro se equivoca sobre la total disociación entre Putin y el símbolo de la hoz y el martillo. Vean en la siguiente foto el símbolo que preside en la Plaza Roja de Moscú el 9 e mayo el desfile de celebración del fin de la [Gran] Guerra Patriótica (Оте́чественная война́ / Otéchestvennaya voyná). Se trata simplemente de otro símbolo nostálgico del antiguo imperio que ha sido reciclado por el nuevo nacionalismo ruso en cuyo panteón conviven los zares y Stalin.

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Detalle ampliado

Detalle ampliado

Me parece bastante ingenuo, como hace el profesor Navarro, demandar que se hable a estas alturas del papel de los grupos de ultraderecha ucranianos en la crisis del país, cuando ya se han celebrado dos elecciones en el país que han despejado la incógnita de su verdadera base social y tenemos Internet lleno de propagandistas que repiten la consigna rusa de “junta golpista neonazi de Kiev”. Y digo que me parece ingenuo por su parte, porque él parece ignorar la composición ideológica de los grupos de ultraderecha rusos y el papel de Moscú en la crisis ucraniana. La duda es si habla sobre Ucrania desde el desconocimiento o el suyo es un silencio interesado.

[Actualización]
Me recuerda @AbraxasSpa que @juancarlospinov compartió conmigo la imagen de la bandera combinada de la URSS y la Rusia zarista.
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Roberto Centeno y más mentiras sobre el vuelo MH17

El otro día Ricardo Ruiz de la Serna me avisó sobre un artículo sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines que Roberto Centeno publicó en su blog El Disparate Económico y que aloja el diario digital El Confidencial. En el artículo se defiende la idea de el vuelo MH17 fue derribado por un caza de la fuerza aérea ucraniana.

Era la primera vez que oía de Roberto Centeno, tertuliano y colaborador en varios medios como la COPE e Intereconomía. El artículo se titula “Un misil aire-aire derribó el vuelo MH-17” y sigue el guión de las teorías conspirativas de construir toda una argumentación sobre la base de detalles aparentemente técnicos pero totalmente erróneos.

La primera tesis de Roberto Centeno se encuentra en este párrafo. Según él el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental había sido cerrado por el gobierno de Kiev tras el derribo de un avión militar, pero fue abierto excepcionalmente para que por él volara el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

cómo había sido posible que ese vuelo fuera autorizado por los controladores ucranianos a entrar en un espacio aéreo que había sido cerrado hacía unos pocos días a raíz del derribo de un avión de transporte militar. El Gobierno golpista de Kiev cerró ese espacio aéreo que, ¡oh casualidad!, abriría sin problema y sin previo aviso al Boeing 777 de Malaysia Airlines.

Nótese el sarcasmo de Roberto Centeno “¡oh, casualidad!” para tratar un tema en el que miente rotundamente. Aunque parezca sorprendente, el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado. Eso sí, se había impuesto una limitaciones a la altitud mínima a la que debían volar los aviones comerciales. La idea es que volaran muy por encima al alcance máximo de los misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) que manejaban las milicias prorrusas.
Sabemos que el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado por varias fuentes. En primer lugar, tenemos el comunicado que emitió el Primer Ministro de Malasia y que recogió la página web de Malaysia Airlines (ver página 14 del enlace)

The aircraft’s flight route was declared safe by the International Civil Aviation Organisation.

And International Air Transportation Association has stated that the airspace the aircraft was traversing was not subject to restrictions.

A continuación fue la propia Malaysia Airlines la que especificó que la ruta había sido aprobada por el organismo Eurocontrol siguiendo las rutas de ICAO en un comunicado publicado en su página web (ver página 13 del enlace).
MH17’s flight plan was approved by Eurocontrol, who are solely responsible for determining civil aircraft flight paths over European airspace. Eurocontrol is the air navigation service provider for Europe and is governed under ICAO rules.
El diario The Guardian recogió las palabras del Ministro de Transporte de Malasia en una rueda de prensa donde explicó que el vuelo MH17 seguía una ruta habitual empleada por otras compañías aéreas y que la tripulación no había recibido órdenes de cambiarla:
“European airlines also use the same route and traverse the same airspace. In the hours before the incident, a number of other passenger aircraft from different carriers used the same route,” Liow told a press conference. He said there had been “no last-minute instructions” given to the pilots to change the route.
Tras el derribo, el New York Times publicó un artículo donde explicaba cómo el espacio aéreo de Ucrania Oriental era atravesado por varias líneas aéreas en sus rutas entre Europa y Asia, como era el caso de Air France y KLM. Ese dato es fácil de comprobar en páginas webs como FlightRadar24.com, que trazan sobre el mapa el movimiento de vuelos comerciales y guarda datos históricos.
Así que es rotundamente falso que que el 17 de julio el vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobrevoló el espacio aéreo de Ucrania Oriental de forma excepcional siguiendo instruciones de controladores aéreos ucranianos, que de esta forma lo encaminaron deliberadamente a algún tipo de “emboscada aérea”. Aquella era una ruta habitual, empleada por otras líneas aéreas. Y en el momento del derribo otros aviones  de líneas aéreas comerciales sobrevolaban la zona. En concreto un vuelo de Air India y otro de Singapore Airlines. Una prueba de ello la encontramos precisamente en la presentación pública que militares rusos hicieron apoyando la tesis de que el vuelo MH17 fue derribado por un avión de combate ucraniano. Mostraron una captura de pantalla de un radar donde se aprecian las trazas de los vuelos SNA351 (Singapore Airlines 351) y MAS17 (Malaysia Airlines 17).

Russia press conference screengrabEl diario Strait Times de Singapur dio la noticia de la proximidad del vuelo 351 y publicó la siguiente captura de pantalla de FlightRadar24.com con los vuelos comerciales en la zona. Vemos el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, el vuelo SQ351 de Singapore Airlines y el vuelo AI113  de India Airlines.

siaairmapmhsvtJul18eEl segundo argumento que aporta Roberto Centeno a favor de la teoría de que el vuelo MH17 fue derribado por el gobierno ucraniano gira en torno al tipo de misil que hizo al Boeing 777 desintegrarse en el aire.

El informe de la Junta Holandesa de Seguridad acaba de concluir que el avión Boeing 777 “se partió en el aire como resultado de daños estructurales provocados por un gran número de objetos de alta energía (high energy objects) que penetraron en el aparato desde el exterior”. En concreto, todo parece indicar que el avión fue alcanzado por un misil aire-aire altamente sofisticado que, al estallar, esparció miles de objetos similares a balas. Nada que ver con los misiles que tienen los separatistas y que supuestamente es lo que había derribado el avión malasio. Eso solo pudo hacerlo un Mig 29 con un misil aire-aire de fragmentación, y los prorrusos no tienen ni lo uno ni lo otro.

Roberto Centeno se equivoca al afirmar que sólo un misil aire-aire pudo lograr el resultado. TODOS los misiles antiaéreos, sean disparados desde tierra, desde un barco o desde otro avión emplean espoletas de proximidad y cabezas de guerra de fragmentación. La comparativa con “objetos similares a balas” sería más correcta si pensamos en la metralla de un misil como una nube de perdigones. Al fin y al cabo, pensemos que la caza de aves o el tiro al plato se hace con escopetas que disparan cartuchos de perdigones.

Es más, es discutible pensar que un misil aire-aire lograra el resultado de desintegrar un Boeing 777 en el aire. Los misiles aire-aire tienen una cabeza de guerra mucho más pequeña que un misil tierra-aire. En julio recordé el caso de un avión de transporte C-130 Hércules argentino que fue alcanzado en la Guerra de las Malvinas por un misil AIM-9 Sidewinder y siguió volando. En cambio, que el Boeing 777 estallara en el aire y sus restos de dispersaran concuerda más con el impacto de un misil de gran tamaño como los que dispara el sistema antiaéreo BUK. Sus misiles tienen una cabeza de guerra de 70 kilos formada por un núcleo explosivo y una camisa metálica prefragmentada con trozos en forma de diamante. Por comparar, el equivalente ruso al AIM-9, el misil Vympel R-73, tiene una cabeza de guerra de 7,4 kilos. La fuerza aérea ucraniana emplea al menos un misil de aire-aire de mayor tamañao, el Vympel R-27, cuya cabeza de guerra es de 39 kilos. Eso es, poco más de la mitad de la del misil que disapara el sistema Buk.

Curiosamente Roberto Centeno no sólo se equivoca al decir que el derribo del Boeing 777 de Malaysia Airlines sólo pudo haberlo llevado a cabo un misil disparado por un caza, sino que hace la pintoresca afirmación de que sólo pudo tratarse de un Mikoyan Gurevich MiG-29. Es otro dato que para el profano suena técnico y preciso, pero que refleja que habla de oídas.

Otro elemento de la tesis de Roberto Centeno, es que los milicianos prorrusos no contaban con armamento capaz de derribar el vuelo MH17. Pero es de sobra conocido que anunciaron contar con un sistema Buk a finales de junio. Y que un sistema Buk fue fotografiado y filmado en territorio en manos de las milicias prorrusas en lugares cercanos a donde el vuelo MH17 fue derribado.

Según Roberto Centeno “EEUU y la UE son los únicos que tienen todo el interés en callar” sobre qué pasó con el vuelo MH17. Pero parece ignorar que los milicianos prorrusos, que debieron ser lo primeros interesados en que se esclareciera el derribo si hacemos casos a sus argumentos, obstaculizaron la investigación sobre el terreno y procedieron a desguazar los restos del avión. ¿Qué pudo llevar a los milicianos prorrusos a obstaculizar la investigación? Pues que ellos derribaron el vuelo MH17 por error. Algo que sabemos porque el 17 de julio, antes de que se conociera la identidad del avión derribado, anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano An-26. Una noticia que aún es posible encontrar en medios rusos.

Cabe preguntarse si Roberto Centeno es una persona bien intencionada que, careciendo de los datos y los conocimientos, se ha aventurado a hablar de un tema que no conoce y no entiende. Me llama la atención que emplee el términoGobierno golpista de Kiev (negritas en el original). Algo que es incorrecto, tras las elecciones del 25 de mayo en Ucrania, pero que además forma parte de la narrativa rusa sobre el conflicto ucraniano. Vía “Oritxupolite” descubrí que Roberto Centeno mantiene en WordPress un blog personal donde encontramos, entre otras cosas, artículos suyos en la prensa. Como “Lukoil o Gazprom: Una oportunidad histórica”, publicado en el diario Expansión el 14 de noviembre de 2008. En ese artículo, Roberto Centeno defendía la entrada de capital ruso en Repsol por “las gigantescas ventajas que ello reportaría”. Así que la rusofilia le viene de lejos.

Anteriormente en Guerras Posmodernas:
Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

En mi primera y segunda entrada del blog sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano mostré restos del fuselaje que probaban que la explosión había sido externa. C. J. Chivers ahonda en el tema en el New York Times y cita a  Reed Foster, un analista de IHS Jane’s que explica las características de la cabeza de guerra del misil que dispara el sistema antiaéreo Buk. En mi entrada anterior mencionaba 70 kilos de peso, una masa considerable que explicaría la desintegración del Boeing 777 en el aire. Foster apunta que la cabeza de guerra lleva 20 kilos de explosivo con una cubierta de aluminio prefragmentada para actuar de metralla.

En la foto anterior se aprecia lo que parece un fragmento de la cabina. Tiene un considerable boquete y bastante impactos de metralla. Ezra Braam ha hecho el trabajo de superponerla sobre una foto de un Boeing 777 de Malaysia Airlines para ver cómo encajan. Podemos concluir que el misil que derribó el avión estalló por delante y a la izquierda, enviando un montón de fragmentos de metralla que atravesó el fuselaje.

10555011_10203641525254600_695226455_nEl estudio de los restos del aparato por parte de los expertos aporta información sobre el tipo de arma que derribó el avión. Pero Michael Bociurkiw , portavoz de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa contaba para la BBC World Service Radio que se encontró personas cortando los restos del avión con motosierras. Menciona específicamente la zona de primera clase, que como sabemos está ubicada en la parte delantera del avión. Justo la zona en cuyos restos presumimos debe haber mayor concentración de impactos de metralla y que más revelan sobre el misil empleado. Despedazar el avión es una forma de hacer más complicado el puzzle de los encargados de reconstruir el derribo y por tanto de dificultar la investigación.

El misil que destruyó el Boeing 777 estalló por el lado izquierdo y delantero. No parece los daños producidos por un misil ligero de guía infrarroja, como el R-60 que puede llevar el avión de ataque Su-25. Como vimos ayer, un teniente general ruso insinuó que el derribo podría haber sido obra de un Su-25 ucraniano que supuestamente estuvo en la zona en el momento del derribo. Pero en tal caso, los daños principales habrían sido en la zona de uno de los dos motores, porque el R-60 es de guía infrarroja. Recordemos que el Su-25 carecer de radar y sólo puede disparar ese tipo de misil. Además, su techo operativo es inferior a la altura a la que volaba el vuelo MH17.

Dicen que desde Rusia trataron de alterar el dato en la entrada de la Wikipedia dedicada al Su-25. No sé si es cierto. Pero lástima para los manipuladores, yo ayer enlacé los datos en la página del fabricante del avión.  La idea de un Su-25, con su limitada aceleración, capacidad de trepada y carencia de radar para combate aire-aire fuera empleado para derribar un avión comercial volando a más de 30.000 pies de altura me parece un disparate.

He encontrado que The Interpreter recoge información de un asunto repetido por los que plantean hipótesis conspirativas. Dicen que el vuelo MH17 de Malaysia Airlines seguía una ruta anómala. Sospecho que esta variante conspirativa tiene que ver con el desconocimiento de que Ucrania Oriental, a pesar de ser una zona de guerra, seguía siendo lugar de paso para vuelos internacionales con destino Asia. The Interpreter recoge el desmentido del gobierno malayo sobre un presunto desvío sospechoso de la ruta ordenado por los controladores aéreos ucranianos.

Luego tenemos otra clase de bulos, los que tratan de restar credibilidad a las pruebas que sitúan un sistema Buk en manos rebeldes el día del derribo del vuelo MH17. El vídeo anterior muestra un sistema Buk sobre la plataforma de un camión circulando por algún lado de Ucrania. Eurasian Union recoge la versión de las milicias prorrusas de que una dirección en un cartel publicitario ubica al camión y el remolque en un ciudad en manos del gobierno de Kiev. A ese enlace llegué, mira tú por dónde, vía el grupo español Eurasian Hub. En Bellincat, el nuevo portal de análisis OSINT de Eliot Higgins, cotejan las imágenes de la grabación con imágenes de servicios de geolocalización e identifican el lugar por el que circula el vehículo con poco margen de dudas en un localidad en manos de las milicias prorrusas. Así que la versión rusa que recoge Eurasian Union no es cierta.

Javier Morales y Rubén Ruiz Ramas aportaron “Cuatro claves sobre la tragedia del vuelo MH17 en Ucrania”, que por lo visto al que maneja el perfil de Twitter de Eurasian Hub no le gustó. Debe ser porque no contiene intoxicación rusa. Por su parte, The Examiner recoge las diez mayores mentiras rusas acerca del derribo del vuelo MH17. Por último, el imprescindible Andrés Rodríguez hace en su blog un repaso a la calidad informativa de Russia Today en español.

Una de las fuentes de bulos sobre Ucrania en los últimos meses ha sido una persona que se presentaba como un español trabajando de controlador aéreo en Ucrania. Recientemente se ha destapado por fin el bulo y borró su cuenta de Twitter. Detalles de su identidad y actividades han sido reveladas estos días. Quizás el asunto sea merecedor de atención en un futuro próximo, aunque sólo sea para estudiar cómo se difunde la propaganda y como hay crédulos dispuestos a tragarla.

[Mi agradecimiento por los enlaces que me proporcionaron información o me pusieron en la pista de ella a Marta Ter, Alejandro Lacomba, Señor Gremlin y Slowly]

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17

En la madrugada del sábado cuando estaba a punto de irme a la cama se me ocurrió escribir sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano. Lo hice a toda prisa y con la sensación de que no aportaba mucho después del artículo de Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog. Como me suele suceder, las entradas del blog a las que menos importancia doy son las que más repercusión tienen. Sucede que hay cosas que a mí me parecen tremendamente interesantes y cuando escribo sobre ellas resulta que a nadie le importa un pito, como la implantación del Narco en Argentina.  Pero cuando se me ocurre explicar de forma sencilla lo que está pasando, por si algún no se ha enterado, resulta que el blog bate records de visitas. Me olvido que no todo el mundo tiene por qué saber lo que es un misil tierra aire portátil.

Empezó el sábado lanzando la pregunta “¿Se cayó o lo derribaron?”. Ahora parece una obviedad porque todo el mundo debate qué derribó al vuelo MH17 de Malaysia Airlines. Pero en los primeros momentos el primer ministro de Rusia publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter:

“Plain crash” evoca accidente de aviación. Supongo que las limitaciones de espacio de Twitter lleva a este tipo de simplificaciones. Pero me pareció interesante explicar que el avión estalló en en aire en contraste de esa primera versión oficial rusa. Lo segundo que planteé es que las dos primera fotos que encontré de los restos del aparato sugería que se había tratado de una explosión externa lo que lo había derribado, pero que era un juicio pendiente de más pruebas. En estos días han circulado más fotos. BtDL8WbCUAAs_Ng Hay otras fotos de fragmentos, pero en esta foto se aprecia claramente que se trata de un pedazo del fuselaje. Al estar el material está retorcido podemos diferenciar la cara externa del fuselaje y la interna, de color amarillento. Vemos que los agujeros van de fuera hacia dentro y los hay de diferente tamaño. Son los impactos de la metralla del misil que derribó el avión.

La idea de que se había tratado de un derribo realizado con un misil tierra-aire disparado por las milicias prorrusas partió de ellas mismas. Anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26 poco después de la desaparición del vuelo MH17. Esta noticia de la agencia RIA Novosti cuenta que los milicianos anunciaron haber derribo “otro avión de transporte de la Fuerza Aérea de Ucrania”. También en el perfil del “coronel Igor Strelkov”, ministro de defensa de la República Popular del Donetsk, en la popular red social rusa V Kontakte apareció una publicación sobre el derribo de un avión militar ucraniano: “Acabamos de derribar un An-26”. La publicación fue posteriormente borrada cuando circuló la identidad del avión derribado pero la captura de pantalla circuló ampliamente.

El segundo elemento a considerar son los medios. El derribo de un avión a una de 33.000 pies de altura, que es a la que volaba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, estaba fuera del alcance de los misiles ligeros de guía infrarroja “Strela” e “Igla” empleados hasta el momento por las milicias prorrusas por el límite impuesto por su techo operativo. Pero a finales de junio anunciaron contar en su poder con un sistema antiaéreo de guía radárica y autopropulsado “Buk” (SA-11 “Gadfly” según la denominación OTAN), como refleja  esta noticia de la agencia rusa ITAR-TASS o esta otra de Vesti. Sobre las características del sistema “Buk” pueden leer en español a José Cervera en el blog Diario Turing o el completo informe de Air Power Australia.

Sistema antiaéreo autopropulado “Buk” del ejército finlandés.

Varios días antes del derribo del vuelo MH17 las milicias prorrusas derribaron un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26. Las autoridades de Kiev denunciaron que el avión sólo pudo ser derribado por un misil disparado por las fuerzas armadas rusas dado que el An-26 volaba unos 6.000 metros de altura, casi el doble del alcance de los misiles ligeros en manos de las milicias prorrusas. Aparte del comunicado del gobierno ruso negando toda implicación, el derribo fue reclamado por los milicianos que lo atribuyeron al empleo del sistema “Buk” (*). Precisamente, un sistema “Buk” fue grabado en vídeo el día 17 de julio circulando por un lugar identificado como un tramo de carretera 20 kilómetros al sur de donde fue derribado el vuelo MH17.

Cuando ya se extendió la idea de que había sido un derribo la primera teoría conspirativa que surgió fue que el avión de Malaysia Airlines había sido derribo al ser confundido con el avión que transportaba al presidente Putin de vuelta a Rusia tras la cumbre de los BRICS en Sudamérica. Putin viaja en un Ilyushin Il-96-300 de la aerolínea “Rossiya”, que luce el siguiente aspecto.

Mientras que así lucía el Boeing 777 matrícula 9M-MRD de Malaysia Airlines que cubría el vuelo MH17.

La teoría conspirativa tuvo poco recorrido. Fuentes gubernamentales rusas informaron que la flota presidencial rusa dejó de atravesar Ucrania hace tiempo. Además es poco plausible que un avión volando a 33.000 pies de altura (aprox. 10.000 metros) sea identificado desde tierra por su esquema de pintura.

La siguiente teoría conspirativa, que es la que está tratando de difundir el gobierno ruso, es que el vuelo MH17 fue derribado por las fuerzas armadas ucranianas para culpabilizar a las milicias prorrusas. Se trataría de una medida desesperada en circunstancias desesperadas. Pero la realidad es que en el plano militar, las fuerzas gubernamentales no han parado de acumular victorias sobre el terreno. El derrotismo entre las filas prorrusas es tal, que a principios de julio el líder de la República Democrática del Donetsk denunció que “Putin nos dio esperanzas y luego nos abandonó”. Cuando arrancó la presente crisis en Ucrania el mapa de las revueltas prorrusas lucía así:

Según el Centro de Información y Análisis del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania la situación del frente de batalla luce así a día de hoy, 22 de julio:

Merece la pena mirar con atención el mapa del territorio en manos de las milicias prorrusas para comprender la verdadera dimensión de lo que en un principio parecía una fractura del país en mitades irreconciliables.


ucrania
En el plano diplomático, el gobierno de Kiev logró de Washington recientemente el status de “aliado importante no-OTAN”. En la práctica supone el acceso a líneas de crédito blando para compra de armamento, la autorización para comprar armamento avanzado que Washington no vende a cualquiera y la posibilidad de recibir a instructores militares estadounidenses. El tiempo juega a favor del gobierno de Kiev.

Hay un detalle que me resulta sumamente interesante en la teoría conspirativa rusa del derribo del vuelo MH17. Tan pronto circuló la versión de que el derribo fue con toda probabilidad obra de las milicias rusas con un sistema antiaéreo Kub, las fuentes rusas han insistido que las fuerzas armadas ucranianas también cuentan con sistemas Kub que han sido desplegados cerca del frente de batalla. Esa insistencia sobre qué tipo de sistema antiaéreo fue el “arma del delito” me parece un lapsus freudiano. La Fuerza de Defensa Antiaérea ucraniana contaba en 2010 con varios tipos de sistemas antiaéreos, aparte del Buk: S-200, S-300PT, S-300PS y S-300V1.

Ayer una autoridad militar rusa dio una rueda de prensa ayer acompañada de gráficos e imágenes, que aparte de insistir en la presencia de sistemas “Buk” cerca del campo de batalla aportan una nueva teoría. Según el teniente general Andrey Kartopolov, que está a la cabeza del Directorio de Operaciones Principales del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, un avión Sujoi Su-25 de la fuerza aérea ucraniana volaba cerca del vuelo MH17. La versión inglesa de Russia Today habla erróneamente de “fighter jet”, cuando el Su-25 es, según su fabricante, un avión de ataque para misiones de apoyo aéreo cercano. El Su-25 carece de radar para combate aire-aire, su velocidad máxima está por debajo del sonido y su techo operativo de servicio es, según su fabricante, de 7.000 metros sin cargas externas. Es decir, 3.000 metros por debajo a la que volaba el Boeing 777 de Malaysia Airlines. El Su-25 es por capacidad de trepada, capacidad de aceleración  y techo operativo, por no hablar de la falta de radar, un avión nada idóneo para interceptar a otro que vuela a 10.000 metros aproximadamente.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

En su rueda de prensa el teniente general Kartopolov recordó que el Su-25 puede llevar como armamento el misil aire-aire R-60 (AA-8 “Aphid” según la denominación OTAN), sin llegar a afirmar de forma abierta que el Su-25 ucraniano que supuestamente volaba por la zona pudo derribar al avión malayo. Pero evidentemente ahí quedó lanzada una insinuación. El R-60 es un misil de corto alcance y con una carga de guerra de poco más de 3kg. No parece un arma capaz de hacer estallar en el aire a un Boeing 777. Recuerdo el caso de un piloto de Sea Harrier británico que derribó un C-130 Hércules argentino en la Guerra de las Malvinas. Disparó un misil aire-aire AIM-9L Sidewinder que impactó en el ala el avión argentino, que siguió volando. Tuvo que emplear a fondo el cañón de 30mm. para derribarlo. La cabeza de guerra del AIM-9 no llega a los diez kilos. Por contraste, las cabezas de guerra de los misiles 9M37 y 9M917 que disparan las diferentes versiones del sistema Buk pesan 70kg, lo que sí concuerda con el nivel de destrozo del avión.

(*) No encuentro ahora el enlace de donde lo leí.

[Continuará]

Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania

Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog cuenta “Qué ha pasado con el avión de Malaysia Airlines en Ucrania en seis puntos”. Mientras que Mike Giglio, por su parte, en BuzzFeed cuenta “How Flight MH17 Was Drawn Into The Heart Of Eastern Ukraine’s Raging Information War”. Casi está todo dicho, pero siempre hay alguien que encuentra interesante una disección de los hechos.

1. ¿Se cayó o lo derribaron?
Una prueba de qué pudo pasar con el avión lo da la dispersión de los restos. Cuando un avión tiene un problema y hace un intento de aterrizaje de emergencia deja un enorme surco en la tierra en el que se acumulan restos. Si cae en picado a gran velocidad provoca un cráter y los restos quedan concentrados. En este caso se habla de una dispersión de los restos entre 10 y 15 kilómetros. Eso significa que estalló en el aire.

El siguiente detalle a comprobar es la dirección de la explosión que se aprecia en los restos. En la siguiente foto de una superficie exterior del avión se ve que el impacto es de fuera hacia dentro. Aunque sería necesario ver más fotos.

En el siguiente vídeo unos vecinos del lugar comenta la caída de fragmentos y se ve lo que parece la llamarada del impacto del avión contra el suelo. Que el avión fuera alcanzado por un misil no significa que en la explosión quedara dividido en fragmentos igual de pequeños. A veces queda entera una parte considerable del avión y lo que estaríamos viendo es el estallido del combustible que almacenan las alas.

2. ¿Qué hacía un avión comercial sobrevolando una zona de guerra?
Por insólito que parezca, resulta que las líneas aéreas en sus viajes entre Europa y Asia cruzaban Ucrania oriental. El New York Times mostraba este mapa con las rutas habituales de varia aerolíneas. Como se ve, British Airways y Air France evitaban el espacio aéreo ucraniano. Lufthansa y KLM, como Malaysia Airlines, no.

Un motivo para atravesar Ucrania es que se trata de la ruta más directa. Los desvíos significan retrasos y mayor consumo de combustible. Malaysia Airlines ha emitido un comunicado en el que se cubre las espaldas diciendo que la ruta había sido aprobada por Eurocontrol e ICAO. Según John Hansman, director del Centro Internacional para el Transporte Aéreo del MIT, la responsabilidad última de cerrar el espacio aéreo en la región dominada por los rebeldes al tráfico internacional corresponde a Ucrania. Aquí se ve la ruta completa que debía seguir el vuelo MH17:

Los organismos internacionales que regulan el tráfico aéreo habían tomado medidas de seguridad autorizando cruzar los cielos ucranianos sólo a partir de los 32.000 pies de altura (poco más de 9.750 metros). Hasta ahora los rebeldes prorrusos habían derribado aviones de la fuerza aérea ucraniana empleando misiles tierra-aire portátiles disparados desde el hombro (MANDPADS = Man-portable air-defense systems). En los últimos meses he difundido fotos en mi Twitter de los rebeldes con misiles de las familias Strela e Igla. En la siguiente foto de la agencia rusa RIA Novosti se muestra a un rebelde prorruso en Lugansk con lo que parece un misil Igla-S, el modelo de misil antiaéreo portátil más avanzado que fabrica Rusia y carecen las fuerzas armadas ucranianas.

4mx38q10El techo operativo del Igla-S es de 11.000 pies. Modelos rusos más antiguos tienen un alcance menor. Por ejemplo el Strela-3, tiene un techo operativo de 7.500 pies. Así que, en principio, establecer una altura de vuelo mínima en Ucrania de 32.000 pies de altura parecía razonable hasta el pasado jueves día 17.

3. ¿Tenían los rebeldes prorrusos algo capaz de derribar un avión a esa altura?
Sí. En las últimas semanas aparecieron imágenes de al menos dos tipos diferentes de sistemas de misiles antiaéreos más avanzados en manos rebeldes. El primero es el Strela-10, un sistema que monta misiles equivalentes a los disparados en el hombro en un vehículo de transporte MT-LB. Por su alcance en altura, quedaría descartado. Se vio en Lugansk la semana pasada.

El segundo es el sistema Buk, que pudo verse fugazmente en territorio rebelde. En sus primeras versiones tiene un radio de acción máximo de entre 20-25 kilómetros (en función del tamaño del blanco) y un techo operativo que supera los 20.000 metros de altitud. Es decir, es plenamente capaz de derribar un avión volando a poco más de 10.000 metros de altitud a los que iba volando el vuelo MH17 según Malaysia Airlines en su comunicado.

buk possible site

Un sistema Buk se vio moviéndose por una carretera que ha sido identificada como un punto al sur de Snizhné, donde fue captada la foto anterior. Grabovo, la localidad donde cayeron los restos del avión está a menos de 20 kilómetros al norte de Snizhné.

Aparte de los avistamientos, los propios rebeldes anunciaron que tenían en su manos un sistema “Buk”. Por ejemplo en esta noticia del 29 de junio de la agencia ITAR-TASS.

4. ¿Es posible determinar la autoría a partir de los restos?
Una investigación forense a partir de los restos podría encontrar vestigios del explosivo de la cabeza de guerra del misil que derribó al vuelo MH17 o restos de alguna pieza del misil incrustada en los restos del avión. Pero para eso hay que hacer un trabajo laborioso de recogida de restos y mantener una cadena de custodia estricta. No parece que sea posible con los rebeldes pululando por la zona y estorbando la investigación. “No one seems to be in real control of #MH17 crash site” contaba en Twitter la periodista Christiane Amanpour.

5. ¿Servirá de algo las cajas negras?
De poco. Las cajas negras registran parámetros de vuelo e información de los motores además del sonido en la cabina de vuelo. Es poco probable que los pilotos se percataran de que se aproximaba un misil porque los aviones civiles no tienen sistemas para ello. En este tipo de casos tras el impacto del misil apenas queda registrada información.

Mi conclusión:
Mi opinión personal es que el avión fue derribado con un misil desde territorio rebelde. Probablemente con el sistema “Buk” que se estuvo paseando por la zona ese día. Probarlo de forma concluyente será difícil, lo que alimentará teorías conspiranoicas de todo tipo. Un dato para los escépticos: El gobierno de Kiev está ganando la guerra a los rebeldes. No necesita rocambolescas operaciones para desprestigiar a los rebeldes.

Un apunte final. Así luce el interior de un sistema “Buk”.

Air Power Australia WebsiteNo parece algo que se pueda manejar con un folleto entregado por el agente de turno del FSB encargado de suministrar armas a los rebeldes.